El Pentágono apuesta por una fuerza de inteligencia artificial total

Con nuevos proyectos piloto y una visión de innovación sin precedentes, la estrategia militar busca anticiparse a cualquier riesgo y redefinir sus operaciones tecnológicas

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Estados Unidos acelera la transformación
Estados Unidos acelera la transformación tecnológica del Pentágono para convertir a sus Fuerzas Armadas en una fuerza militar 'AI-first'. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La estrategia que impulsa Estados Unidos para consolidar su supremacía en materia de inteligencia artificial en el ámbito militar constituye actualmente el eje central de una profunda transformación tecnológica en el Departamento de Guerra.

Según el memorándum “Estrategia de inteligencia artificial para el Departamento de Guerra”, firmado por el Secretary of War y difundido entre los máximos directivos del Pentágono, el objetivo es convertir a las Fuerzas Armadas en una fuerza militar “AI-first”, lo que implica integrar la inteligencia artificial en todos los componentes y procedimientos del aparato castrense con carácter prioritario y urgente.

Un aspecto fundamental de esta directiva es el cambio de nomenclatura institucional: el documento se emite bajo el sello del Departamento de Guerra (Department of War). Este giro semántico no es menor, ya que refuerza la intención declarada de colocar a todo el aparato de defensa en una ‘postura de guerra’ (wartime footing) para ganar la carrera tecnológica. Bajo esta nueva mentalidad, el rol de las autoridades digitales evoluciona hacia un ‘CDAO de tiempos de guerra’, con poderes extraordinarios para eliminar obstáculos burocráticos que impidan la ventaja militar.

La administración del presidente Donald Trump respalda esta política a través de la Orden Ejecutiva 14179, donde se establece el compromiso de sostener y ampliar el dominio global en inteligencia artificial con propósitos de seguridad nacional, competitividad económica y bienestar social.

El documento, hace especial énfasis en los riesgos asociados tanto al uso como a la omisión de tecnología de inteligencia artificial. “Debemos aceptar que los riesgos de no actuar con la suficiente rapidez superan los riesgos de una alineación imperfecta”, señala el memo, quien afirma que la velocidad se convertirá en una variable decisiva para mantener la ventaja estratégica frente a adversarios que también avanzan en la inclusión de estos sistemas.

La Orden Ejecutiva 14179, firmada
La Orden Ejecutiva 14179, firmada por Donald Trump, prioriza la supremacía en inteligencia artificial para la seguridad nacional y la competitividad global. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Entre las medidas más inmediatas se encuentra la puesta en marcha de siete proyectos piloto denominados "Pace-Setting Projects" (PSPs), que buscan servir de ejemplo para todo el Departamento de Guerra e imprimir un ritmo acelerado y tangible de integración.

Cada uno estará liderado por una figura de referencia y asociado a organizaciones patrocinadoras; los avances serán revisados mensualmente y deberán mostrar resultados iniciales en menos de seis meses. Entre estas iniciativas destacan Swarm Forge, dedicada a innovar tácticas de combate con instrumentos basados en inteligencia artificial, y GenAI.mil, enfocada en democratizar esta tecnología entre los tres millones de empleados civiles y militares, abarcando todos los niveles de confidencialidad.

En el apartado financiero, el plan se apoya tanto en los fondos asignados tradicionalmente a programas de inteligencia artificial como en partidas extraordinarias incluidas en la llamada "One Big Beautiful Bill“, además de herramientas presupuestarias flexibles como la reserva de aceleración conjunta (Joint Acceleration Reserve).

Esta apertura presupuestaria busca catalizar una incorporación sin precedentes de inteligencia artificial y computación avanzada, aprovechando la capacidad de inversión privada que supera los cientos de miles de millones de dólares en el sector tecnológico estadounidense.

El memorándum destaca, además, la alianza con socios internacionales en línea con el AI Action Plan presidencial, subrayando la necesidad de coordinar estándares técnicos de centros de datos seguros y facilitar el acceso a recursos de computación.

Se instruye a los responsables de cada rama y agencia militar a identificar en los próximos treinta días tres proyectos internos que se priorizarán, para acompañar el avance de los PSPs y garantizar la rápida difusión de los resultados obtenidos.

En cuanto a la actualización de capacidades, la estrategia impone un estándar de agilidad sin precedentes para el sector público. Se establece que el Departamento no puede operar con modelos de IA obsoletos, por lo que se exige que las versiones más recientes de los modelos de frontera sean desplegadas en un plazo máximo de 30 días tras su lanzamiento público. Esta celeridad en la entrega e integración se convierte, a partir de ahora, en un criterio de adquisición primario para cualquier contrato con proveedores de inteligencia artificial.

Respecto al manejo de datos, el Chief Digital and AI Office (CDAO) recibirá poderes para ordenar la liberación de aquellos conjuntos de información requeridos por personal autorizado.

Se establecen catálogos federados que recopilen los activos de datos y los mecanismos de acceso, abarcando todas las clasificaciones y actualizándose periódicamente. “Nuestra ventaja en datos es irrelevante si los desarrolladores y operadores no pueden explotarlos”, afirma el texto, bajo la premisa de que la disponibilidad inmediata potencia el desarrollo de nuevas capacidades.

La cuestión del talento científico y técnico resulta otro pilar insoslayable del plan. El memo de Estrategia de inteligencia artificial para el Departamento de Guerra invoca la utilización de contrataciones especiales y planes de incentivos salariales para atraer a los mejores profesionales del país.

Todos los segmentos del Departamento deben presentar, en un plazo de sesenta días, estrategias de contratación y desarrollo de talento en inteligencia artificial, sujetas a validación o modificación.

El Departamento de Guerra implementa
El Departamento de Guerra implementa siete proyectos piloto, conocidos como Pace-Setting Projects, para ejemplificar la integración acelerada de IA en el aparato militar. (Imagen Ilustrativa Infobae)

A nivel doctrinario, la directiva implica un cambio estructural en los procesos de experimentación, adquisición y operación militar: se eliminarán trámites, certificaciones y políticas que ralenticen el desarrollo tecnológico, estableciendo juntas mensuales para la supresión de obstáculos y priorizando la entrega rápida de soluciones, incluso permitiendo la actualización de modelos de inteligencia artificial en un máximo de treinta días tras su lanzamiento público.

La competencia entre pequeños equipos será privilegiada frente a los esquemas de planificación centralizada, y el éxito se medirá por la rapidez de implementación y el impacto de las capacidades en situaciones reales.

Uno de los componentes más notables de la estrategia reside en la política de “uso responsable” de la inteligencia artificial.

Contrario a enfoques anteriores, se excluye cualquier filtro ideológico en el entrenamiento de modelos, exigiendo que todas las respuestas sean objetivamente veraces y sin limitaciones de política de uso, siempre que sean legales.

“No debemos emplear modelos de inteligencia artificial que incorporen ajustes ideológicos que interfieran en su capacidad de proporcionar respuestas objetivamente veraces”, establece la normativa, que también ordena que los contratos para servicios de inteligencia artificial incluyan en adelante la cláusula de “uso legal para cualquier fin” y que toda la normativa previa se modifique para alinearla con estos criterios.

La visión trazada por el Pentágono busca llevar la integración de inteligencia artificial mucho más allá de la simple modernización de los procedimientos existentes.

Según el memo, la transformación exige rediseñar todos los procesos y conceptos operativos como si las posibilidades tecnológicas actuales hubieran estado disponibles desde su origen.

La expectativa es que 2026 constituya el año en el que Estados Unidos establezca un nuevo estándar para la primacía militar en inteligencia artificial.