Alerta ambiental en Estados Unidos: murieron casi 19 millones de murciélagos por turbinas eólicas en los últimos 40 años

Un estudio del Servicio Geológico de Estados Unidos combinó registros de cadáveres hallados en parques eólicos con modelos estadísticos para estimar el impacto real de los aerogeneradores sobre estos mamíferos, con mayor incidencia en las especies migratorias

Tres paneles verticales muestran tres murciélagos con alas extendidas, uno grisáceo, uno oscuro y uno anaranjado, en un bosque nocturno.
El impacto anual de los aerogeneradores alcanzó los 1,5 millones de murciélagos desde 2021, un nivel similar al atribuido al síndrome de la nariz blanca (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Un estudio dirigido por el ecólogo cuantitativo Charles Labuzzetta, del Servicio Geológico de Estados Unidos, estimó que las turbinas eólicas provocaron la muerte de unos 18,7 millones de murciélagos entre 1981 y 2024 en los 48 estados continentales del país.

El análisis, publicado en PNAS y divulgado en The Wildlife Society, combinó registros de cadáveres hallados en parques eólicos con modelos estadísticos para calcular las muertes que no fueron detectadas.

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Los investigadores identificaron características geográficas y técnicas asociadas con un mayor riesgo, información que podría incidir en el otorgamiento de permisos y en el diseño de medidas de protección.

Los parques situados en los montes Apalaches, cerca de cursos de agua, pozos mineros o terrenos kársticos —formaciones de roca donde pueden desarrollarse cuevas— concentraron los mayores riesgos. El equipo elaboró mapas para identificar estos puntos y facilitar decisiones previas a la construcción de nuevos proyectos.

Las especies migratorias concentran la mayor cantidad de colisiones

Un murciélago canoso con pelaje gris y rostro amarillento descansa sobre el tronco de un árbol con musgo.
La longitud de las palas y su distancia respecto del suelo influyen en el riesgo de impacto según la especie de murciélago (Imagen Ilustrativa Infobae)

El trabajo reunió datos de mortalidad de distintos parques eólicos del país y los utilizó para proyectar un balance nacional. Muchas muertes no llegan a registrarse porque los animales no siempre son encontrados por el personal de las instalaciones, según la metodología descrita por los autores.

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Labuzzetta señaló que “en los últimos años, desde 2021, podrían estar produciéndose 1,5 millones de muertes anuales”. La cantidad estimada de muertes por colisiones con turbinas entre 1981 y 2024 es similar a la atribuida al síndrome de la nariz blanca, una enfermedad que afecta sobre todo a las especies que se refugian en cuevas.

En cambio, las turbinas impactan con mayor intensidad sobre murciélagos migratorios, que recorren grandes distancias y pueden atravesar zonas con aerogeneradores. “La magnitud del número total de víctimas mortales podría ser la misma”, afirmó Labuzzetta.

Bethany Frid, bióloga supervisora del Servicio Geológico de Estados Unidos y coordinadora del Programa de Monitoreo de Murciélagos de América del Norte, indicó que en algunos lugares las turbinas registraron menos muertes de ciertas variedades después de la llegada del síndrome, probablemente por el descenso previo de sus poblaciones.

Los murciélagos migratorios son los más afectados

Un murciélago con las alas extendidas vuela en un bosque cerca de ramas con musgo, helechos y hongos.
Las turbinas instaladas en los montes Apalaches y en zonas cercanas a cursos de agua o terrenos kársticos concentran los mayores índices de riesgo (Imagen Ilustrativa Infobae)

El análisis diferenció la mortalidad por especie y confirmó que los animales migratorios chocan con las palas con más frecuencia que aquellos vinculados a refugios subterráneos. Las tres con más registros fueron el murciélago canoso (Lasiurus cinereus), el murciélago plateado (Lasionycteris noctivagans) y el murciélago rojo oriental (Lasiurus borealis).

También se detectaron ejemplares de especies protegidas por la Ley de Especies en Peligro de Extinción de Estados Unidos, aunque en cantidades menores. Entre ellas están el murciélago orejudo del norte, el murciélago de Indiana y el murciélago tricolor, cuya incorporación a esa lista fue propuesta.

La ubicación y el tamaño de las turbinas mostraron vínculos diferentes según la población: los equipos cuyas palas pasan más cerca del suelo se asociaron con una mayor mortalidad de murciélagos canosos, plateados, seminolas, pardos pequeños y tricolores.

Por otra parte, las palas más largas, que cubren una superficie aérea mayor, se relacionaron con más muertes de los canosos, pardos grandes, rojos orientales, plateados y vespertinos. Labuzzetta explicó que “puede haber diferencias en la forma en que las distintas especies se desplazan por el espacio aéreo”, aunque hacen falta más datos.

Reducir la velocidad de las palas puede disminuir los impactos

Un murciélago rojo oriental cuelga de una rama de árbol con líquenes frente a un fondo de follaje desenfocado.
Los mapas de riesgo elaborados por los investigadores permiten identificar áreas críticas antes del inicio de nuevas obras eólicas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las zonas próximas a ríos resultaron especialmente peligrosas debido a la actividad de los murciélagos en busca de agua y alimento. “El agua es un recurso importante no solo para beber, sino también para alimentarse”, sostuvo Frid sobre el riesgo asociado a estos entornos.

Los terrenos cercanos a pozos mineros y formaciones kársticas también registraron una mortalidad elevada, ya que pueden funcionar como áreas de refugio. En los montes Apalaches, donde confluyen corredores de migración y parques eólicos, el estudio volvió a identificar una exposición mayor para estos mamíferos voladores.

El equipo revisó además medidas aplicadas por la industria para disminuir las colisiones: entre ellas figura ajustar las palas para que queden paralelas al viento y reducir su velocidad durante períodos de poco viento, cuando la actividad de vuelo suele aumentar. Estas acciones redujeron las víctimas mortales de algunas especies, incluido el murciélago canoso.

Ed Arnett, director ejecutivo de The Wildlife Society, afirmó que los resultados respaldan la aplicación de estas medidas de protección en un número mayor de parques eólicos. Explicó que hasta ahora era difícil identificar, antes de construirlos, los sitios donde las turbinas podían causar más muertes. Según señaló, los mapas de riesgo pueden ayudar a evitar esas zonas o a definir acciones para reducir las colisiones.

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