Dolor infinito. Los familiares de las víctimas llegaron hasta el lugar del accidente llevando flores para despedir a sus seres queridos
Dolor infinito. Los familiares de las víctimas llegaron hasta el lugar del accidente llevando flores para despedir a sus seres queridos

Una joven que esperaba con ilusión su primer hijo. Una mujer recién casada que se despidió con un "te voy a extrañar" del amor de su vida. Una familia que aguardaba al padre que nunca regresó. Un médico que les dijo a sus hijos que iba a volver pronto a casa. Tan sólo cuatro historias de las 74 víctimas del trágico vuelo 2553. Vidas que se quedaron a menos de 30 minutos de su destino, Buenos Aires.

CRISTINA ESTABA EMBARAZADA

Cristina Heuer tenía 26 años. Fue la novena pasajera en abordar el vuelo. Llevaba solo un pequeño bolso que prefirió no despachar. Le tocó el asiento A en la cuarta fila.

"Ya vas a ver. En poco tiempo más vas a ser abuela", le dijo a Gertrudis y se despidió. Ella, la tía de Cristina, la había criado desde pequeña y por eso le dijo que sería abuela. Cris, como la llamaban todos, había viajado a Posadas para asistir al entierro de su abuelo, Manuel Wimer.

Cristina Heuer y su marido, Silvio Illi. Llevaban un año de casados. Ella murió.
Cristina Heuer y su marido, Silvio Illi. Llevaban un año de casados. Ella murió.

Era Gerenta de área en el Park Plaza Hotel y llevaba un año de casada con Silvio Illi, un ingeniero de Ford. Solo estuvieron un año de novio y su mayor deseo era ser padres, por eso la alegría de toda la familia cuando se supo que ella estaba embarazada.

El viernes 10 de octubre de 1997 Cris estaba apurada por volver: tenía que presentarse muy temprano en su trabajo el sábado por la mañana.

Así recuerda su tía el último momento que compartió con ella: "Estaba muy triste, desolada por la muerte de su abuelo. Sólo la vi ponerse bien cuando me dijo que tenía muchas ganas de ser mamá. Qué ironía: a ella le encantaba viajar en avión".

RITA, LA RECIÉN CASADA

Rita Rodríguez había nacido en un barrio muy humilde de los alrededores de Posadas, en una casilla de madera y chapas que apenas se sostenía.  Muy pronto se vio obligada a salir a trabajar porque una noche su padre pegó un portazo y no volvió nunca más.

Igualmente salió adelante. Primero terminó la secundaria y después ingresó en la Universidad Nacional de Misiones, y se recibió de Licenciada en Trabajo Social, siendo una de las primeras profesionales en su provincia.

Rita y Eduardo, cuando se casaron en Posadas, en marzo de 1996. Un año y medio antes de la tragedia.
Rita y Eduardo, cuando se casaron en Posadas, en marzo de 1996. Un año y medio antes de la tragedia.

A fines de 1996 conoció a Eduardo Poggi, funcionario de la Subsecretaría de Turismo, salieron como novios y en marzo se casaron. Entonces, Rita tuvo que viajar por razones laborales a Buenos Aires, el viernes 10 de octubre. Eduardo la llevó al aeropuerto para despedirla. Antes de darle el beso del adiós, vio que la empleada de Austral le entregó la tarjeta de embarque con su ubicación: 16E, en el sector no fumador. Quedaron en hablarse por teléfono cuando ella se instalara en el hotel de Buenos Aires, a eso de la medianoche

Y a la medianoche sonó el teléfono en la casa de Poggi. Era para avisar que el vuelo 2553 se había estrellado cerca de Fray Bentos.

EL IDOLO DE LOS ESTUDIANTES

"Chicos los amo. Y les prometo que el domingo voy a estar allá para amasarles ñoquis. Ustedes saben… nadie los hace como yo". Los mimos de Daniel Reyes llegaron hasta sus hijos (Paula y Daniel, dos adolescentes de 15 y 17 años por ese entonces), por computadora.

Era viernes 10, y Ana María, su mujer, estaba preparara para recibir a su marido esa misma noche. Lo imaginó cansado, después de participar del primer campamento telemático del parque Eldorado, en Misiones. Pero Daniel no llegó. "Habrá decidido volver mañana", pensó Ana.

El profesor Daniel Reyes con los chicos que ganaron en las Olimpiadas de Geografía.
El profesor Daniel Reyes con los chicos que ganaron en las Olimpiadas de Geografía.

El sábado, el teléfono de César Estévez, médico de la familia, sonó: "Estoy preocupada porque Daniel no volvió…", escuchó decir a una voz angustiada.

Un rato después, la tevé en una modesta casa de Lanús. Daniel Reyes, dijo el locutor, y Ana María supo que ya no lo vería más. Se abrazó a sus hijos y lloró.

Reyes tenía una pasión: la educación. Conducía la Red Telar, creada por el mismo en la Escuela de la Costa, Puerto Madryn, que unía a más de 700 colegios en todo el país, mucho antes de que surgiera Internet. Fue también, integrante del Plan Social de Educación e impulsor de las Olimpiadas Internacional de Geografía, donde los chicos argentinos se subieron al podio con medalla de plata.

EL CIRUJANO PLÁSTICO

Alberto Barberis tenía 45 años, 2 hijos y era cirujano plástico. Fue el pasajero que ocupó el asiento 14. E del vuelo 2553, el de la muerte.

"Supe del accidente recién a la mañana siguiente. ¿Cómo voy a pensar que un avión puede caerse? Estaba en casa viendo la tele cuando pasaron la noticia. Entonces, con mi marido y mi hermana nos fuimos hacia el aeropuerto, en Posadas, en busca de más información", le dijo luego de la tragedia Graciela, hermana de Alberto a Gente.

El doctor Alberto Barberis en su consultorio de Posadas.
El doctor Alberto Barberis en su consultorio de Posadas.

Y continuó: "Estábamos desesperados.  Después nos confrimaron la noticia. No sabía como avisarle a los hijos. Porque mi hermano estaba separado de la mujer, y los chicos viven con ella, en Brasil".

Y fue en Río de Janeiro donde dos chicos, que tenían 15 y 8 años, se enteraron que jamás volverían a ver a su padre. La última vez que hablaron con él, el doctor Barberis les dijo que los iría a ver muy pronto, apenas concluyera el curso de perfeccionamiento que estaba realizando. El sábado 11 de octubre de 1997 hubiera sido la última clase.

LEA MÁS: