Consejos para tolerar mejor un viaje largo en avión

Muchas horas a bordo representan un desafío para el organismo, sobre todo el de las personas mayores. Es importante saber cómo nos puede afectar para prevenir toda incomodidad y malestar

Un estudio asegura que las parejas de ancianos deberían viajar separadas en el avión por motivos de salud
Un matrimonio de la tercera edad en los asientos de un avión para irse de vacaciones (Canva)
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La presurización, la sequedad ambiente, el decalaje horario y la falta de movilidad son algunas de las características de los vuelos que pueden impactar en el bienestar físico durante un viaje largo.

Incluso los pasajeros que se encuentran en un buen estado de salud pueden sufrir los efectos de los vuelos y el cambio de huso horario.

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Según un artículo del sitio canadiense Le Bel Age, la sequedad del aire a bordo del avión genera deshidratación; el largo tiempo transcurrido en un asiento complica la circulación sanguínea y el decalaje horario dificulta la adaptación del organismo a los ciclos del sueño. La presurización de la cabina genera una leve hipoxia, es decir, menor cantidad de oxígeno disponible en los tejidos.

“Esto concierne a todos los viajeros, sin importar demasiado la edad. La diferencia es que las personas más jóvenes sienten menos los efectos”, dice Josée Lévesque, enfermera especializada en salud en viajes a Le Bel Air. Sumados, estos factores son los que explican el cansancio luego de un vuelo.

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Un matrimonio de la tercera edad en los asientos de un avión para irse de vacaciones (Canva)

Abordar un avión no representa un riesgo en sí mismo. Pero con la edad los vasos sanguíneos se vuelven menos resistentes, y son más frecuentes enfermedades como la hipertensión o la diabetes, condiciones que pueden aumentar los efectos de los vuelos.

A partir de las 4 horas de vuelo, el riesgo de trombosis se multiplica por tres, pero sigue siendo débil si la persona goza de buena salud. Si en cambio tiene antecedentes de trombosis, de enfermedad pulmonar, insuficiencia venosa o sale de una cirugía, debe consultar a un médico antes de tomar la decisión de viajar.

Precauciones pre-embarque

Una buena noche de sueño y una hidratación adecuada antes de la partida.

Si se toman medicamentos, estos deben llevarse en su envase original y en el bolso de cabina para tenerlos a mano. Consultar al médico para ver si es necesario un ajuste del horario para tomarlos.

También hay que prever un neceser conteniendo como mínimo un humectante para labios, lágrimas artificiales, una crema hidratante y un antifaz para dormir.

Primer plano de una persona aplicando bálsamo transparente en sus labios visiblemente resecos y agrietados, con un dedo cerca del labio inferior.
Labios resecos, uno de los efectos del aire en cabina (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las medias de compresión son útiles para vuelos de más de 5 horas, incluso si no se tienen problemas circulatorios. Son una medida preventiva para evitar edemas en las piernas, pero no sustituyen las caminatas regulares ni los ejercicios para estimular la circulación. Lo mejor es colocárselas justo antes del despegue, en el aeropuerto.

Precauciones a bordo

Durante el vuelo, para mantenerse hidratado lo mejor es consumir principalmente agua y limitar el alcohol y el café.

Moverse es esencial, para evitar que la circulación sanguínea se vuelva más lenta. La enfermera consultada por Le Bel Air recomienda caminar entre 10 y 15 minutos cada dos horas, siempre que las condiciones del vuelo lo permitan. Mientras se está sentado, las rotaciones de tobillo sirven para estimular la circulación. Más complicado, debido al poco espacio entre asientos, es extender las rodillas, pero de ser posible es conveniente hacerlo.

Para evitar la presión en los oídos, es importante bostezar o masticar chicle en el momento del despegue y del aterrizaje.

Mitos sobre el aire en la cabina

Es falso que el sistema de ventilación favorezca los contagios a bordo. El aire de la cabina se renueva cada dos o tres minutos y pasa por filtros HEPA (High Efficiency Particulate Air) que retienen más del 99,9% de las partículas en suspensión. Y dejar abierto el ventilador individual mejorará la circulación del aire en el asiento.

El mayor riesgo potencial lo representa el pasajero de al lado por lo que, si se lo tolera, el uso de barbijo es una medida eficaz para prevenir infecciones respiratorias.

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Los viajes hacia el Este son los que más perturban el reloj biológico. Para facilitar la adaptación, Josée Lévesque recomienda adoptar lo antes posible los horarios locales para la alimentación y el sueño.

Tips de la tripulación

El personal de a bordo, en base a sus horas de vuelo acumuladas, tiene consejos útiles para dar.

Vestirse en capas. Prever un abrigo ligero, suéter de mangas largas o campera liviana.

Elegir un asiento acorde a las necesidades. Sobre esto, ver nota anterior de esta misma sección de consejos para viajeros silver en vuelos largos.

Llevar una botella de agua y alguna colación.

Poner el reloj a la hora del lugar de destino desde el comienzo del vuelo.

Dormir con el cinturón atado y visible para no ser despertado por el personal de a bordo en caso de turbulencias.

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