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Una joya de la Suiza italiana marcada por siglos de historia y que se encuentra inmersa en un festival de cine

La ciudad se corona como epicentro cultural del verano a orillas del lago gemelo de Como

Las montañas rodean el lago y Locarno se sitúa a las orillas.
La ciudad se sitúa junto al lago Mayor, el gemelo del lago de Como. (PxHere)
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Locarno lleva más de doce siglos plasmada en documentos de historia, pero quien la visita entiende que su historia no pesa dentro de las ciudades suizas. Más bien da forma al paisaje urbano en el casco antiguo y el castillo Visconteo, entre otros. La ciudad, a orillas del lago Mayor en el cantón donde se habla italiano del Tesino, acumula orígenes variados pero no pierde la identidad mediterránea. Hoy recibe cada agosto a miles de visitantes que llegan al sur de los Alpes buscando sol, agua y cine bajo las estrellas.

Esos orígenes variados se perciben en la ciudad en forma de gastronomía, arquitectura, idiosincrasia y mucho más. La época romana dejó un enclave estratégico entre los Alpes y el norte de Italia; la Edad Media trajo el dominio de distintas familias nobles; y en 1925, la ciudad adquirió relevancia diplomática internacional con la firma de los Tratados de Locarno, un conjunto de acuerdos destinados a garantizar la estabilidad y las fronteras europeas tras la Primera Guerra Mundial.

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Qué ver y hacer en Locarno

La visita comienza con altura, en sentido literal. El funicular que parte del centro sube en pocos minutos hasta el santuario de la Madonna del Sasso, un centro de peregrinación cuyo origen se remonta a finales del siglo XV, cuando, según la tradición, el fraile franciscano Bartolomeo da Ivrea presenció una aparición de la Virgen María en este promontorio rocoso sobre el lago. Lo que empezó como una pequeña capilla fue creciendo hasta convertirse en el conjunto actual, con una iglesia de estilo barroco, frescos, estucos y retablos de valor histórico y artístico. Desde allí, las vistas sobre el lago y la ciudad son de las mejores de la región. El billete de ida y vuelta en funicular cuesta 8 francos suizos (unos 8 euros).

Una parte de la plaza con adoquines de piedra de río, como cantos rodados, y una chica mirando los puestos de un mercado que hay
La Plaza Grande es el punto central del casco antiguo de Locarno, destaca por sus casa coloridas y sus adoquines. (Marco del Torchio)

El casco antiguo espera con la Piazza Grande como primer destino. Con sus 12.000 metros cuadrados, es una de las plazas más amplias de Suiza. Los jueves acoge un mercado con productos regionales del Tesino, y en verano se convierte en una sala de cine al aire libre durante el Festival Internacional de Cine. A pocos pasos, el castillo Visconteo alcanzó su mayor importancia entre los siglos XIV y XV bajo el dominio de la familia Visconti, señores del Ducado de Milán. Gran parte de sus murallas originales desaparecieron tras la conquista suiza del siglo XVI, pero el edificio conservado alberga el Museo Civico e Archeologico, con piezas arqueológicas y una colección de vidrios romanos considerada una de las más relevantes de Suiza.

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El recorrido por el centro histórico permite descubrir también la iglesia de San Antonio Abad, cuya fachada barroca data de 1664. En su interior destacan los altares de mármoles policromos, la capilla de los Difuntos y La Deposición del pintor Giuseppe Antonio Felice Orelli. Desde allí, una caminata hasta el lago podría cerrar la jornada donde los parques y jardines invitan a detenerse y descansar admirando la naturaleza. Desde el embarcadero salen excursiones en barco hasta Ascona o las islas Brissago, el jardín botánico del Tesino.

Para quienes dispongan de más tiempo, el teleférico de Orselina, diseñado por el arquitecto Mario Botta, sube a la Cardada (1.340 m), desde donde una plataforma panorámica ofrece vistas simultáneas del punto más bajo y el más alto de Suiza: el lago Mayor al sur y el Dufourspitze al oeste. Los valles de Maggia y Verzasca, con el Ponte dei Salti en Lavertezzo, y la ruta en tren por el Centovalli son escapadas perfectas para el día.

El Festival de Cine de Locarno: tres cuartos de siglo de cine al aire libre

Una pantalla blanca al fondo y sillas desplegadas delante de ella para ver las películas.
El Festival de Cine de Locarno celebra el próximo año su 80 aniversario al igual que el Festival de Cine de Cannes. (Wikimedia/Boris Maric)

Cada agosto, la Piazza Grande se transforma. Las sillas se abren, la pantalla se ilumina y Locarno deja de ser una ciudad tranquila a orillas del lago para convertirse en uno de los grandes escenarios del cine mundial. El Festival de Cine de Locarno, fundado en 1946, celebra en 2026 su 79ª edición entre el 5 y el 15 de agosto, con 233 películas de 69 países, de las cuales 103 son premieres mundiales. Junto a Cannes, Venecia y Berlín, figura entre los festivales más longevos y prestigiosos de Europa, y ha sido históricamente un trampolín para cineastas emergentes.

El Concurso Internacional compite por el Pardo de Oro (el máximo galardón del festival) con diecisiete películas en primera mundial. En la edición de 2026, la pantalla de la Piazza Grande ha acogido a figuras como Isabelle Huppert y títulos de directores como James Gray y Olivia Wilde. El programa se extiende al Concurso Cineasti del Presente, dedicado a primeras y segundas obras de autores emergentes, y a los Pardi di Domani, reservados al cortometraje. Como novedad de esta edición, los Locarno Kids Screenings, para los más pequeños, debutaron como sección competitiva oficial, con siete largometrajes valorados por un jurado de trece jóvenes de entre 11 y 15 años. Las inscripciones alcanzaron un récord de 7.759 obras, un 21,75% más que en 2025. La dirección ya tiene la vista puesta en 2027, cuando la cita cumplirá su 80ª edición y prevé adelantar las fechas a la segunda mitad de julio.

Cómo llegar a Locarno

Mapa ilustrado de montañas y un lago con el texto Locarno, Suiza e Italia, y un marcador para la Passerella Panoramica di Cardada.
En tren o en coche se puede acceder a Locarno, incluyendo el barco. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La opción más habitual es el tren. Locarno está conectada con Bellinzona, capital del cantón, y desde allí con los principales ejes ferroviarios del país. Gracias al túnel de base del Gotardo, el trayecto desde Zúrich se ha reducido de forma notable; desde Lugano el viaje dura en torno a media hora. También existe conexión ferroviaria desde Milán con trenes regionales de Trenord en colaboración con SBB, con un recorrido de unas dos horas que atraviesa el Lago di Como y Lugano. En coche, Locarno está bien conectada por carretera con el resto del Tesino e Italia, con varios aparcamientos públicos en el centro y junto al lago. Una alternativa más pausada es llegar en barco desde localidades suizas e italianas del lago Mayor, como Ascona o Brissago, con vistas panorámicas al lago y los Alpes durante todo el trayecto.

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