
¿Cómo es la experiencia del cohousing en una región donde está muy difundida? En el Québec, la provincia francófona del Canadá, existen muchas viviendas cooperativas.
Hay cerca de 1300 cooperativas de vivienda en Québec, aunque no todas están exclusivamente destinadas a adultos mayores, sino que en muchas de ellas conviven personas de todas las edades incluyendo familias con niños. En este modelo de alojamiento colectivo los residentes son al mismo tiempo locatarios y administradores del sitio.
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Los que allí viven destacan como ventaja el sentimiento de seguridad que representa la ayuda mutua que pueden brindarse los vecinos.
Ahora bien, la vida en cooperativa exige el compromiso de los residentes en la gestión y toma de decisiones, lo que no siempre es sencillo.
La vivienda cooperativa es una empresa colectiva que pertenece a sus miembros, es decir, a los locatarios, que administran colectivamente los diferentes asuntos, como por ejemplo los servicios de mantenimiento. El funcionamiento está en manos de una asamblea general y un consejo de administración, como en toda cooperativa. Además, hay comités con tareas especiales: la de selección, que revisa a los aspirantes a vivir allí y decide sobre su admisión o no, de buena vecindad, de finanzas, etcétera.
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El costo de esas viviendas es mucho más accesible que el promedio y residir allí tiene el beneficio adicional de la seguridad, tanto respecto del entorno, como de la estabilidad de la residencia.
Las cooperativas destinadas a adultos mayores cuentan con una gran sala de usos comunes para el encuentro entre sus habitantes.

“Allí desarrollan un espíritu de comunidad y solidaridad, lo que contribuye a romper el aislamiento y a crear un sentimiento de seguridad”, dijo Sandra Turgeon, directora ejecutiva de la Federación de Cooperativas de Vivienda de Québec, en declaraciones a Le Bel Age.
Un ejemplo de estas viviendas cooperativas para adultos mayores es la Coopérative Émile-Nelligan de Montréal.
El complejo, construido en el año 2008, tiene 142 unidades reservadas a personas autónomas de más de 55. El promedio de edad de sus habitantes es de 70 años.
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La cooperativa es administrada por un secretariado en el que suelen predominar las mujeres por motivos obvios. Los habitantes, en su mayoría jubilados, tienen tiempo para dedicar a los asuntos cooperativos, dicen los responsables, por lo que no suele haber problemas de participación en las tareas de gestión, que no son pocas.
Los trabajos que requieren fuerza física, tales como el mantenimiento de edificio y terreno, son tercerizados.
Las cooperativas generan un estilo de vida que combate la soledad, gracias a las áreas comunes y a las actividades diarias, espontáneas y programadas.
Por otra parte, no están aislados del mundo exterior porque reciben visitas y muchos incluso cuidan a sus nietos allí durante fines de semana enteros, como lo hubieran hecho en sus propias casas.
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A diferencia de las residencias tradicionales, en estas cooperativas no hay reglas estrictas y todos los ocupantes pueden opinar en lo que concierne a la gestión del lugar y a la vida en común. No se comparte solo un edificio sino un ambiente de convivencia.
No todas las residencias son tan grandes como Émile-Nelligan, desde ya. Y en Québec existen además asociaciones que asesoran a quienes quieren crear una de estas cooperativas. Cuentan con profesionales que acompañan todas las etapas de creación, a saber: la conformacion de un grupo promotor, la elección de un terreno para construir o de un un edificio ya existente, la búsqueda de financiamiento (público o privado), la elaboración de una lista de posibles residentes, la licitación del proyecto y finalmente la construcción.
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El cohousing no es para todo el mundo, desde ya, pero muchos silvers se sienten solos y convivir con otras personas de su edad puede resultarles atractivo: comparten recuerdos y también una problemática común debido a su edad.
Pero también hay adultos mayores que se sienten más estimulados al compartir tiempo con gente más joven y prefieren vivir en un espacio intergeneracional. Cada proyecto cooperativo debe entonces decidir una edad piso para los integrantes, ya que no es lo mismo 50 que 65 por ejemplo.
El sistema en Canadá está muy desarrollado, tanto por iniciativa privada como por impulso estatal.
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