
Un estudio reciente alerta sobre el peligro que enfrentan los atletas mayores de 50 años que practican deportes de resistencia y presentan cicatrices en el corazón. Aunque la actividad física resulta beneficiosa, la presencia de estas marcas aumenta la probabilidad de desarrollar arritmias ventriculares peligrosas durante el ejercicio o poco después, independientemente de la cantidad o la intensidad de la práctica. La recomendación de los expertos es clara: los controles cardíacos regulares son fundamentales para quienes mantienen rutinas deportivas exigentes en la madurez.
Importancia de las cicatrices en el corazón
La investigación, publicada en el European Journal of Preventive Cardiology, identificó a la cicatrización cardíaca como el principal factor de riesgo para episodios arrítmicos graves, como la taquicardia ventricular. Los resultados mostraron que el ejercicio no causa directamente estas arritmias, aunque puede actuar como desencadenante en corazones previamente dañados. Así, la vigilancia médica se vuelve indispensable para detectar anomalías incipientes antes de que se conviertan en un peligro real.
PUBLICIDAD

El equipo dirigido por Wasim Javed, de la Universidad de Leeds, examinó a 106 hombres sanos mayores de 50 años, todos atletas de resistencia dedicados al ciclismo o al atletismo, con al menos quince años de entrenamiento y un promedio de diez horas semanales. Para obtener datos precisos, los investigadores combinaron tecnología portátil —relojes inteligentes y monitores de frecuencia cardíaca— con grabadores implantados bajo la piel, lo que permitió un monitoreo minucioso durante dos años.
Riesgo de arritmias y señales de advertencia
Al analizar los datos, los científicos observaron que aproximadamente uno de cada cuatro participantes experimentó episodios de taquicardia ventricular, sobre todo en su forma no sostenida, considerada menos peligrosa pero indicadora de posibles complicaciones futuras. Tres atletas sufrieron taquicardia ventricular sostenida, un evento de mayor gravedad, y en todos los casos se detectaron cicatrices cardíacas. El análisis reveló que el 75% de quienes desarrollaron arritmias tenían evidencia de cicatrización, mientras que los deportistas sin este daño resultaron menos propensos a presentar estos trastornos.
PUBLICIDAD

Según Javed, no se encontró relación entre la cantidad o la intensidad del ejercicio y la aparición de arritmias. El especialista explicó: “Los atletas que desarrollaron ritmos cardíacos anormales no hacían más ejercicio ni entrenaban con mayor intensidad que quienes no los sufrieron. Esto sugiere que el ejercicio no es la causa, aunque sí puede detonar arritmias peligrosas en quienes ya tienen problemas de base en el corazón”.
Tecnología y prevención en la práctica deportiva
El estudio destaca la utilidad de los dispositivos de monitoreo cardíaco para advertir alteraciones a tiempo. Los atletas que detectaron picos anómalos en la frecuencia cardíaca a través de sus monitores pudieron tomar medidas preventivas con rapidez, lo que resultó clave para su seguridad. El uso de esta tecnología portátil representa una herramienta de gran valor para los deportistas veteranos, facilitando la identificación de irregularidades antes de que se conviertan en emergencias médicas.
PUBLICIDAD

La recomendación de los investigadores es que los atletas mayores de 50 años realicen chequeos médicos periódicos y den importancia a cualquier síntoma inusual, como molestias o aumentos sostenidos en la frecuencia cardíaca durante el entrenamiento. Ante estos indicadores, bajar la intensidad o consultar a un especialista puede marcar la diferencia entre un susto y una complicación mayor.
Nuevas líneas de investigación y conclusiones
La investigación de la Universidad de Leeds amplía los hallazgos del estudio VENTOUX, también publicado en 2026, que había observado una mayor presencia de cicatrices en el corazón de atletas veteranos en comparación con la población general. Los autores sugieren que futuros estudios podrían centrarse en mujeres o deportistas jóvenes, abriendo el camino para estrategias específicas de prevención cardiovascular en diferentes grupos.
PUBLICIDAD

En definitiva, la evidencia científica sostiene que el ejercicio físico es seguro y beneficioso para la salud, siempre que quienes pertenecen a grupos de riesgo mantengan un control médico adecuado. Los chequeos periódicos y el uso de tecnología de monitoreo permiten que los deportistas experimentados continúen disfrutando de su actividad, minimizando los riesgos asociados a las alteraciones cardíacas.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
¿Es posible vivir solo y en plenitud después de los 70? Cinco claves para lograrlo
La soledad en la vida de adulto mayor no es una tragedia a evitar a toda costa. Pero esa opción se debe asentar en determinados pilares

Qué cambios plantea la ONU ante el crecimiento mundial de personas mayores durante las próximas décadas
Una cita internacional reúne alertas demográficas, transformaciones económicas, demandas asistenciales y llamados institucionales, mientras los gobiernos buscan fórmulas capaces de preservar autonomía, bienestar, dignidad y participación social

Carmen Lanchares afirma que “el ejercicio es el mejor seguro de vida” pero la autonomía en la vejez exige más que caminar
La experta en longevidad sostiene que una hora semanal de entrenamiento de fuerza puede preservar la masa muscular, la densidad ósea y las capacidades cognitivas en el proceso de envejecimiento

Cómo reconstruir la identidad profesional tras un despido después de los 50, según el autor de 'El talento no tiene edad'
Gustavo dos Santos describe una etapa marcada por incertidumbre, fragilidad y dudas sobre el valor de la experiencia acumulada, y propone hábitos concretos para recuperar la autonomía y la confianza

El dolor persistente de hombro después de los 50 exige mirar al manguito rotador
Debilidad, molestias nocturnas y limitaciones para elevar el brazo orientan la consulta médica ante lesiones tendinosas cuya frecuencia aumenta con la edad




