The Witcher, uno de los juegos más importantes de la industria gamer, tendrá una nueva serie en Netflix

Blood Origin es el nombre de la serie confirmada que estará ambientada 1200 años antes de Geralt, el protagonista de la historia.

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A pesar de que muchos han conocido el personaje de Geralt de Rivia gracias a la serie de Netflix, lo cierto es que el cazamonstruos tiene un pasado más que exitoso en el mundo de los videojuegos gracias a la compañía polaca llamada CD Projekt. En este caso, Netflix anunció la realización de una serie que servirá como precuela para conocer el pasado de los misteriosos brujos de pelo blanco. Se llamará The Witcher: Blood Origins, contará con sólo seis episodios y tendrá lugar 1200 años antes de la aparición de Geralt de Rivia. Concretamente contará sobre “cómo llegó el primer Brujo”.

Desde que Netflix estrenó los capítulos protagonizados por Henry Cavill, en Steam se registraron hasta 48.000 usuarios jugando al mismo tiempo al último título de la saga. A esto se le sumó el crecimiento en las consolas PS4 y Xbox One, por lo que se estima que un millón de personas jugaron The Witcher 3: Wild Hunt en el mes de diciembre, justo cuando apareció el personaje en el servicio de streaming.

Pero los inicios de The Witcher en el mundo de los videojuegos se remontan a 2007 cuando el escritor polaco Andrzej Sapkowski, autor de la saga Wiedźmin en la cual se basó el videojuego y que se había convertido en un auténtico fenómeno de ventas, le cedió los derechos a CD Projekt por la módica suma de 9.500 dólares. Ese acuerdo traería polémica once años más tarde, pero lo contaremos más adelante.

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Luego de tener mucho éxito con la distribución de videojuegos de rol en su país como Baldur’s Gate, CD Projekt quería contar con su propio título dentro de ese estilo. Así decidieron la compra de los derechos del personaje Geralt de Rivia, que para ese entonces contaba con siete libros publicados. En octubre de 2007 llegó The Witcher a PC y rápidamente las aventuras de El Brujo se popularizaron fuera de Polonia.

El éxito internacional de esta primera aventura propició una segunda entrega que llegaría en 2011, ya con un desarrollo para Xbox 360, además de su versión en PC. Para estas alturas, CD Projekt ya contaba con el desarrollo de su propio motor gráfico, el REDEngine. Además, la compañía polaca también tenía su propio servicio de distribución digital.

Lo interesante de esta secuela era que el jugador principal tenía varias bifurcaciones de la historia que culminaban en diferentes finales para Geralt de Rivia, de acuerdo a las acciones realizadas. Algo bastante novedoso para aquella época. Gracias al éxito de la franquicia (lograron llegar a las 20 millones de unidades vendidas entre la parte 1 y 2) llegaría la consagración.

En mayo de 2015 vio la luz The Witcher 3: Wild Hunt editado para PS4, Xbox One y PC y que es considerado uno de los mejores juegos de la historia. Al menos en aquel año, ganó el premio mayor en el Golden Joystick Awards, los Game Developers Choice Awards y en The Game Awards. Una trilogía difícil de igualar.

Trailer oficial The Witcher 3: Wild Hunt

Uno de los puntos más importantes de la tercera parte de las aventuras del “Lobo Blanco”, fue la inclusión de un mundo abierto muy grande, algo que no caracterizaba a la saga, y que determinó que los jugadores pudieron explorar los rincones de los reinos fantásticos en busca de misiones secundarias, sin tener que seguir una historia tan lineal.

Más tarde llegarían las expansiones: Blood and Wine y Hearts of Stone, lo que determinaría que las ventas globales de la saga completa alcanzaran los 40 millones de copias. Esto llegó a oídos de Sapkowski, el escritor mencionado más arriba, que decidió demandar al estudio por 16 millones de dólares alegando que el acuerdo firmado en 2007 sólo contemplaba los derechos de autor de la primera entrega del juego. Lo increíble del caso es que cuando CD Projekt le ofreció 9.500 dólares, le ofreció al autor un porcentaje de beneficios adicionales a los que Sapkowski, en su momento, no accedió.

En febrero del año pasado se confirmó que la compañía polaca no le pagaría los 16 millones al escritor, pero si una importante compensación que dejaría a todas las partes conformes en un acuerdo extrajudicial.