
La muerte de Jeff Galloway a los 80 años marca el fin de una era en el mundo del atletismo. El olímpico estadounidense no solo compitió en los Juegos Olímpicos de 1972, sino que transformó la manera en que miles de aficionados y profesionales se acercaron a la carrera.
Al fusionar sus recomendaciones —respaldadas por sus propios logros deportivos y por el apoyo incondicional de una comunidad global de corredores— con una filosofía enfocada en la inclusividad y sostenibilidad, consolidó un legado de bienestar y perseverancia, según informó el medio estadounidense NBC News.
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Las noticias sobre su deceso, producido el miércoles en un hospital de Pensacola, Florida, a causa de un accidente cerebrovascular hemorrágico, fueron confirmadas por su nuera, Carissa Galloway.
La familia ya había informado el 20 de febrero sobre la cirugía de emergencia y alentó a la comunidad a compartir mensajes de respaldo. El impacto de Galloway se reflejó en la avalancha de videos y mensajes de admiradores en redes sociales durante sus últimos días, en los que muchos agradecieron su influencia como motor para superar desafíos y lograr metas impensadas.

La democratización de las carreras largas según Galloway
El método run-walk-run, ideado por Galloway en 1974, buscaba hacer de la carrera una experiencia accesible y menos intimidante. Este enfoque surgió cuando, tras su participación en los 10.000 metros de los Juegos Olímpicos, aceptó coordinar un curso de atletismo en la universidad pública Florida State University.
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Según relató en su página web, la mayoría de los participantes no había corrido en al menos cinco años, por lo que comenzaron alternando caminata con breves periodos de trote de un minuto. El ajuste progresivo de las pausas permitió, según sus palabras, que “nadie jadease ni siquiera al final”.
La eficacia de la fórmula se manifestó desde el primer ensayo: todos los asistentes completaron la prueba final —una carrera de cinco kilómetros o diez kilómetros— con “sonrisas en sus rostros”, como señaló Galloway en su sitio web.
La idea central, que defendió durante décadas, era que introducir descansos regulares en una carrera no solo reducía el riesgo de lesión, sino que ayudaba a conservar energía y a mantener alta la moral a lo largo del recorrido.
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Un legado respaldado por cifras y testimonios
A lo largo de su vida, Galloway completó más de 230 maratones y sobrevivió a una insuficiencia cardíaca en 2021, mostrando hasta el final su aspiración de desafiar los límites de la edad y la condición física.
En una entrevista de diciembre con el diario estadounidense The New York Times, lo expresó así: “Mi misión ahora, a los ochenta y tantos, es mostrar que la gente puede lograr cosas que normalmente no se hacen, y pueden hacerlo sin poner en riesgo la salud”.
Su método, además de aplicarlo en su propio entrenamiento —como demostraría al recorrer el maratón de Houston en 1980 con pausas en cada puesto de agua y terminando en 2:16:35, un tiempo más rápido que sus anteriores maratones sin descansos—, fue compartido mediante libros, su página web, encuentros y retiros.
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La acogida de su sistema entre corredores aficionados fue resultado directo de su capacidad para eliminar barreras mentales. El consultor en deportes de resistencia Jim Vance lo calificó de pionero al lograr que personas que jamás se consideraron atletas comenzaran a correr.
Para la agencia estadounidense The Associated Press, afirmó: “Quitó el mayor obstáculo, que era mental. Correr no debe ser una tortura. Tiene que ser algo pacífico y agradable, para disfrutar y no temerle”.

Ejemplo y acompañamiento para corredores de todo nivel
Como consultor oficial de entrenamiento para los eventos runDisney, de la compañía Walt Disney Co., Galloway acompañó carreras en persona y brindó consejos que transformaron a miles de personas.
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Entre los muchos testimonios de admiradores tras la cirugía, destaca el de Karen Bock-Losee, de Jacksonville, Florida, quien afirmó: “Nunca pensé que sería corredora. Nunca imaginé que correría medio maratón. Tengo 70 años y he completado varios desde que cumplí 60, cuando conocí el método Galloway. Solo quiero dar las gracias”.
La huella personal de Galloway también se evidenció en situaciones límite. La corredora Susan Williams, durante una media maratón en Murray, Kentucky, recordó: “Me pasó y yo estaba con un calambre. Se detuvo, regresó y me animó hasta el final. Fue una experiencia increíble”.
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El entrenador Bobby McGee, radicado en Colorado, subrayó cómo el método de carrera-caminata volvió universal la posibilidad de sumarse a pruebas de resistencia. Según sus declaraciones, al finalizar cualquier carrera, “nadie pregunta si se corrió todo el trayecto, solo importa el tiempo logrado”.
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