Uno de cada siete hogares hispanos en Nueva York no tiene cuenta bancaria: para ellos, la nueva ley de efectivo no es un detalle

El sábado 21 de marzo comenzó a regir la obligación para comercios de aceptar billetes y monedas, con sanciones de hasta USD 1.500 por incumplimiento. La medida enfrenta un desafío adicional: el gobierno federal suspendió la fabricación de pennies en noviembre y aún no se definió cómo se resolverá la entrega de cambio exacto

Guardar
Una cajera sonriente con un delantal verde recibe billetes de un cliente. Una caja de madera con mucho dinero en efectivo está en el mostrador.
La nueva ley de efectivo en Nueva York obliga a comercios, restaurantes y supermercados a aceptar pagos en efectivo desde el 21 de marzo de 2026 (Imagen Ilustrativa Infobae)

La norma protege a millones de personas que quedaron fuera del sistema financiero a medida que los comercios migraban a pagos digitales.

Los datos del contralor de la ciudad y de la FDIC revelan quiénes son y por qué el efectivo sigue siendo su única herramienta de participación económica.

Cuando un restaurante de Manhattan pone un cartel de “solo tarjeta”, la mayoría de sus clientes no lo nota. Saca el teléfono, acerca la tarjeta al lector y sigue adelante. Pero para una parte significativa de los neoyorquinos, ese cartel equivale a una puerta cerrada.

La nueva ley de efectivo del estado de Nueva York, vigente desde el 21 de marzo, existe precisamente para esa población.

Según el informe sobre acceso bancario y crediticio de la Oficina del Contralor de la Ciudad de Nueva York, el 10,9% de los hogares negros y el 14,5% de los hogares hispanos en la ciudad no tienen cuenta bancaria.

La tasa general de hogares sin banco en Nueva York fue de 7,6% en 2023, un número que supera tanto al promedio nacional como al de otras grandes ciudades del país.

Por qué no tienen cuenta bancaria

Dos manos intercambian billetes de dólar sobre un mostrador de tienda; al fondo, estanterías con productos y una calle de Nueva York con taxis amarillos.
El 14,5% de los hogares hispanos y el 10,9% de los hogares negros en Nueva York no tienen cuenta bancaria, según la FDIC y el contralor municipal (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según el informe sobre acceso bancario y crediticio de la Oficina del Contralor de la Ciudad de Nueva York, el 10,9% de los hogares negros y el14,5% de los hogares hispanos en la ciudad no tienen cuenta bancaria.

La tasa general de hogares sin banco en Nueva York fue de 7,6% en 2023, un número que supera tanto al promedio nacional como al de otras grandes ciudades del país.

A nivel nacional, la FDIC registró en su encuesta de 2023 que 5,6 millones de hogares estadounidenses, el 4,2% del total, no tienen ninguna cuenta bancaria.

De esos hogares sin banco, dos tercios dependen exclusivamente del efectivo para todas sus transacciones. El mismo informe señala que los hogares hispanos y negros tienen más de cinco veces más probabilidades de estar en esa situación que los hogares blancos.

Un análisis específico de la FDIC publicado en julio de 2024 añade un detalle relevante: dentro del universo de hogares sin banco que dependen solo del efectivo, tres de cada cuatro son hispanos.

Es el segmento que menos usa tarjetas prepagas o aplicaciones de pago alternativas, y el que menos interés expresa en abrir una cuenta bancaria. No es un problema de información: es un problema de acceso estructural y, en muchos casos, de estatus migratorio.

La digitalización que dejó gente afuera

Primer plano de dos manos intercambiando dinero en efectivo en un mostrador de tienda; el cajero sonríe detrás, con estantes llenos de productos al fondo.
La digitalización de los pagos y la proliferación de tiendas sin efectivo en barrios como el Bronx, Queens y Brooklyn profundizaron la exclusión financiera de comunidades inmigrantes (Imagen Ilustrativa Infobae)

La pandemia aceleró la adopción de pagos digitales en Estados Unidos. Muchos comercios, especialmente en grandes ciudades, adoptaron sistemas de pago sin efectivo por razones de higiene, velocidad o simplicidad operativa.

Para los hogares bancarizados, el cambio fue transparente. Para quienes no tienen tarjeta ni cuenta, significó quedar excluidos de tiendas, restaurantes y servicios básicos.

Según la Reserva Federal, el efectivo representó apenas el 14% de todos los pagos de consumidores en Estados Unidos en 2024, frente al 26% registrado en 2019.

La caída es consistente con la expansión de los comercios que operan exclusivamente con medios digitales, una tendencia que se concentró especialmente en ciudades como Nueva York, donde barrios de alta densidad inmigrante como el Bronx, Queens y Brooklyn vieron multiplicarse ese tipo de establecimientos.

La legisladora estatal Catalina Cruz, coautora de la ley, lo describió sin rodeos: “Las tiendas sin efectivo excluyen a demasiados neoyorquinos. El acceso a los bienes esenciales no puede depender de tener una tarjeta de crédito.”

Qué cambia con la ley y cómo denunciar

La norma, firmada por la gobernadora Kathy Hochul en noviembre de 2025 y vigente desde el 21 de marzo, obliga a todos los comercios, restaurantes y supermercados del estado a aceptar efectivo en transacciones presenciales.

Prohíbe, además, cobrar precios más altos a quienes paguen en efectivo que a quienes usen tarjeta. Las multas van de USD 1.000 en la primera infracción a USD 1.500 para reincidentes, según confirmó la fiscal general Letitia James.

Los consumidores que detecten un comercio que rechace efectivo pueden presentar una queja a través del sistema 311 de la ciudad o en el sitio web del Departamento de Protección al Consumidor y al Trabajador. No es necesario identificarse ni acreditar estatus migratorio para hacer la denuncia.

El senador James Sanders Jr., uno de los impulsores de la ley, lo planteó en términos concretos al momento de su aprobación: “Nadie debería ser rechazado por un sándwich, una botella de agua o un pan porque no tiene tarjeta de débito. Esta ley es sobre equidad y dignidad básica.” Para los 5,6 millones de hogares sin banco en Estados Unidos, esa frase no es retórica. Es la descripción de lo que ocurría hasta el 21 de marzo.