
Entre los verdes valles y los silencios de piedra de Ourense, dos nombres surgen en el mapa de los galardonados: Vilanova dos Infantes y Oseira han sido señalados para entrar en 2026 en la red de Los Pueblos más Bonitos de España, una distinción nacional que se decide tras un escrutinio exhaustivo. A su lado, aunque lejos geográficamente, caminan parejos, Santa Gadea del Cid, en Burgos, y Alpuente, en Valencia, anunciados todos durante la última asamblea celebrada en Santillana del Mar, en Cantabria.
Estos cuatro destinos se suman a los 122 destinos que ya se agrupan en la Asociación Los Pueblos más Bonitos de España. Durante la edición de este año se postulaban 70 municipios para acceder a este prestigioso grupo. La jornada sirvió también como balance y como foro para presentar proyectos destinados a los desafíos del ámbito rural, desde la lucha contra el despoblamiento hasta el acceso a la vivienda y la financiación.
PUBLICIDAD
Finalmente, tras una larga y exigente auditorio, tan solo estos cuatro municipios lograron llegar hasta el final, lo que demuestra que siempre “prima la calidad por encima de la cantidad”. Aun así, hay que recordar que su postura formará parte de la red a partir de 2026, ampliando el mapa de la belleza rural reconocida.
Cuatro retratos: así son Alpuente, Oseira, Santa Gadea del Cid y Vilanova dos Infantes
Incrustada en la sierra del interior valenciano se encuentra Alpuente, un pueblo que se narra su historia a los caminantes mediante sus sendas irregulares y empedradas que heredan los restos de murallas antiguas y torres de épocas pasadas. Si miras a lo alto, encontrarás su castillo de origen andalusí que hace de guardián de sus calles. Además, se puede visitar su acueducto de Los Arcos, ingenio medieval que salta barrancos, y los vestigios de huertos y acequias que dieron vida al pueblo durante siglos.
PUBLICIDAD
Pero lo que marca a la comarca son sus huellas de dinosaurios en Corcolilla y la Cañada de París. De este modo, la aldea cuenta también con un museo paleontológico y el aula de recuperación paleontológica recogen los testimonios del pasado remoto. A los que se suman el Museo Etnológico, los lavaderos, los miradores y, en cada esquina, la presencia de iglesias, como la de Nuestra Señora de la Piedad y la de Corcolilla. Alpuente, primera localidad valenciana que logra un sitio en la red de los pueblos más bellos, conjuga patrimonio, naturaleza e identidad rural a partes iguales.
Por su parte, en Oseira, reina el silencio de la montaña gallega, que solo se rompe ante la presencia imponente del Monasterio de Santa María, uno de los grandes hitos del Císter en España. Sus muros, sobrios y extensos, envuelven siglos de oración y trabajo. El núcleo de casas que rodea el monasterio se integra en el paisaje de valles y cumbres, conservando el ambiente recolecto que ya escogieron los monjes en 1137 para levantar la primera comunidad. El conjunto arquitectónico y su historia, marcada por donaciones y episodios de expansión económica, hacen de Oseira un lugar anclado en la espiritualidad, la piedra y la memoria.
PUBLICIDAD

Muy cerca se encuentra Vilanova dos Infantes, aldea histórica de Ourense, descansa bajo la vigilancia de la torre del homenaje, vestigio de un castillo medieval que durante siglos ató el destino de la villa al monasterio de Celanova. El caserío, de posible traza castreña, ofrece hórreos y calles de aire antiguo, algunas marcadas por leyendas y huellas reales.
Asimismo, en las casas y edificaciones del pueblo aparecen dispersos fragmentos de la iglesia prerrománica que fue derribada cerca de 1880, vestigios de una historia dispersa que ha sobrevivido a las revueltas y cambios de época. La existencia de la cueva de San Vivián aporta un enigma añadido: espacio de retiro y bodega, refugio de quienes buscaron soledad o silencio. De esta manera, el pueblo se mantiene como una de las aldeas más singulares de Galicia, entre el hilo de la leyenda, la huella del tiempo y la persistencia de un paisaje cultural único.
PUBLICIDAD
Finalmente, la villa de Santa Gadea del Cid respira tiempos medievales en cada rincón. Sobresale la iglesia-fortaleza de Santa María, cuya silueta domina el caserío y recuerda la importancia estratégica de la villa en el pasado. Restos de murallas y los accesos de arco marcan la entrada al pueblo. Callejas empedradas y soportales de la plaza Mayor componen una atmósfera de otro tiempo. Las casas de entramado de madera y ladrillo, agrupadas en torno a la plaza, exhiben la arquitectura popular burgalesa, mientras sus soportales refuerzan el carácter pintoresco y protegido del lugar.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
El pueblo de Castilla-La Mancha que se convierte en un ‘mar rojo’ en otoño: un paraíso natural clave en la ruta del mimbre
Ubicado en la provincia de Cuenca y con cerca de 900 habitantes, destaca porque su paisaje adquiere un tono rojizo y cobrizo a partir del mes de noviembre

El cementerio que rompe todas las reglas de la muerte, está en Europa y lo visitan miles cada año
Más de 800 cruces talladas en madera narran, con humor y sin solemnidad, la vida de los vecinos que descansan bajo ellas en un pueblo cercano a la frontera con Ucrania

Un destino de recuerdo: un paseo por un bosque funerario entre 3.000 árboles a pocos minutos de Madrid
Entre viñedos, sauces y especies mediterráneas, el cementerio de los recuerdos atrae a quienes buscan un lugar natural para despedirse y volver después a pasear entre sus árboles
El sendero más largo del mundo está a un vuelo corto de España y cruza la mayor reserva natural costera del Rey Carlos III
La nueva ruta nacional atraviesa el condado de East Sussex y conecta con una reserva natural que protege acantilados, pastizales y un acuífero clave para el suministro de agua potable

Los diez pueblos más bonitos de España de 2026: arquitectura, historia y paisajes que ofrecen un viaje al pasado
La Asociación de Los Pueblos más Bonitos de España realiza una nueva lista y selecciona los diez enclaves del año



