
El Perelló es uno de esos rincones de Valencia que sorprende cuando llega el verano: un pueblo pequeño durante el año, pero que en los meses más calurosos se transforma en un lugar lleno de vida. Quienes conocen esta localidad costera saben que aquí se respira un ambiente especial, lejos del bullicio y con un encanto propio.
La razón principal por la que este lugar cobra tanta vida en verano es su playa. Se trata de una franja de arena dorada que se extiende casi un kilómetro, bañada por el mar Mediterráneo y famosa por sus aguas tranquilas y poco profundas. Esto la convierte en una opción segura y cómoda para familias con niños, que pueden disfrutar del baño sin preocupaciones.
PUBLICIDAD
Una playa pensada para todos
La playa de El Perelló es el corazón del pueblo durante el verano. Aquí, además de relajarse bajo el sol o darse un chapuzón, es fácil encontrar todo tipo de servicios. Hay vigilancia, aseos, asistencia para personas con movilidad reducida y zonas de juegos para los más pequeños. Si te gusta el deporte, puedes encontrar espacios para practicar actividades acuáticas o jugar en las áreas deportivas.
Un detalle que llama la atención es el canal que conecta la playa con el Parque Natural de la Albufera. Este canal atraviesa el pueblo y le da un aire muy pintoresco. Al lado está el Club Náutico, punto de encuentro para quienes aman el mar, y un poco más hacia el interior se encuentra el Portet de El Perelló, un embarcadero antiguo del siglo XIX donde aún salen paseos en barca.
PUBLICIDAD

La playa no solo se disfruta por su tamaño y su arena, sino también porque todo está pensado para que cualquiera pueda pasar un buen día: familias, personas mayores, deportistas y quienes buscan tranquilidad encuentran su espacio aquí. Por eso, aunque durante el invierno el pueblo es silencioso y apenas tiene movimiento, en verano se llena de ambiente y alegría.
Un pueblo de verano con mucha historia
Pero El Perelló no es solo playa. El pueblo guarda algunas sorpresas para los que se animan a pasear por sus calles. Destacan varias casas antiguas de finales del siglo XIX, como la Casa Lliberós y la Casa Sancho, que tienen un estilo muy peculiar llamado indiano y colonial. Estas casas recuerdan una época en la que el pueblo vivió tiempos prósperos gracias a la relación con el mar y el comercio.
PUBLICIDAD
Otro rincón interesante es la ermita Vella de Sant Pasqual Bailón, una pequeña iglesia del siglo XIX cargada de historia. Y para quienes disfrutan comer bien, el antiguo mercado inaugurado en 1945 hoy funciona como gastromercado, donde se pueden probar tapas y productos frescos de la zona. Lo curioso es que el edificio mantiene su fachada original de acero y madera, con un techo de tejas que conserva el aire tradicional del pueblo.

El ambiente en El Perelló es muy especial cuando llega el calor: las terrazas se llenan, las calles se animan y la gastronomía local, con pescados y arroces, atrae a quienes buscan sabores auténticos. La mezcla de tranquilidad, ambiente veraniego y la posibilidad de conocer la historia del lugar hacen que este pueblo sea una alternativa diferente a los destinos más conocidos de Valencia.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
La historia del Teatro Campoamor: un nombre elegido por Leopoldo Alas ‘Clarín’ y un incendio que casi lo destruye por completo en 1934
El mítico teatro acoge un año más la entrega de los Premios Princesa de Asturias

El refugio de Dabiz Muñoz que le “resetea el cerebro” y tiene apenas 150 habitantes
Molino del Batán, rutas de senderismo y restaurantes con sello gastronómico forman parte de este municipio que figura entre los pueblos con encanto de España

El pueblo de Toledo que vuelve a moler trigo en sus molinos del Quijote gracias a la fiesta del azafrán
Consuegra celebra desde este viernes su 64ª edición de la Rosa del Azafrán con la puesta en marcha de uno de los molinos vinculados al universo de Cervantes

Cinco pueblos fantasma en España que puedes visitar en Halloween: entre ruinas de guerra, aldeas vacías y leyendas centenarias
Historia, despoblación rural y relatos de misterio conviven en cinco enclaves repartidos por distintas regiones del país, ideales para una escapada otoñal con patrimonio real detrás de cada mito

Una azafata de tierra lanza una advertencia a los viajeros que no cumplen este requisito: “Por desgracia, hay que negarle a la gente el embarque”
Muchos viajeros cometen este fallo al ir a otro país, un error que les puede dejar sin vacaciones




