El pueblo más pequeño del mundo con semáforos está en España: menos de 30 vecinos y en plena montaña

Reconocido con el Guinness World Records, la localidad cuenta con una única calle principal por la que discurre el tráfico atendiendo a la señal luminosa

Guardar
El municipio de Purujosa, en la provincia de Zaragoza
El municipio de Purujosa, en la provincia de Zaragoza, es el enclave con menos habitantes que cuenta con semáforo. / Wikimedia Commons

De entre todas las señales luminosas, los semáforos despiertan cierto interés entre la ciudadanía, tanto peatones como conductores. El por qué radica en su ubicación, en la mayoría de los casos. En pequeños pueblos, varias de estas señales en un mismo espacio reducido o su existencia que se apaga cuando no hay peatones en un municipio.

Una localidad que sobresale de entre todas las curiosidades es Purujosa, en la provincia de Zaragoza, reconocida además por el Guinness World Records como el pueblo más pequeño del mundo con semáforos. Con 29 habitantes censados en 2025 y una única calle principal, la localidad cuenta con dos semáforos instalados desde 2001, según informó el blog deIdealista.

La decisión de colocar estos dispositivos obedeció a la necesidad de regular el tránsito en la calle Mayor, una vía estrecha y con gran desnivel que solo permite el paso de un vehículo en un sentido por vez. El entonces alcalde, Santiago San Martín, impulsó la instalación de los semáforos en ambos extremos de la calle, permitiendo que los autos puedan cruzar el tramo de manera segura, alternando el sentido cada varios minutos.

Situada en la comarca del Aranda y próxima al Parque Natural del Moncayo, Purujosa se caracteriza por su entorno montañoso, el contacto directo con la naturaleza y un marcado ambiente rural que la distingue dentro de la provincia de Zaragoza.

La ciudad con más semáforos del mundo por detrás de Nueva York está en España y no es ni Madrid ni Barcelona

La ciudad de València ha alcanzado el primer puesto en Europa en cuanto a número de semáforos por habitante, situándose solo por detrás de Nueva York a nivel mundial. Esta situación, que influye de forma directa en los desplazamientos cotidianos de la ciudadanía, responde a una combinación de historia urbana, gestión municipal y evolución tecnológica, según ha detallado el blog local Valenciabonita.

Actualmente, la capital valenciana cuenta con 1.100 intersecciones reguladas para aproximadamente 800.000 habitantes, lo que equivale a un semáforo por cada 750 personas. Este ratio sitúa a València muy por delante de otras grandes urbes españolas como Madrid —un semáforo por cada 2.700 habitantes—, Barcelona —uno por cada 2.000— o Bilbao —uno por cada 1.198—. Nueva York es la única ciudad que supera este nivel de densidad a nivel mundial.

El primer dispositivo de señalización vial se instaló en València en junio de 1930, en la plaza de la Reina, regulando el paso en el cruce con la calle San Vicente. Cuatro años antes, en 1926, Madrid acogió el primer semáforo de España. El Conde de Berbedel, actuando en nombre del alcalde Maestre, anunció la colocación de señales luminosas en la isleta frente a la Glorieta. En aquel momento, el término semáforo no se había popularizado: los primeros indicadores se conocían por farolas y su funcionamiento dependía de la presencia de un guardia urbano, que los accionaba en función del escaso tráfico de vehículos y especialmente del movimiento de los tranvías.

Los bomberos abaten una palmera de 20 metros para salvar a un trabajador atrapado en la copa en Valencia.

La prensa local de la época, recogida por Las Provincias, identificó la principal dificultad para el control efectivo del tráfico en las paradas imprevistas de los tranvías, generando problemas que obstaculizaban la labor reguladora, tanto manual como automática, de las nuevas señales luminosas. La inauguración oficial de aquella farola luminosa se anunció para el lunes 16 de junio de 1930.