Guatemala conmemora 50 años del terremoto del 4 de febrero de 1976 que dejo a más de 23,000 muertos y 1.2 millones de personas sin hogar

La catástrofe sísmica, con epicentro en la falla del Motagua, provocó graves daños estructurales y pérdidas humanas, comprometiendo hospitales y viviendas, y dejando extensas zonas incomunicadas y sin servicios básicos durante varios días

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Un hombre camina junto a
Un hombre camina junto a los restos de la iglesia católica El Calvario en Santa María de Jesús, Guatemala, el miércoles 9 de julio de 2025, luego de que se registraron decenas de sismos y réplicas en cuestión de horas. (AP Foto/Moisés Castillo).

Hace exactamente medio siglo, Guatemala vivió uno de los episodios más devastadores de su historia, cuando un poderoso terremoto de magnitud 7.5 sacudió el país durante la madrugada del 4 de febrero de 1976.

La tragedia, que dejó más de 23,000 fallecidos y 1.2 millones de personas sin hogar, transformó por completo la infraestructura y la vida de millones, y puso en evidencia la vulnerabilidad nacional ante los desastres sísmicos, así como la urgente necesidad de replantear las normas de construcción y los sistemas de preparación para emergencias, según informes históricos, que se han publicado a lo largo de la historia.

El desastre se produjo a las 3:01 h, cuando la falla del Motagua, ubicada a unos 160 kilómetros al noreste de la Ciudad de Guatemala, en las proximidades de Los Amates, departamento de Izabal, liberó una energía inmensa.

El movimiento telúrico generó una ruptura superficial de aproximadamente 240 kilómetros a lo largo de la falla, pero los efectos devastadores también se hicieron sentir por el grado IX de intensidad en la escala de Mercalli que alcanzó la región centro y occidental, según datos localizados en diferentes espacios de lectura.

Uno de los aspectos más dramáticos, de ese 4 de febrero de 1976, fue la secuencia de miles de réplicas posteriores, muchas de ellas de magnitud superior a 5, lo que dificultó gravemente las labores de rescate y recuperación, y causó que amplias zonas permanecieran incomunicadas y sin suministro eléctrico durante varios días.

La magnitud del desastre se tradujo en la completa destrucción de cerca de 258,000 viviendas, la anulación del 40% de la infraestructura hospitalaria y más de 76,000 heridos graves. Las ciudades y pueblos construidos predominantemente con adobe sufrieron las peores consecuencias de una catástrofe que arrasó con la identidad material de numerosas comunidades.

La respuesta internacional fue inmediata. Diversos países y organizaciones humanitarias enviaron ayuda y equipos de rescate, mientras la sociedad guatemalteca intentaba recomponerse. La falla del Motagua, frontera tectónica entre las placas de América del Norte y del Caribe, registró una ruptura máxima de 326 centímetros de desplazamiento horizontal, lo que ilustra e colosal movimiento geológico que experimentó la región.

A 50 años del terremoto de 1976, sus huellas físicas y sociales persisten en la memoria y las estructuras del país.

Fotografía de una pared colapsada
Fotografía de una pared colapsada este martes 8 de julio de 2025 en Ciudad de Guatemala. EFE/ STR

El sistema CONRED realizará simulacro el 24 de febrero

Debido al estado de sitio, será el próximo 24 de febrero, que la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) y las instituciones del Sistema Nacional activarán al menos mil 600 planes de evacuación en todo el país durante un simulacro nacional por sismo, conmemorando los 50 años del terremoto de 1976.

En el marco del aniversario de la Conred y en cumplimiento del Plan Nacional de Respuesta y acuerdos internacionales, la jornada buscará reducir el impacto de futuros desastres e integrar la participación de municipalidades, gobernaciones, sector privado, cooperación internacional y ciudadanía. El ejercicio se desarrollará bajo el supuesto de un sismo con epicentro en Los Amates, departamento de Izabal, tal y como el registrado hace 50 años, y contempla la activación de coordinadoras departamentales y municipales para responder y atender a la población.

El llamado de la secretaría ejecutiva de Conred invita a toda la sociedad a involucrarse, reforzando la prevención y la preparación comunitaria ante emergencias sísmicas.