Entre herencias, música y hallazgos inesperados: así luce la casa de Emma Chamberlain por dentro

Un recorrido por una residencia californiana permite conocer una selección de pertenencias vinculadas con la creatividad, los vínculos familiares y experiencias pasadas

Una mujer con camisa clara y corbata sentada a una mesa junto a un maniquí con peluca castaña y chaqueta gris
Emma Chamberlain mostró una selección de objetos personales en su casa de Los Ángeles. (Vogue)
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Emma Chamberlain abrió las puertas de su casa en Los Ángeles para mostrar una selección de objetos personales que reúne recuerdos familiares, piezas artísticas, accesorios de uso diario e instrumentos musicales. El recorrido permite observar cómo conviven esos elementos en su espacio doméstico.

Los objetos cotidianos ocupan un lugar central en el recorrido

La creadora de contenidos y conductora de pódcast organizó la visita alrededor de artículos que considera indispensables. Entre ellos figuran dos bolsos que utiliza a diario y un par de zapatos blancos que identifica entre los más usados de su guardarropa. Según explicó, los bolsos la acompañaron en distintos momentos de su vida y por eso les atribuye un valor afectivo que excede su función práctica.

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Gafas de pasta negra apoyadas en una escultura con ojos y nariz sobre una superficie de madera
El recorrido combina artículos funcionales, recuerdos familiares y piezas vinculadas con su actividad creativa. (Vogue)

El registro no presenta esos accesorios como una colección nueva ni como piezas destinadas a exhibición. La atención está puesta en las señales de uso y en la continuidad que tienen dentro de sus rutinas.

Esa relación con los objetos también aparece en los zapatos: Chamberlain contó que los llevó durante jornadas largas de caminata y que conserva otro par, aunque prefiere el que ya adaptó al uso.

Emma Chamberlain sostiene con la mano un par de bailarinas blancas con puntera hendida frente a un espejo de marco circular
Emma Chamberlain muestra uno de los pares de zapatos que usa con mayor frecuencia. (Vogue)

Una pared reúne obras propias, antigüedades y herencias familiares

La casa incluye una pared con obras de procedencias diversas. Una de ellas es un autorretrato de Chamberlain que se realizó para una producción audiovisual y luego decidió enmarcar y colgar, pese a que manifestó reservas sobre el resultado. Para ella, esa pieza articula el humor con la búsqueda estética.

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El conjunto incorpora dos pinturas que pertenecieron a su abuela y que llegaron recientemente a sus manos. Chamberlain indicó que no cuenta con muchas herencias familiares de varias generaciones y señaló que esas obras encajan con sus preferencias visuales. La presencia de estos cuadros sitúa la transmisión familiar junto a adquisiciones personales y objetos vinculados con producciones profesionales.

Pared blanca con varios cuadros enmarcados, pequeñas piezas escultóricas colgadas y una lámpara de mesa encendida
Pinturas familiares, accesorios de uso diario e instrumentos musicales forman parte del recorrido. (Vogue)

La obra de su padre tiene una presencia más amplia en el interior. La creadora calculó que hay alrededor de 20 pinturas realizadas por él distribuidas por la vivienda. La mayoría son paisajes pintados en exteriores, según relató en el video.

Algunos representan lugares asociados a su infancia o a viajes que hicieron juntos, una conexión que convierte esas imágenes en referencias de experiencias compartidas. El recorrido con Vogue detalla que esas obras están repartidas en distintas habitaciones.

Pintura enmarcada sobre una pared blanca con colinas verdes, cielo celeste y nubes, acompañada de inscripciones en texto amarillo
La vivienda reúne obras heredadas de su abuela y paisajes realizados por su padre. (Vogue)

La música y el cine aparecen entre recuerdos y objetos de uso

Otro de los elementos mostrados es una batería. Chamberlain explicó que practica con el instrumento y que percibe avances en ese aprendizaje.

El vínculo con la música tiene además un antecedente doméstico. Durante una visita a la casa de su infancia, encontró en su antigua habitación una batería similar, colocada allí por su padre, que hace música.

En el recorrido también aparece un afiche de una película que identifica como su favorita. A diferencia de las obras de arte o de los accesorios de uso habitual, el cartel funciona como una referencia directa a sus consumos culturales.

Sala de estar con techo de madera, ventanales amplios, batería, guitarras, chimenea, sillones azules y plantas de interior
La batería remite a un recuerdo de su infancia y a su actual práctica musical. (Vogue)

La cocina contiene otros hallazgos personales. Allí mostró un objeto vintage adquirido, según cree, en un mercado al aire libre, además de un soporte para esponja con forma de casa.

Chamberlain destacó el carácter funcional de este último elemento y la posibilidad de cambiar la cara visible del objeto. Son detalles pequeños frente a las pinturas y al mobiliario, pero completan la selección de artículos que conforman su recorrido.

Una mujer sentada en un sofá naranja sostiene un cartel enmarcado junto a una figura dentro de una vitrina frente a grandes ventanales
Un afiche de Napoleon Dynamite, su película favorita, forma parte de los objetos que Emma Chamberlain conserva en su casa. (Vogue)

Un maniquí de peluca nació como utilería de su pódcast

La pieza más inusual de la visita es un maniquí con peluca, adquirido como utilería para el espacio donde graba su pódcast.

Chamberlain explicó que imaginó ese ambiente con una disposición que generara un efecto de espejo y que el maniquí respondía a esa idea. Le dio un nombre propio, el mismo que el suyo, por lo que afirmó que en la casa conviven dos personas llamadas Emma.

La selección también incluye un peluche que conserva desde los cuatro años. Dijo que normalmente lo guarda en una caja dentro del garaje para protegerlo y evitar que se dañe.

Una mujer sentada en una cama con manta de tigre, almohadas, mesas de noche, lámparas, una planta de interior y dos ventanas
Un peluche guardado desde los cuatro años integra los objetos con mayor valor afectivo. (Vogue)

Con ese objeto, el recorrido vuelve al punto de partida: el valor de estas pertenencias no depende de una clasificación única, sino de los vínculos personales, familiares y cotidianos que Chamberlain asocia con cada una.

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