La carrera más lenta de España cumple 43 años en un pequeño pueblo de Soria: una iniciativa contra la despoblación rural

Una pequeña pedanía de Almenar de Soria celebró esta semana una nueva edición de esta peculiar competición

Un caracol con caparazón marrón y cuerpo claro se desplaza sobre un piso de madera, mostrando su cola y dos pares de tentáculos.
Un caracol molusco terrestre. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Cada verano, Peroniel del Campo convierte la lentitud en espectáculo. La pequeña pedanía de Almenar de Soria celebró esta semana su 43ª edición de la carrera de caracoles, una competición que nació hace más de cuatro décadas como respuesta creativa a la despoblación rural y que hoy reúne, en torno a una pista de dimensiones mínimas, a niños, abuelos y visitantes llegados de toda la provincia.

La cita, integrada en los festejos patronales en honor a la Santísima Trinidad, registró este año 58 gasterópodos inscritos pese a unas condiciones meteorológicas adversas, con viento y bajas temperaturas que afectaron al rendimiento de los competidores. Muchos ejemplares no alcanzaron los tiempos esperados.

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La competición se articula en dos modalidades. La primera, la cronoescalada, obliga a los caracoles a ascender un metro de altura por una maqueta que reproduce el castillo de Peroniel. La segunda, la carrera en línea, mide la velocidad pura sobre un recorrido recto de igual distancia, bautizado como la ruta Peroniel-Sierra Valdelaflecha. En ambas pruebas, los jueces son los únicos autorizados a intervenir en el circuito, ya sea para separar a los animales si se amontonan o para humedecer la pista con pulverizadores de agua.

En la cronoescalada, la victoria fue para Irian y su caracol ‘Cuernecitos’, que completó el ascenso en 15 minutos y 17 segundos. El segundo puesto correspondió a León con ‘Pepinizo’ (17:40) y el tercero a Gabi con ‘Salchipapa’ (19:46). En la carrera en línea, Luis Muro Calle y su caracol ‘Torrente’ se impusieron con un tiempo de 15 minutos y 2 segundos, seguidos de Dani con ‘CR7’ (16:40) y Martín Muro Calle con ‘El Traidor’ (19:16).

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Cómo se eligen los caracoles

La selección del competidor comienza semanas antes de la carrera. Las familias rastrean manantiales y arboledas locales aprovechando la humedad del terreno. José Luis Rincón, uno de los responsables de la Asociación Cultural de la Santísima Trinidad, ha explicado a Soria Noticias los criterios de elección: se descartan los ejemplares pequeños, de tonos marrones o blancos, y se eligen aquellos con musculatura suficiente para mover bien su concha. “Es algo ya que cae en el ADN de los niños de Peroniel, saber que tienen que tener un caracol preparado”.

El reglamento contempla la inscripción oficial con el nombre del participante y del animal, la rotulación del caparazón con un dorsal y la medición de tiempos. La organización aplica además un anecdótico control antidopaje para descartar cualquier sustancia ajena a la hierba del campo, con el doble propósito de garantizar la ética deportiva y el bienestar de los moluscos.

El arraigo de la tradición queda reflejado en las cifras: el 90% de los caracoles que compiten pertenecen a casas del propio municipio. “Parecía que era una cosa simbólica, que iba a ser cosa de un año respecto a otro, para llenar una actividad dentro de la programación, pero se ha ido convirtiendo en un hecho que es ahora básico y fundamental”, ha declarado Rincón a Soria Noticias.

Tras la entrega de premios, todos los caracoles son devueltos a su entorno natural, una práctica que la organización mantiene desde el inicio y que convierte la carrera en una vía de educación ambiental para los más jóvenes.

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