Colin Gray pidió un nuevo juicio tras ser condenado a 15 años de prisión por haberle entregado a su hijo el arma usada en el tiroteo mortal del 4 de septiembre de 2024 en la escuela secundaria Apalachee, en Georgia. La solicitud quedó plasmada en un escrito presentado ante el tribunal el miércoles.
En su presentación, la defensa sostuvo que el veredicto del jurado no estaba respaldado por las pruebas y que era “contrario a la ley y a los principios de justicia y equidad”. Gray había sido declarado culpable a principios de este año por asesinato en segundo grado y homicidio involuntario, según el fallo al que aludió el escrito.
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El ataque dejó dos estudiantes y dos profesores muertos. Su hijo, Colt Gray, fue condenado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional por el tiroteo.
La fiscalía afirmó que el padre le regaló a su hijo un rifle semiautomático como obsequio de Navidad, junto con munición y accesorios de tiro. Gray figuró entre los pocos padres en Estados Unidos acusados penalmente después de que sus hijos quedaran implicados en tiroteos.
En marzo, un jurado lo declaró culpable de asesinato en segundo grado por la muerte de los estudiantes Mason Schermerhorn y Christian Angulo, ambos de 14 años. También lo halló culpable de homicidio involuntario por las muertes de los docentes Richard Aspinwall, de 39 años, y Cristina Irimie, de 53.
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La escuela secundaria está a 70 kilómetros (45 millas) al noreste de Atlanta. El pedido de nuevo juicio abrió una nueva etapa del caso en el tribunal, con el foco puesto en la solidez de las pruebas y en la interpretación legal que sostuvo la condena dictada contra el padre.
El pedido de la defensa y el cuestionamiento al veredicto

El escrito presentado el miércoles apuntó contra el resultado del juicio y pidió que el tribunal revisara la decisión del jurado. La defensa insistió en que la condena no debía sostenerse porque, a su criterio, la evidencia no alcanzó para respaldar el veredicto.
En el mismo documento, el equipo de Gray calificó la sentencia como “contraria a la ley y a los principios de justicia y equidad”. Ese planteo buscó enmarcar el reclamo no solo en una discusión sobre hechos, sino también en el modo en que el tribunal aplicó las normas y evaluó lo presentado durante el proceso.
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La solicitud de un nuevo juicio llegó después de que Gray recibiera una pena de 15 años de prisión. La condena se basó en dos figuras penales: asesinato en segundo grado y homicidio involuntario, según lo indicado en la presentación.
La acusación: el arma y la responsabilidad penal del padre
La fiscalía afirmó que Colin Gray le entregó a su hijo el arma utilizada en el ataque, al sostener que se trató de un obsequio de Navidad: un rifle semiautomático, acompañado por munición y accesorios de tiro. Ese punto fue central en el caso, porque la acusación vinculó ese acto con la posibilidad de imputarle responsabilidad penal por el desenlace.
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En ese marco, el expediente colocó a Gray entre los pocos padres en Estados Unidos acusados penalmente después de que sus hijos quedaran implicados en tiroteos. La acusación se apoyó en la idea de que el adulto tuvo un rol determinante al facilitar el acceso al arma.
El veredicto del jurado, sin embargo, fue el eje del nuevo pedido de la defensa, que insistió en que las pruebas no alcanzaron para sostener la condena. En esa disputa se concentró el planteo presentado ante el tribunal.
Las víctimas y el fallo del jurado en marzo
El tiroteo del 4 de septiembre de 2024 en la escuela secundaria Apalachee dejó cuatro muertos: dos estudiantes y dos docentes. De acuerdo con lo expuesto en el caso, el jurado declaró a Gray culpable en marzo.
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En esa decisión, el tribunal lo condenó por asesinato en segundo grado por la muerte de los estudiantes Mason Schermerhorn y Christian Angulo, ambos de 14 años. Además, lo halló culpable de homicidio involuntario por las muertes de los docentes Richard Aspinwall, de 39 años, y Cristina Irimie, de 53.
Por el ataque, Colt Gray fue condenado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. La condena del hijo quedó mencionada como parte del contexto del caso, en el que la justicia también avanzó sobre la conducta atribuida al padre.
La escuela secundaria Apalachee se ubica a 70 kilómetros (45 millas) al noreste de Atlanta, en el estado de Georgia, y fue el escenario del ataque que derivó en las condenas. Con el pedido de un nuevo juicio, la causa volvió a quedar bajo revisión judicial en torno a la sentencia dictada contra Colin Gray.
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