El Ejército de Estados Unidos crea una fuerza autónoma con inteligencia artificial para América Latina

La operación introduce nuevas capacidades estratégicas y refuerza la cooperación regional ante desafíos emergentes

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El Ejército de Estados Unidos despliega una fuerza autónoma basada en inteligencia artificial para combatir redes narcoterroristas en América Latina y el Caribe (REUTERS/Jose Cabezas)
El Ejército de Estados Unidos despliega una fuerza autónoma basada en inteligencia artificial para combatir redes narcoterroristas en América Latina y el Caribe (REUTERS/Jose Cabezas)

El Ejército de Estados Unidos ha dispuesto la creación de una fuerza autónoma de guerra sustentada en inteligencia artificial para operar en América Central, Sudamérica y el Caribe, con el objetivo de desmantelar redes narcoterroristas y responder a crisis derivadas de desastres naturales de gran magnitud.

Esta decisión, impulsada por el Comando Sur de Estados Unidos (Southcom), implica un salto tecnológico en la estrategia de defensa y proyección de poder estadounidense en la región, según precisó el propio Southcom en un comunicado oficial.

La nueva unidad funcionará como un comando especializado en sistemas autónomos y semiautónomos, actuando bajo un enfoque multidominio.

La iniciativa responde tanto a los desafíos tradicionales del crimen organizado transnacional como a los efectos de los fenómenos naturales, cuya frecuencia e impacto han aumentado en las últimas décadas, de acuerdo con el Centro de Monitoreo de Desastres de las Naciones Unidas, agencia especializada de la ONU.

En una declaración reciente, el comandante del SouthcomFrancis L. Donovan explicó que la misión principal será “desarticular y debilitar las redes narcoterroristas y de cárteles, y responder a crisis que ponen en peligro la vida causadas por desastres naturales a gran escala”, enfatizando el carácter dual de la nueva fuerza.

Según comunicó el Southcom, la innovación radica en que los sistemas autónomos podrán operar en entornos hostiles, recolectar información en tiempo real y ejecutar acciones coordinadas sin intervención directa de operadores humanos.

El Departamento de Defensa de Estados Unidos —antes conocido como Departamento de Guerra— presentó recientemente el Grupo de Guerra Autónoma de Defensa (DAWG, por su sigla en inglés).

Esta unidad, creada para integrar inteligencia artificial y capacidades autónomas en la planificación y ejecución de operaciones militares, está diseñada específicamente para el área de influencia del Southcom.

Representa un modelo pionero de integración tecnológica, con potencial de reproducirse en otros comandos estadounidenses si demuestra eficacia operativa.

Origen y objetivos de la nueva fuerza autónoma

La unidad autónoma responde a la sofisticación de los grupos criminales transnacionales y al aumento de desastres naturales, según el Southcom (REUTERS/Ricardo Arduengo)
La unidad autónoma responde a la sofisticación de los grupos criminales transnacionales y al aumento de desastres naturales, según el Southcom (REUTERS/Ricardo Arduengo)

El despliegue de un grupo autónomo sustentado en inteligencia artificial responde a la mayor sofisticación de los grupos criminales en la región y a la necesidad de reaccionar con rapidez y precisión ante amenazas imprevisibles.

Conforme a lo informado por el Southcom, el empleo de plataformas autónomas hará posible “coordinar efectos tácticos de modo que se generen impactos estratégicos sostenidos”, permitiendo optimizar recursos y reducir riesgos para el personal militar estadounidense y de países aliados.

Desde el punto de vista operativo, el nuevo comando podrá intervenir desde el fondo del mar —donde se han identificado rutas submarinas utilizadas por organizaciones delictivas, según la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito— hasta el espacio, atravesando el dominio cibernético.

Esta versatilidad se orienta a anticipar y neutralizar amenazas emergentes, reforzando los sistemas regionales de vigilancia y la capacidad de respuesta ante eventos críticos como huracanes, terremotos o brotes epidémicos.

La estrategia se suma a una tendencia internacional de automatización militar, en la que la inteligencia artificial y los sistemas no tripulados tienen un papel central.

El Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de Londres, tanque de pensamiento británico, señala que el empleo de tecnologías autónomas en defensa se ha triplicado en los últimos diez años, con Estados Unidos a la cabeza en desarrollo e implementación.

Innovación tecnológica y contexto global

La innovación tecnológica de Estados Unidos establece precedentes en automatización militar y aumenta la interoperabilidad con fuerzas armadas latinoamericanas (REUTERS/Ricardo Arduengo)
La innovación tecnológica de Estados Unidos establece precedentes en automatización militar y aumenta la interoperabilidad con fuerzas armadas latinoamericanas (REUTERS/Ricardo Arduengo)

El comandante Donovan expuso ante el Congreso en marzo la relevancia de desplegar fuerzas modernizadas y rentables en el área de acción del Southcom “para aumentar considerablemente la letalidad, el conocimiento de todos los dominios y el intercambio de datos para las fuerzas estadounidenses y aliadas”, según difundió el comando.

Esta modernización tecnológica, basada en la cooperación regional, busca fortalecer la interoperabilidad con fuerzas armadas latinoamericanas y optimizar la respuesta conjunta ante amenazas para la seguridad colectiva.

El Comando Sur es uno de los seis comandos unificados de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, con facultad geográfica sobre América Central, Sudamérica y el Caribe. Su sede se encuentra en Miami, Florida, y tiene el mandato de coordinar operaciones de defensa, asistencia humanitaria y cooperación en seguridad con los países de la región.

La integración de una fuerza autónoma basada en inteligencia artificial constituye una innovación inédita dentro de su estructura y marca un precedente en el conjunto de los comandos estadounidenses.

El despliegue de la nueva unidad funciona también como mensaje geopolítico, en momentos de incremento de la presencia de actores extrarregionales en Sudamérica.

Según el Consejo de Relaciones Exteriores de Estados Unidos, think tank estadounidense, “la influencia de potencias como China y Rusia ha motivado a Washington a reforzar su presencia estratégica y tecnológica en el continente”, especialmente frente a la mayor inversión en infraestructura y cooperación militar ofertada por esos países.

Implicancias regionales y debate ético

El avance tecnológico introduce desafíos éticos y jurídicos, sobre todo respecto a la supervisión de decisiones letales y la defensa de derechos humanos en contextos de conflicto.

Organizaciones como Human Rights Watch, organización internacional de derechos humanos, han pedido la creación de marcos normativos claros para el uso de inteligencia artificial en operaciones militares, y advierten sobre los riesgos de una autonomía sin regulación humana efectiva.

Para la región, la presencia de una fuerza autónoma estadounidense representa tanto oportunidades como dilemas.

Puede fortalecer la cooperación técnica y el intercambio de información en el combate al crimen organizado y la gestión de desastres, pero al mismo tiempo plantea dudas en torno a la soberanía, el alcance de la intervención y la regulación de la tecnología militar avanzada en suelo extranjero.

El avance del Comando Sur en automatización de la defensa regional genera atención entre gobiernos, expertos en defensa y organismos internacionales, que observan de cerca los resultados de esta integración de inteligencia artificial y autonomía operacional en el ámbito sudamericano.