Sin responsables en la explosión que afectó a una comunidad latina en el sur de Los Ángeles tras casi tres años de espera

Las familias desplazadas continúan sin soluciones definitivas ni justicia, mientras las sanciones mínimas y la falta de avances profundizan el sentimiento de abandono y reclamo social

Guardar
La explosión causada por el LAPD en 2021 en South Los Angeles desplazó a más de 25 familias latinas, muchas aún sin solución definitiva (Jason Armond / Los Angeles Times)
La explosión causada por el LAPD en 2021 en South Los Angeles desplazó a más de 25 familias latinas, muchas aún sin solución definitiva (Jason Armond / Los Angeles Times)

La explosión provocada por el Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) en 2021 sigue marcando el destino de decenas de familias latinas, que permanecen desplazadas y sin soluciones definitivas.

A casi tres años del incidente, la filtración de archivos confidenciales tras un ciberataque permitió conocer las verdaderas sanciones impuestas a los responsables del equipo de explosivos: suspensiones breves y traslados internos, medidas que profundizaron la indignación de la comunidad afectada.

PUBLICIDAD

El 30 de junio de 2021, una operación fallida para detonar fuegos artificiales ilegales en la cuadra 700 de East 27th Street derivó en una fuerte explosión que dejó 17 personas heridas —incluidos agentes policiales, civiles y un miembro federal— y causó daños considerables en 22 viviendas, 13 comercios y 37 vehículos.

Más de 25 familias, en su mayoría de origen hispano, debieron abandonar sus hogares y negocios, quedando en situación de vulnerabilidad y dependiendo de alojamiento temporal proporcionado por la ciudad.

PUBLICIDAD

La reciente revelación de los archivos internos mostró que la sanción más severa recayó sobre el detective Damien Levesque, quien fue suspendido sin sueldo durante 18 días.

La detonación fallida de fuegos artificiales en East 27th Street dejó 17 heridos y daños en 22 casas, 13 comercios y 37 vehículos (Los Angeles Times)
La detonación fallida de fuegos artificiales en East 27th Street dejó 17 heridos y daños en 22 casas, 13 comercios y 37 vehículos (Los Angeles Times)

Los técnicos Stefanie Alcocer y Mell Hogg recibieron suspensiones de diez días cada uno, mientras que Brendan McCarty, quien advirtió sobre el riesgo, fue sancionado solamente cinco días. Otros oficiales, como Thomas Deluccia y Mark Richardson, no enfrentaron sanción alguna.

Según confirmó el periódico Los Angeles Times, la investigación interna del LAPD determinó que Alcocer y Hogg subestimaron gravemente la cantidad de explosivos introducidos en el contenedor de seguridad, basándose en un cálculo visual equivocado realizado por Hogg.

El límite seguro del recipiente era de aproximadamente 9 kilos, pero el material colocado superaba los 19 kilos, lo que provocó una detonación mucho mayor de lo previsto.

Los registros filtrados también alertaron sobre la existencia de una “creencia universal equivocada” en el escuadrón de explosivos respecto a la capacidad real del contenedor, un error que tuvo consecuencias devastadoras para la comunidad.

El incidente dejó una huella profunda en las familias desplazadas, que, a casi tres años, continúan esperando respuestas y soluciones definitivas de parte de las autoridades de Los Ángeles, mientras las medidas disciplinarias internas generaron nuevas tensiones con la comunidad latina.

Los archivos filtrados revelaron que los responsables del equipo de explosivos del LAPD recibieron suspensiones mínimas y traslados internos (Los Angeles Times)
Los archivos filtrados revelaron que los responsables del equipo de explosivos del LAPD recibieron suspensiones mínimas y traslados internos (Los Angeles Times)

Consecuencias para las familias y respuesta de las autoridades

Tras el estallido, la vida cotidiana de los desplazados quedó marcada por la incertidumbre y el desarraigo. Muchas familias, como la de Maria Velasquez, debieron alojarse en hoteles durante años, utilizando parte de la indemnización recibida para el pago de alquiler, ya que las restricciones municipales impiden la reconstrucción de sus viviendas originales.

“Solo quiero volver a mi casa. No me importa si no tengo piscina, gimnasio o sauna. No hay nada como tener tu propio colchón, tus propias almohadas”, expresó Velasquez en 2022 al Los Angeles Times.

Otros damnificados, como Miguel de Avila, relataron ese mismo año que, tras la explosión, no contaban con recursos ni alternativas de alojamiento, llegando a dormir al otro lado de la escuela después de agotar su dinero en el pago de renta y servicios.

Para Paula Benítez de Rodríguez, el impacto fue doble: perdió su hogar y su fuente de ingresos en cuestión de horas. “Aunque la jaula sea de oro, no deja de ser prisión”, describió en 2022 sobre la experiencia de vivir en un hotel junto a cuatro generaciones de su familia.

El LAPD informó que, desde el accidente, la ciudad destinó recursos a la reubicación temporal y al pago de indemnizaciones, pero reconoce que la mayoría de los desplazados sigue sin acceso a soluciones permanentes frente a las restricciones urbanísticas y la lentitud en los procesos de reconstrucción.

A casi tres años del incidente, los damnificados siguen enfrentando incertidumbre y dificultades económicas, en medio de medidas disciplinarias internas consideradas insuficientes (Captura ABC7)
A casi tres años del incidente, los damnificados siguen enfrentando incertidumbre y dificultades económicas, en medio de medidas disciplinarias internas consideradas insuficientes (Captura ABC7)

Reclamos de justicia y opacidad institucional

La respuesta institucional estuvo marcada por la negativa del LAPD a divulgar detalles de las sanciones, amparándose en leyes estatales de privacidad.

Sin embargo, un abogado citado por Los Angeles Times señaló que estos archivos debieron publicarse por tratarse de un caso con lesiones graves y hallazgos de uso irracional de la fuerza.

La comunidad, apoyada por organizaciones como Unión del Barrio, cuestionó la falta de consecuencias reales para los responsables.

Ron Gochez, vocero de la organización, denunció en 2022 que varios de los implicados incluso recibieron ascensos, compensando cualquier descuento salarial temporal.

El responsable del traslado de los explosivos, Arturo Ceja III, se declaró culpable en un tribunal federal por transportar materiales peligrosos sin licencia desde Nevada a California, según reportó el diario angelino.

En paralelo, la filtración de los informes oficiales no editados llevó a que funcionarios electos exijan explicaciones al despacho del abogado de la ciudad sobre la gestión de la información confidencial del LAPD, que quedó expuesta en línea.

El sentimiento de abandono y la exigencia de transparencia se intensificaron tras la publicación de los archivos, mientras la comunidad latina de Los Ángeles sigue reclamando justicia y medidas que verdaderamente respondan a la magnitud del daño sufrido.

La crisis, lejos de resolverse, mantiene viva la demanda de reparación integral y rendición de cuentas, mientras decenas de familias desplazadas permanecen en situación de incertidumbre y bajo presión económica y emocional.

El caso se convirtió en un símbolo de las dificultades para acceder a la justicia y a una respuesta institucional proporcional al impacto real de la tragedia.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD