
El cierre del gobierno federal de Estados Unidos ha superado todos los récords anteriores, cumpliendo 36 días sin actividad, desde el 1 de octubre, lo que convierte a esta parálisis en la más extensa en la historia del país ante la incapacidad del Congreso para alcanzar un acuerdo sobre el nuevo paquete de financiación.
La negativa de demócratas y republicanos a ceder en la negociación ha dejado a cientos de miles de empleados federales sin sueldo, ha interrumpido servicios esenciales y profundizado la incertidumbre social y económica.
El récord previo se registró durante la primera administración de Donald Trump, cuando el cierre del gobierno se prolongó durante 35 días, entre diciembre de 2018 y enero de 2019. En estas cinco semanas, decenas de miles de empleados públicos han perdido sus ingresos y millones de personas dependientes de programas sociales han visto reducido o suspendido su acceso a ayuda.
Falta de acuerdos
La paralización se produce por la falta de acuerdo en torno a la renovación de las subvenciones de salud para las capas más vulnerables. Los demócratas exigen la extensión de los subsidios fiscales y de las ayudas en Medicaid, mientras que los republicanos se oponen a vincular la reapertura gubernamental con estos compromisos sociales.
El mayor impacto repercute en la vida diaria de los estadounidenses más desfavorecidos. Hasta uno de cada ocho ciudadanos depende del programa de asistencia alimentaria SNAP, que ha visto interrumpidas varias de sus prestaciones. Según datos oficiales, 42 millones de beneficiarios no recibieron la nueva tarjeta EBT el primer día del mes, tras la expiración de la última ley de gasto vigente.
Dos sentencias judiciales han ordenado al Ejecutivo mantener el desembolso parcial del SNAPS, pero la administración de Trump solo ha asegurado la continuidad limitada del servicio. El proceso para cargar los fondos puede demorar hasta dos semanas, dependiendo del estado.
La tensión crece también en el sector de la aviación. Alrededor de 13.000 controladores aéreos, empleados por el gobierno federal, trabajan sin percepciones. El secretario de Transporte, Sean Duffy, advirtió que algunas zonas del espacio aéreo podrían cerrarse si se mantiene el cierre gubernamental.
“Si esto continúa una semana más, veremos un caos absoluto. Habrá retrasos masivos, cancelaciones y podríamos cerrar parte del espacio aéreo, porque simplemente no tenemos controladores suficientes”, alertó Duffy en una entrevista televisiva citada por Newsweek.
En el Senado, el martes 3 de noviembre se realizó la decimocuarta votación sobre el proyecto de ley provisional para financiar el gobierno hasta noviembre, sin lograr los 60 votos necesarios para proceder. El líder de la mayoría demócrata, Chuck Schumer, subrayó en el pleno: “no pedimos nada radical. La reducción del coste de la salud es puro sentido común para las familias estadounidenses”.
El republicano Senador Markwayne Mullin aseguró a medios: “tengo bastante confianza. Algunos demócratas han dado señales de estar dispuestos a respaldar la medida, aunque la cuestión de los subsidios sigue sin resolverse”.
Entre los factores políticos subyacentes figura la cercanía de las elecciones estatales, lo que según republicanos como Eric Schmitt puede influir en el comportamiento de los senadores demócratas: “después de las elecciones, creo que los demócratas admitirán que todo esto fue una jugada política para movilizar a su base”.
En cuanto a las posturas de la Casa Blanca, el presidente Donald Trump ha exigido el fin de la regla del filibusterismo, que obliga a alcanzar una supermayoría para aprobar leyes clave. “Si acabamos con el filibuster, lograremos TODO, como ningún congreso en la historia”, escribió Trump en redes sociales. La portavoz Karoline Leavitt subrayó que el Ejecutivo sigue respetando las órdenes judiciales de mantener parcialmente los pagos de SNAP.
Por el momento, ambos partidos reciben críticas de la opinión pública. Una encuesta de Reuters/Ipsos señala que el 50% de los estadounidenses culpa principalmente a los republicanos, mientras que el 43% responsabiliza a los demócratas por el bloqueo persistente.
A pesar de la reciente aceleración de conversaciones entre legisladores moderados de ambos partidos, no existe un acuerdo inmediato a la vista. Si se alcanza un pacto, tanto la Cámara de Representantes como el Senado deberán aprobar una nueva legislación de gasto para restablecer la operatividad total del gobierno.
Algunos líderes insisten en la urgencia de llegar a una solución antes de Acción de Gracias, el 27 de noviembre, cuando parte de la asistencia social corre el riesgo de agotarse y el país afronta serias consecuencias operativas y económicas por el cierre gubernamental más largo de su historia.
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