
En el corazón de Ourense, la provincia gallega famosa por sus aguas termales, el visitante descubre un paisaje donde la naturaleza y el bienestar se funden en armonía. La región, surcada por ríos y salpicada de manantiales, ha sido históricamente un destino predilecto para quienes buscan salud y descanso. Sus balnearios, tanto históricos como contemporáneos, dibujan una ruta termal que ha convertido a Ourense en un referente a nivel nacional e internacional.
Pero más allá de los lujosos spas y las instalaciones privadas, existen rincones donde el agua caliente brota libre y generosa, accesible para quien desee sumergirse en una experiencia ancestral. Entre estos enclaves destaca un lugar singular: las Termas de Bande, donde la tradición milenaria y la gratuidad se dan la mano para ofrecer un baño termal bajo el cielo de Ourense.
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Un baño gratuito en la historia
En el pequeño municipio de Bande, concretamente en Porto Quintela, el viajero puede disfrutar de uno de los pocos baños termales gratuitos del mundo con auténticas propiedades mineromedicinales. Aquí, el agua emerge a temperaturas que oscilan entre los 36 y los 48 grados centígrados, llenando pozas, piscinas y antiguas bañeras de piedra al aire libre. La entrada es libre y no existen horarios restrictivos, lo que permite sumergirse tanto de día como de noche en este entorno natural y pintoresco.
De hecho, estas aguas se les atribuyen beneficios reconocidos para el reumatismo y diversas enfermedades de la piel. Pero las Termas de Bande no son solo un reclamo de salud, sino también un testimonio excepcional de la historia de la región. El origen de este balneario se remonta a la época romana, cuando la construcción de la Vía XVIII —la calzada que unía Braga con Astorga— obligó a establecer campamentos militares en zonas estratégicas. La existencia de fuentes termales fue determinante para que los romanos eligieran este enclave, aprovechando sus aguas con fines terapéuticos y sociales.
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Durante siglos, la población local y los viajeros se beneficiaron de estas aguas. Sin embargo, en 1948 la construcción del embalse de As Conchas por la compañía hidroeléctrica Fenosa sumergió el valle del Limia y dejó en el olvido las antiguas termas y la casa de baños. No fue hasta el año 1985 cuando los arqueólogos, guiados por las burbujas que afloraban desde el fondo, recuperaron las primeras bañeras romanas, devolviendo a la luz un patrimonio que permanecía oculto bajo las aguas.
Recuperación y presente de las pozas termales
En las últimas décadas, la zona termal de Os Baños de Bande ha experimentado diversas obras de mejora. Se han acondicionado pozas y se han recuperado varias bañeras históricas, permitiendo a los visitantes alternar entre la experiencia de las instalaciones tradicionales y la de los baños al aire libre. A pesar de que la subida del nivel del embalse durante algunos meses del año limita el acceso a ciertas áreas, el espacio mantiene su esencia y encanto.
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Aún se pueden observar los cimientos de los edificios que, hasta mediados del siglo XX, servían de balneario y punto de encuentro para la población. El contraste entre las piedras milenarias y el agua termal convierte cada visita en un viaje sensorial y cultural, donde el rumor del agua cuenta historias de legionarios, campesinos y peregrinos.
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