“Tiene el amor propio de su papá”, cuenta María Vázquez sobre su hija mayor. Fotos: Fabián Mattiazzi, Francisco Trombetta y Diego Soldini.
“Tiene el amor propio de su papá”, cuenta María Vázquez sobre su hija mayor. Fotos: Fabián Mattiazzi, Francisco Trombetta y Diego Soldini.

El partido se juega en la Cancha Dos de Palermo, pero se sigue en las pantallas de los celulares, desde el palenque de Cambiaso en la Uno. La Dolfina Brava, el equipo de Mia (15), tiene penal a favor para definir el partido contra Ellerstina en chukker suplementario.

Adolfito (42) y María Vázquez (42) se aferran a las cinco pulgadas del teléfono, para gritar desaforados con el 7 a 6 que consagra a su primogénita como una de las cuatro vencedoras del primer Campeonato Femenino de Polo. "¡Imaginate si no será un día especial! Tiene sólo quince años y ganó un Abierto", celebra el papá de Mia, a las dos de la madrugada del domingo 3 de diciembre, pero agrega: "Sólo quiero que se divierta".

Pasaron diez horas de la victoria de Mia y ocho de la suya. En los jardines de Chapa Bar, en General Rodríguez, padre e hija bailan cumbia. ¡Sobran motivos para festejar!

MAMA COMANDA. Con María Vázquez como líder y engranaje fundamental de una familia signada por los destinos del crack del polo mundial entre Europa, Estados Unidos y Asia, Mia aprendió a andar a caballo en Cañuelas casi al mismo tiempo que a caminar. Con cinco goles de hándicap y sin novio, jugó el torneo con la inglesa Nina Clarkin (35) –única diez de hándicap del mundo– y las hermanas Milagros (18) y Candelaria Fernández Araujo (16), de seis goles.

Coacheadas por su padre, Milo, que además es DT del equipo de Adolfito, las chicas mostraron su temple frente a Ellerstina, liderado por la mejor argentina, Lía Salvo, de nueve goles. "Se dio un partido parecido al nuestro. Ganaban por tres, se les acercaron y terminaron ganando en suplementario, ¡contra Ellerstina! Por eso arranqué mi partido con taquicardia después del de Mia", agrega Adolfito, y apunta que –como si fuera poco– el viernes Poroto, su segundo hijo, ganó la Copa Potrillos.

Junto a las hermanas Milagros y Candelaria Fernández Araujo –hijas de Fernanda Rivas, la primera mujer que jugó en Palermo en 1988–, la inglesa Nina Clarkin y Andrea Ferreira, patrona del equipo. Fotos: Fabián Mattiazzi, Francisco Trombetta y Diego Soldini.
Junto a las hermanas Milagros y Candelaria Fernández Araujo –hijas de Fernanda Rivas, la primera mujer que jugó en Palermo en 1988–, la inglesa Nina Clarkin y Andrea Ferreira, patrona del equipo. Fotos: Fabián Mattiazzi, Francisco Trombetta y Diego Soldini.

Entonces María, que es una modelo de raza, conductora por elección y bailarina para despuntar el vicio, además de la mujer de Adolfito desde que los dos tienen 19 años, analiza el fin de semana que significó el destape de su hija mayor. "Quise respetarle su espacio. Como toda adolescente, está buscando su esencia. Y como mamá, lo entiendo perfectamente. Por eso no fui al partido de Mia y decidimos verlo por teléfono, desde el palenque con Adolfito. Es que uno no acompaña a su hijo a rendir un final. Claro que me hubiese gustado estar, para darle un abrazo. Pero ella es muy perfil bajo. Si yo voy, llevo más prensa. Y si va su papá hay una presión extra… Hubiera estado más pendiente del deseo de Adolfito que de hacer lo que hace desde que nació: amar a los caballos. Por eso le pregunté si estaba todo bien con que yo no estuviera, y le aclaré que estaría en el palenque de la Cancha Uno, por si algo pasaba. Y me dijo: 'Ma, está todo más que bien'", relata María.

Ya está en su historia. Ganó el primer Abierto Femenino de Polo

–¿Qué heredó de vos y qué de Adolfito?
–Tiene carácter, pero es muy sensible, como yo. Y también mucho de su papá, como el amor propio. Se propone algo… ¡y lo logra! Porque, más allá de que haya ganado una final, a Mia le fue muy bien en el colegio. Y eso implica mucha exigencia. Ayer le dejé un mensajito: "El esfuerzo tiene sus frutos". No fue fácil. Lo hablábamos con Adolfito. Ya está en su historia. Ganó el primer Abierto Femenino de Polo.

Como en el patio de su casa, post partido.
Como en el patio de su casa, post partido.

–¿Qué significa este fin de semana para ustedes?
–Fueron 24 horas de una familia jugando en un rectángulo de pasto. Porque, honestamente, no sé a qué se van a dedicar mis hijos, pero el campo y lo que hace Adolfito están en el ADN de ellos. No sé si será arriba o abajo del caballo, pero sí que será con la misma pasión. Es como en El Rey León: el ciclo de la vida. Creo que el éxito de los chicos no va a ser superar al padre, sino capitalizar lo que tienen dado. Tendrán el desafío de vivirlo desde un lugar propio, cosa que no es fácil… Y para ayudarlos en eso, estoy yo.

Por Ana van Gelderen.

Fotos: Fabián Mattiazzi, Francisco Trombetta y Diego Soldini.

LEA MÁS: