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Nueva York subasta sus legendarias máquinas de MetroCard: cómo participar y por qué son un símbolo de la ciudad

La Autoridad Metropolitana del Transporte puso a la venta 60 dispensadores retirados por la adopción de OMNY, con puja en línea entre el 5 y el 19 de agosto y entrega sin sistemas de cobro ni electrónica

La subasta de las máquinas de MetroCard en Nueva York marcó el cierre de una era en el sistema de transporte y reflejó el avance de OMNY (Captura @MTA)
La subasta de las máquinas de MetroCard en Nueva York marcó el cierre de una era en el sistema de transporte y reflejó el avance de OMNY (Captura @MTA)
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La subasta de las emblemáticas máquinas de MetroCard de Nueva York marcó el cierre de una era para el sistema de transporte de la ciudad.

La decisión de poner a la venta estas piezas, que definieron el acceso al subte durante tres décadas, respondió a la consolidación de OMNY, la nueva tecnología de pago sin contacto.

A partir del 5 de agosto, la Autoridad Metropolitana del Transporte (MTA) abrió el proceso para que cualquier interesado pudiera pujar por una de las 60 máquinas retiradas de servicio.

La subasta permaneció activa hasta el 19 de agosto, según los portales oficiales, y permitió que los compradores se llevaran un fragmento tangible de la historia neoyorquina.

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Para participar, los usuarios debieron acceder a la página web habilitada por la MTA, donde figuraron los detalles del proceso. La agencia exigió que los ganadores retiraran personalmente las máquinas en un plazo máximo de 10 días tras la notificación y se hicieran cargo del transporte y la logística.

Las máquinas se entregaron fuera de funcionamiento y sin los componentes electrónicos o sistemas de pago, en el estado en que se encontraban.

Las máquinas grandes, instaladas por primera vez en 1999, pesaron aproximadamente 476 kilogramos y midieron 203 centímetros de largo, 107 de ancho y 91 de profundidad.

Las versiones más pequeñas —conocidas como MetroCard Express— pesaron cerca de 95 kilogramos y tuvieron dimensiones más compactas, diseñadas para agilizar la venta en estaciones con gran afluencia.

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La MTA abrió desde el 5 hasta el 19 de agosto una subasta en línea de 60 máquinas de MetroCard retiradas del subte de Nueva York (Captura @MTA)
La MTA abrió desde el 5 hasta el 19 de agosto una subasta en línea de 60 máquinas de MetroCard retiradas del subte de Nueva York (Captura @MTA)

Por qué las máquinas de MetroCard son un símbolo de Nueva York

Durante 30 años, los dispositivos de acero inoxidable con botones sobredimensionados y colores primarios fueron una presencia constante en el metro de la ciudad.

Su diseño, a cargo de Antenna Design, priorizó la facilidad de uso y la resistencia al desgaste urbano: los materiales permitieron evitar grafitis y rayaduras, mientras que la interfaz guio de forma intuitiva al usuario, según explicaron sus creadores.

El valor de estas máquinas no residió solo en su funcionalidad, sino también en su carga emocional y cultural.

La MetroCard fue protagonista de campañas promocionales, ediciones conmemorativas y colaboraciones con íconos de la cultura popular, desde David Bowie hasta la Serie Mundial de 2000. Esa asociación con la vida cotidiana y el imaginario colectivo explicó el entusiasmo que generó la subasta.

La transición hacia OMNY, el sistema de pago por aproximación, aceleró la retirada de las MetroCard. Aunque la MTA ya no vendió nuevas tarjetas, aún se aceptaron en los torniquetes y no existió una fecha definida para su desaparición total.

La MTA exigió que los ganadores de la subasta retiraran las máquinas de MetroCard en 10 días y asumieran el transporte y la logística
La MTA exigió que los ganadores de la subasta retiraran las máquinas de MetroCard en 10 días y asumieran el transporte y la logística

Cómo funciona la subasta y qué se espera de los participantes

La subasta, que incluyó tanto las máquinas grandes como las versiones express, se realizó en línea y contempló el pago inmediato por parte de quienes resultaran adjudicatarios.

La MTA aclaró que todas las ofertas fueron definitivas y que los equipos no contaron con garantía ni posibilidad de devolución.

Una vez concluida la puja, los ganadores fueron notificados por correo electrónico y debieron programar el retiro.

El organismo advirtió que cualquier unidad no vendida podría ofrecerse posteriormente a través de la plataforma GovDeals, aunque desde la agencia manifestaron que suelen agotarse rápido: “Por lo general, estas cosas son muy codiciadas; suelen irse rápido”, resumió la portavoz Joana Flores.

Paralelamente, la MTA lanzó un sorteo que permitió a 15 personas saltearse la fila en la tradicional venta anual de recuerdos del transporte y acceder a un 20% de descuento en sus compras de octubre.

La despedida de un objeto cotidiano y el futuro del transporte

La última máquina visible permaneció en Mulry Square, en Greenwich Village, equipada con un código QR para participar en la subasta.

El cierre de esta etapa despertó nostalgia y comentarios en redes sociales, donde muchos usuarios manifestaron su deseo de adquirir una de estas piezas para decorar sus hogares o conservar un recuerdo del metro.

La MetroCard dejó de operar en diciembre pasado, consolidando su paso a objeto de colección y memoria urbana.

La MTA, a través de subastas y ventas especiales, mantuvo viva la conexión con quienes vieron en estos objetos un símbolo de la ciudad que nunca duerme.

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