Un jurado de Oakland, California, marcó este lunes un punto de inflexión en la disputa entre Elon Musk y OpenAI, la empresa detrás de ChatGPT.
El panel de nueve personas determinó que las reclamaciones de Musk llegaron tarde. Es decir, quedaron fuera del plazo legal, lo que exime a la compañía y a su director ejecutivo, Sam Altman, de responsabilidad por las denuncias presentadas.
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En su demanda Musk acusó a Altman y al presidente de OpenAI, Greg Brockman, de aprovecharse de sus aportes iniciales de capital a la startup sin ánimo de lucro que fundaron en conjunto. Con esos fondos, reclamó el CEO de Tesla y SpaceX, dieron forma a OpenAI y lo hicieron aún cuando sabían que esta última compañía terminaría transformándose en una que busca dinero.
El panel concluyó de forma unánime, tras menos de dos horas de deliberación. Si bien no se pronunció sobre el fondo del argumento, consideró que todas las demandas de Musk superaron el límite temporal para su presentación. El criterio beneficia a OpenAI, a Altman y a Brockman, aunque la decisión final aún depende de la jueza del caso.
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La magistrada Yvonne Gonzalez Rogers adelantó que su decisión coincidiría con la del jurado.
“Creo que hay una cantidad sustancial de pruebas que respaldan el veredicto del jurado”, le dijo la jueza al abogado de Musk este lunes, según reproduce el sitio CNN.
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Los argumentos del caso y la posición de las partes
Elon Musk, uno de los fundadores de OpenAI en 2015, presentó la demanda en el verano de 2024. Alegó que la organización había incumplido su misión original de operar como una entidad sin fines de lucro dedicada al desarrollo de inteligencia artificial en beneficio de la humanidad.
Según el empresario, la creación de una estructura con fines de lucro en 2019 fue el quiebre que motivó la acción legal.
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El objetivo de Musk era doble: buscaba la destitución de Sam Altman y Greg Brockman de sus cargos en la compañía, además de exigir más de USD 150.000 millones en daños y perjuicios.
Musk afirmó que, si prosperaba su demanda, destinaría esa suma a la entidad sin fines de lucro que dio origen a OpenAI.
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De acuerdo con la defensa, Musk participó en las conversaciones sobre la transformación de OpenAI en una empresa comercial antes de su salida del consejo directivo en 2018.
La compañía y sus abogados también sostuvieron que Musk intentó fusionar OpenAI con Tesla o asumir él mismo el control de la nueva estructura con fines de lucro para atraer inversiones.
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El jurado y el papel de la jueza
Aunque el jurado actuó como órgano asesor, la decisión final recae en la jueza del caso. El litigante James Rubinowitz señaló que el juez decide en última instancia sobre los hechos, el derecho y los daños.
Durante el juicio, la jueza escuchó los argumentos de los equipos legales sobre los posibles daños y compensaciones. El jurado concluyó que Musk conocía los hechos denunciados desde 2021, por lo que su demanda ya no era admisible por la vía judicial.
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Ese criterio fijó el punto central del caso: ni OpenAI, ni Sam Altman ni Greg Brockman pueden ser considerados responsables si la acción fue presentada fuera de plazo. Si la jueza confirma la conclusión del jurado, la causa quedará cerrada sin sanciones para la empresa.
Consecuencias para OpenAI y el sector de la inteligencia artificial
La disputa tenía un trasfondo estratégico: si la demanda hubiera sido aceptada, OpenAI habría enfrentado un golpe estructural en medio de la competencia global en inteligencia artificial, donde Google, Anthropic y DeepSeek disputan el liderazgo tecnológico.
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OpenAI, valorada en USD 730.000 millones, fue acusada por Musk de enriquecimiento ilícito y de asociarse con gigantes como Microsoft para captar miles de millones en inversiones. El fallo, sin embargo, refuerza la posición de la empresa frente a esa ofensiva judicial.
El juicio también expuso las tensiones sobre el modelo de desarrollo de la inteligencia artificial: una parte del sector defiende esquemas abiertos y orientados al beneficio colectivo; otra impulsa estructuras comerciales para atraer capital y acelerar el desarrollo.
El trasfondo del conflicto y las aspiraciones de Musk
Elon Musk dejó OpenAI en 2018 tras no conseguir que la empresa aceptara una fusión con Tesla o le permitiera dirigir la entidad con fines de lucro. Más tarde fundó xAI, su propio laboratorio de inteligencia artificial, que compite de forma directa con OpenAI.
Las acusaciones de Musk incluían la supuesta apropiación indebida de la estructura benéfica original de OpenAI y el enriquecimiento personal de sus ejecutivos.
La defensa, en cambio, atribuyó la demanda a un intento de Musk por reforzar su posición en el sector mediante la promoción de xAI.
Aunque Altman, Brockman y Musk asistieron a partes del proceso, no estuvieron presentes en la sala del tribunal para escuchar el veredicto.
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