Los ataques rusos dejaron sin agua ni electricidad a sectores de Kiev mientras los rescatistas siguen buscando sobrevivientes en Komyshuvakha, en el sur de Ucrania, tras el bombardeo contra un antiguo colegio que funcionaba como centro de ayuda humanitaria y refugio, que dejó 40 muertos y decenas de desaparecidos.
La Fuerza Aérea ucraniana informó que Rusia lanzó 310 drones durante la noche, incluidos 81 aparatos de propulsión a reacción. Las defensas derribaron o neutralizaron 272 drones de distintos tipos, según el informe divulgado ese miércoles.
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El presidente Volodimir Zelensky afirmó que las fuerzas rusas lanzaron primero bombas aéreas contra la antigua escuela, utilizada para distribuir ayuda humanitaria, y luego atacaron un refugio cercano con nuevos proyectiles.
En este contexto, Ivan Fedorov, copresidente del Consejo Regional de Defensa de Zaporiyia, informó que 59 personas siguen desaparecidas. Zelensky señaló además que al menos 30 personas podían continuar enterradas bajo los restos del edificio.
“Desafortunadamente, hubo muy poca reacción del mundo ante este ataque demencial”, escribió Zelensky. “Pero éste, como miles y miles de otros crímenes de guerra que Rusia cometió contra Ucrania y los ucranianos, exige una respuesta firme. El mal siempre llega más lejos si se deja sin respuesta”.
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Las tareas de rescate se desarrollan bajo la amenaza de drones rusos. Mykhailo Semikin, jefe interino de la administración militar regional, explicó que esos ataques complican el trabajo de los equipos desplegados en la zona, aunque aseguró que la búsqueda continúa.
Imágenes registradas ese miércoles mostraron excavadoras removiendo tierra junto a un gran cráter y a rescatistas que revisaban las áreas subterráneas del complejo. Hombres con uniformes militares trasladaron cuerpos envueltos en bolsas de plástico blanco hacia una furgoneta.
Dos integrantes de una brigada de rescate y cuatro agentes policiales figuraron entre los muertos, según los servicios de emergencia. La Policía Nacional indicó que algunos cuerpos no pudieron ser identificados visualmente y que especialistas recogieron muestras de ADN de los familiares para avanzar con el reconocimiento de las víctimas.
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La policía ucraniana indicó que hubo varios impactos en el lugar, incluido el de una bomba FAB de tres toneladas equipada con un sistema de planeo. Ese tipo de bomba puede ser lanzado por aviones rusos desde una distancia mayor de su objetivo.
Los cortes registrados en Kiev se sumaron a los ataques del domingo pasado, cuando Rusia volvió a golpear la infraestructura eléctrica ucraniana y dejó sin suministro a cientos de localidades.

En la región de Zhitómir, al noroeste de la capital, más de 650 poblaciones quedaron sin luz, según informó el jefe de la administración militar regional, Vitali Bunechko. En Dnipropetrovsk, en el centro-este del país, casi 100.000 usuarios seguían sin electricidad durante la mañana, informó el gobernador Oleksandr Ganzha.
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Las cuadrillas técnicas restablecieron el servicio para casi todos los afectados por los bombardeos del día anterior, pero los ataques nocturnos provocaron nuevas interrupciones. En Kiev se aplicaron cortes de emergencia.
En Vinitsia, otro ataque ruso contra instalaciones energéticas dañó una torre de telefonía, un almacén, ventanas de edificios y una parada de transporte.
(Con información de AP)
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