Los rincones favoritos de Marta Hazas para descubrir Santander: un itinerario único por playas, el palacio de un rey y lugares de película

La actriz, natural de la ciudad, hace un recorrido a través de sus lugares favoritos para que el viajero no se pierda nada

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Santander, en Cantabria
Santander, en Cantabria (Turismo Santander).

Marta Hazas lleva décadas construyendo una carrera que la ha llevado desde las telenovelas hasta las plataformas de streaming más vistas del mundo. La actriz cántabra, conocida por series como Velvet, Gran Hotel o la reciente Machos Alfa, comparte con Santander algo más que su lugar de nacimiento: una relación llena de recuerdos, de playas de infancia y de calles que guardan la historia de su familia. Hoy, mientras alterna los escenarios teatrales con su marido, el actor Javier Veiga, en la obra Un matrimonio sin filtros, y consolida su faceta como productora con Playa de Lobos, Hazas sigue volviendo a la capital cántabra con la misma mirada de siempre.

De este modo, desde la bahía hasta el Palacio de la Magdalena, pasando por playas de verano, heladerías de toda la vida y calles ligadas a la historia de su familia, la actriz traza un itinerario personal recogido por El Confidencial que convierte la capital de Cantabria en un destino que se descubre mejor a través de quien la conoce de verdad.

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La Magdalena, el Sardinero y las playas de la infancia

Playa del Sardinero, en Santander
Playa del Sardinero, en Santander (Wikimedia).

El recorrido de Marta Hazas comienza en el mar. La actriz propone arrancar el día con el trayecto en barco que conecta Santander con Somo y Pedreña, el servicio conocido popularmente como las Lanchas de Los Reginas, que opera a diario con salidas cada media hora. El billete de ida y vuelta ronda los 6,50 euros y ofrece una de las mejores perspectivas posibles sobre la bahía, con la luz de la mañana reflejada sobre el agua y la ciudad al fondo.

El trayecto marítimo sirve también como antesala de un paseo hacia El Puntal, uno de los enclaves más singulares de la costa santanderina. Pero no solo eso, pues la costa de Santander cuenta también con la playa de la Magdalena, la cual transporta a la atriz a los veranos de su infancia. Igualmente, a pocos minutos a pie, la cala de Mataleñas, encajada entre Cabo Menor y Cabo Mayor y accesible por una empinada escalinata, ofrece un paisaje más salvaje y menos frecuentado.

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El Sardinero completa el recorrido costero. Epicentro del verano santanderino y escenario de los tradicionales Baños de Ola, este espacio mantiene viva la relación histórica de la ciudad con el Cantábrico y resume, en sus paseos y terrazas, buena parte del carácter de la capital cántabra.

El casco urbano y el Palacio de la Magdalena

Palacio de la Magdalena, en Santander
Palacio de la Magdalena, en Santander (Turismo España).

Más allá del litoral, el itinerario de Hazas se adentra en el corazón urbano de Santander. La plaza del Ayuntamiento, donde la actriz jugaba de niña, y la plaza Porticada, uno de los espacios más transitados de la ciudad junto al inicio del paseo de Pereda, son dos paradas que combinan memoria personal con arquitectura urbana.

Desde allí, el recorrido continúa por la calle San Francisco, especialmente animada en épocas señaladas, y por la calle Alta y la calle Cardenal Cisneros, ligadas directamente a la historia familiar de la actriz: allí se encontraban las papelerías de su madre y su abuela, dos establecimientos que forman parte de su memoria más íntima.

El itinerario culmina en el enclave más reconocible de Santander. El Palacio de la Magdalena, situado en lo alto de la península del mismo nombre, fue la antigua residencia veraniega de Alfonso XIII y ofrece algunas de las mejores vistas de la bahía desde sus jardines y acantilados. El paseo circular que rodea el edificio combina historia, naturaleza y panorámicas que justifican por sí solas la visita.

El queso azul mejor valorado del mundo se elabora en una comarca histórica de Cantabria enclavada en los Picos de Europa.

Para Hazas, el palacio tiene además una dimensión personal que va más allá del turismo: allí rodó escenas de Gran Hotel y celebró su boda con Javier Veiga en 2016. Ese doble vínculo, profesional y sentimental, convierte al Palacio de la Magdalena en el cierre natural de un recorrido que mezcla, a partes iguales, la historia de la ciudad y la historia de quien la guía.

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