El refugio de Juan del Val y Nuria Roca en la Sierra de Gredos: un pueblo con arquitectura tradicional, historia y naturaleza exuberante

El ganador del Premio Planeta del año pasado invirtió una parte de la compensación en este pequeño pueblo de Ávila

Juan del Val y su mujer, Nuria Roca, en 'El Hormiguero'. (Flickr)
Juan del Val y su mujer, Nuria Roca, en 'El Hormiguero'. (Flickr)
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Candeleda, en el sur de la provincia de Ávila, se convirtió en el refugio elegido por el escritor Juan del Val y la presentadora Nuria Roca para desconectar del ritmo de Madrid. El municipio, asentado entre el valle del Tiétar y las primeras estribaciones de la Sierra de Gredos, combina arquitectura tradicional, un patrimonio histórico poco conocido fuera de la región y un entorno natural que las oficinas de turismo describen entre los más variados de Castilla y León.

Del Val obtuvo el Premio Planeta 2025, dotado con un millón de euros, por la novela Vera, una historia de amor, presentada ante el jurado en el Museu Nacional d’Art de Catalunya. Con parte de esa compensación, la pareja reforzó su vínculo con Candeleda, localidad que ya frecuentaban desde antes del galardón y donde mantienen una propiedad alejada de la exposición mediática que acompaña su vida profesional.

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Una arquitectura que resistió el paso del tiempo

Candeleda, en Ávila (Shutterstock).
Candeleda, en Ávila (Shutterstock).

El casco histórico de Candeleda conserva un trazado de calles estrechas, casas de piedra y adobe, balcones de madera y fachadas cubiertas de plantas. Según las oficinas de turismo de Ávila, el municipio recibió el título de Villa en 1393, otorgado por el rey Enrique III de Castilla, y mantiene varios edificios catalogados como Bien de Interés Cultural, entre ellos la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, declarada así en 1991.

La Plaza del Castillo, la calle de la Corredera y la Plaza de las Burgas forman parte del recorrido que se recomienda a quienes visitan el pueblo por primera vez. En esta última zona se conserva el aspecto tradicional que tuvieron las calles y plazas del centro histórico entre el siglo XVIII y los años setenta del siglo XX, incluido el empedrado original recuperado en una intervención reciente.

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Una historia marcada por el paso de viajeros ilustres

La villa cuenta también con un rico patrimonio histórico y monumental que enamora al viajero

El escritor Camilo José Cela visitó Candeleda en 1955 y relató esa experiencia en Judíos, moros y cristianos, su libro de viajes por la zona. Una de las calles del centro histórico lleva su nombre en homenaje a ese episodio. El municipio conserva también restos arqueológicos previos a la época romana, entre ellos los castros de El Freíllo y El Raso, además de un museo arqueológico dedicado a esos hallazgos.

El Puerto de Candeleda, paso natural dentro del macizo de Gredos, fue utilizado desde el Neolítico y cobró especial relevancia durante la Mesta, cuando por allí transitaban cada año más de 35.000 cabezas de ganado en su recorrido entre Extremadura y las zonas altas de Castilla.

Desde el valle del Tiétar con amor: Nuria Roca y Juan del Val disfrutan de la naturaleza exuberante de Candeleda

Candeleda, en Ávila (Shutterstock).
Candeleda, en Ávila (Shutterstock).

Candeleda aporta la mayor extensión de todos los municipios al Parque Regional Sierra de Gredos, declarado en 1996. El territorio se distribuye entre el río Tiétar y el pico Almanzor, lo que genera una notable variedad de ecosistemas y especies, entre ellas la cabra montés, el águila imperial y el buitre negro. En ese escenario, Nuria Roca compartió en varias ocasiones en redes sociales imágenes de las gargantas y los paisajes de la localidad durante sus estancias, con arroyos, zonas boscosas y vistas del valle que la pareja frecuenta cuando se aleja de los compromisos profesionales en Madrid y Barcelona.

Varias gargantas, como la de Santa María o la de Alardos, descienden desde la sierra y alimentan piscinas naturales como el Charco Palomas, utilizadas durante el verano tanto por vecinos como por visitantes. Las oficinas de turismo destacan además la exposición al mediodía del valle, factor que favorece un microclima más suave que el del resto de la provincia y permite el desarrollo de robles, castaños, olivos y frutales, una combinación poco habitual en la meseta castellana.

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El pimentón de Candeleda, seña de identidad desde el siglo XVII

Candeleda elabora pimentón desde finales del siglo XVII, cuando el cultivo del pimiento se extendió por el valle del Tiétar con el mismo método que desarrolló la comarca vecina de La Vera. El proceso combina el secado al humo de leña de roble y encina, realizado en construcciones de piedra conocidas como sequeros, con la molienda posterior en molinos tradicionales, según detallan las oficinas de turismo.

El pimentón de Candeleda tiene características muy parecidas al pimentón de la Vera, una región a pocos kilómetros del pueblo. (Wikimedia)
El pimentón de Candeleda tiene características muy parecidas al pimentón de la Vera, una región a pocos kilómetros del pueblo. (Wikimedia)

El resultado se obtiene a partir de variedades autóctonas como la bellotero, la lerén, la agridulce y la tres esquinas, sometidas a un proceso de espezonado que elimina los pedúnculos antes del molido. A diferencia de otras zonas productoras, el pimentón de Candeleda no incorpora aceites vegetales, lo que le confiere una estabilidad particular en sus tres variedades, dulce, agridulce y picante.

El Centro de Recepción de Visitantes y Aula de Interpretación del Pimentón, instalado en uno de los antiguos sequeros de la calle Cruz de Piedra, permite a los visitantes conocer de cerca este proceso artesanal, que se mantiene vigente como uno de los productos gastronómicos más representativos del municipio.

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