
Un tribunal de Pensilvania sentenció este lunes a Ian Cleary a dos a cuatro años de prisión por la agresión sexual cometida contra Shannon Keeler en los dormitorios de Gettysburg College en 2013. La resolución llega después de una década de intentos de la víctima por lograr que la justicia procesara el caso, incluidas gestiones ante la policía, publicaciones en medios y reiteradas solicitudes a la fiscalía. El juez consideró en la sentencia el reconocimiento de culpa de Cleary, su remordimiento y su historial documentado de trastornos mentales.
El detonante del proceso judicial fue un mensaje de Cleary enviado por Facebook a Keeler, en el que admitía explícitamente la agresión: “Así que te violé”, escribió el acusado al intentar contactar a la víctima como parte de un supuesto programa de redención personal. Posteriormente, Cleary aceptó su culpabilidad en el juzgado, momento en el que la afectada relató ante los asistentes los perjuicios sufridos a lo largo de los años por la falta de respuesta de las autoridades y reclamó la inacción de un sistema que, en sus palabras, “el sistema que debía protegerme te protegió a ti”.
El delito ocurrió al final del semestre, la víspera de las vacaciones de invierno de 2013, cuando Cleary accedió al dormitorio universitario de Keeler, quien era entonces estudiante de primer año y jugadora de lacrosse. De acuerdo con el relato de la víctima, Cleary forzó la entrada a la habitación y perpetró la agresión cuando prácticamente no quedaban otros alumnos en el complejo residencial. La denunciante comunicó el hecho a la policía universitaria y local, presentando un kit de pruebas y colaborando en las investigaciones; sin embargo, la fiscalía optó en ese momento por no formular cargos.
Búsqueda y extradición del acusado

Cleary abandonó Gettysburg College poco después del ataque y se mudó a California, donde concluyó sus estudios universitarios y completó un máster antes de mudarse al extranjero. Tras un extenso período fuera del país, fue localizado en 2024 en la ciudad francesa de Metz, donde las autoridades estadounidenses lograron su extradición después de permanecer tres años en búsqueda del acusado. El imputado estuvo detenido en Francia por cargos no relacionados y fue devuelto a Estados Unidos luego de su identificación y vinculación al proceso por agresión sexual.
La identificación de Cleary y el avance del caso coincidieron con la publicación de la experiencia de Keeler en la agencia Associated Press en 2021, donde documentó la dificultad para que las autoridades estadounidenses procesaran delitos de alto perfil en campus universitarios. La acusación formal fue anunciada por la fiscalía del condado de Adams en junio de 2021, culminando una década de inacción policial y fiscal. Keeler denunció que, durante todo ese tiempo, debió insistir repetidamente ante investigadores para que se reabriera la causa y se realizara la búsqueda internacional de Cleary.
Impacto en la víctima y declaraciones en audiencia
En la audiencia de este lunes, Shannon Keeler tomó la palabra para dar lectura a un testimonio de impacto, en el que narró el efecto duradero del delito en su salud psicológica y en su vida cotidiana: “La confianza, el cuidado de mí misma y mi relación con mi cuerpo, todo eso cambió de manera silenciosa y dolorosa”, expuso. Posteriormente, describió la sentencia recibida por Cleary como “más corta de lo que esperaba y menos de lo que creo que él merece”, aunque expresó alivio por la resolución judicial obtenida después de casi 12 años de espera. Afirmó también que con la condena “hay responsabilidad, hay justicia y por eso estoy agradecida”.

El juez Kevin Hess remarcó la gravedad del delito y sostuvo que cualquier persona con hijas o nietas universitarias sentiría “horror” ante un caso así, aunque reconoció la disposición de Cleary para admitir responsabilidad y buscar algún tipo de perdón. El acusado, por su parte, reiteró sus disculpas públicas a Keeler, a su familia y declaró que se comprometía a recibir tratamiento relacionado con su salud mental durante la reclusión.
Condiciones de la sentencia y repercusiones
Cleary fue sentenciado a entre dos y cuatro años de prisión, frente al máximo legal previsto de diez años para este tipo de agresión. Según las condiciones establecidas, podría optar por libertad condicional luego de cumplir seis meses de encarcelamiento, considerando el tiempo ya servido en detención previa a la extradición. Los familiares de Cleary evitaron asistir a la mayoría de las audiencias, salvo su padre, que estuvo presente el día de la sentencia.
Keeler manifestó su esperanza de que su caso sirva de precedente para que otras mujeres víctimas de agresión sexual en entornos universitarios tengan acceso a la justicia tras procesos igualmente prolongados. “Estoy en una posición en la que puedo hacer lo que muchas otras mujeres también harían si tuvieran mi oportunidad”, declaró al concluir la audiencia ante los medios de comunicación estadounidenses. AP ratificó que Keeler permitió ser identificada públicamente, a diferencia del tratamiento habitual que se otorga a víctimas de agresión sexual en Estados Unidos.
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