
De todos los monumentos y atractivos que atesora Madrid, el Palacio Real se alza como una parada obligatoria para quienes desean adentrarse en la grandeza y la riqueza cultural de la capital. Este imponente edificio, testigo de siglos de historia, sorprende no solo por su arquitectura barroca, sino también por la magnitud de su colección artística y la solemnidad de sus salones.
En pleno corazón de la ciudad, el Palacio Real acaba de sumar un nuevo aliciente para sus visitantes: la apertura al público de dos salas hasta ahora inaccesibles, el Relicario y el Anterrelicario de la Capilla Real. Desde el pasado 17 de marzo, estos espacios ofrecen un recorrido único por piezas artísticas de gran valor, ampliando la experiencia del visitante y consolidando al Palacio Real como uno de los grandes referentes museísticos de España.
Un palacio con más de 3.000 estancias y siglos de historia
El Palacio Real de Madrid es mucho más que la residencia oficial de los reyes: es un edificio monumental erigido sobre la antigua alcazaba construida por el emir Mohamed I para defender Toledo. A lo largo de los siglos, la fortaleza original fue transformándose hasta convertirse, en el siglo XIV, en el Antiguo Alcázar, residencia de los monarcas castellanos gracias a Carlos I y Felipe II.

Un devastador incendio en 1734 destruyó el antiguo edificio, lo que llevó a Felipe V a ordenar la construcción del actual palacio, inspirado en los bocetos de Bernini para el Louvre. El resultado fue un edificio colosal con más de 3.000 estancias y una riqueza arquitectónica y artística sin igual en Europa.
Entre sus espacios emblemáticos destacan la Escalera Principal, obra de Sabatini; el Salón del Trono, con un techo pintado por Tiépolo; el Salón de Alabarderos y el Salón Gasparini, famoso por su decoración vegetal. También sobresalen la Real Farmacia, que conserva fórmulas históricas, y la Capilla Real, donde se custodia una exclusiva colección de instrumentos de cuerda fabricados por Antonio Stradivari.
Dos salas inéditas abiertas al público
La reciente apertura del Relicario y el Anterrelicario de la Capilla Real marca un hito en la oferta cultural del Palacio Real. Estas salas, tras un proceso de acondicionamiento y redecoración, permiten al visitante descubrir un valioso conjunto de obras que, hasta ahora, permanecían reservadas. El Relicario expone piezas excepcionales de plata, dispuestas en un mueble-vitrina de finales del siglo XVIII tallado en caoba. Entre las obras más destacadas figura un relieve en plata, “El encuentro de Atila y el papa León Magno a las puertas de Roma”, una copia de 1659 del original de Alessandro Algardi situado en la Basílica de San Pedro del Vaticano.
El Anterrelicario, por su parte, complementa la visita mostrando pinturas, mobiliario y marcos de piedras duras y plata pertenecientes a las Colecciones Reales. Ambos espacios pueden contemplarse desde la propia capilla y desde las ventanas de la Galería del Patio del Príncipe, en el ala norte del palacio. La inclusión de estas salas en el recorrido turístico responde a un importante trabajo de restauración y museografía que busca acercar al público piezas hasta ahora desconocidas, enriqueciendo la experiencia cultural y artística del Palacio Real.
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