
La pandemia cambió por completo no solo nuestra forma de comunicarnos con el mundo, sino el modo de estudiar y trabajar. Lo que empezó como una necesidad hasta entonces poco conocida está siendo el modo preferido de trabajo en los últimos años.
El teletrabajo ofrece varias ventajas, como trabajar desde el confort del hogar, ahorrarse el viaje en coche o transporte y, en algunas ocasiones, incluso aumenta la productividad y el bienestar emocional, según un estudio del King’s College de Londres.
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Los empleados piden y los empresarios escuchan: varios puestos de trabajo ya ofrecen la posibilidad de un modelo híbrido, o incluso totalmente online. Tan solo se necesitan un buen ordenador y una buena conexión wifi. Este nuevo sistema laboral ha creado un tipo de trabajadores distinto: los nómadas digitales.
Un modelo de negocio que se enfrenta a la despoblación rural
Este nuevo modelo de trabajo rompe con la necesidad de estar en los centros urbanos para ganarse la vida y, de hecho, para muchos, se trata precisamente de una oportunidad para escaparse del ruido de la ciudad y encontrar paz en las zonas menos pobladas de España.
Un ejemplo de esta tendencia es un pueblo de Málaga que se ha convertido en el paraíso de los nómadas digitales de varios puntos del mundo. Solo en 2025, el pueblo ha ganado unos 50 nuevos habitantes. Estamos hablando de Benarrabá: un pequeño pueblo con un total de 450 habitantes del Valle del Genal. El pueblo ha acogido a un total de 52 nómadas digitales que vienen de ni más ni menos que 19 países distintos.
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Se trata de una iniciativa de ‘Rooral’, una asociación co-living co-working, que tiene acuerdos con pueblos de zonas despobladas para acoger a personas que quieren combinar el teletrabajo con una participación activa en la vida local. Algo que en 2025 comenzó como algo experimental, hoy sigue ganando importancia e influencia en el ámbito del teletrabajo.
Durante tres años consecutivos, diferentes grupos de personas que vienen de distintos países han vivido, trabajado y han conocido las costumbres del pueblo durante varias semanas.
¿Cómo es Benarrabá?
La mayoría de los teletrabajadores se han quedado unos 24 días. Su impacto sobre la economía local ha sido impresionante: “Benarrabá tiene un entorno natural inigualable, un centro de innovación con un equipamiento maravilloso, una apuesta clara por la digitalización como herramienta para crear nuevas oportunidades, alojamientos de calidad disponibles para que los nómadas digitales residan durante su estancia y, sobre todo, una comunidad de vecinos muy abierta y acogedora”, indica Juan Barbed, responsable de ‘Rooral’, en El Periódico de Cataluña.
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Además, el Ayuntamiento de Benarrabá y la comunidad local, ‘Rooral’ es el encargado de organizar todos los trámites para combinar el teletrabajo con la vida social activa en el pueblo: se ofrece espacio co-working, alojamiento y actividades socioculturales para conocer y pasar a formar parte de la identidad cultural del municipio, disfrutar de su gastronomía y descubrir su entorno natural.
Otro aspecto importante de la asociación ‘Rooral’ es que los teletrabajadores aportan en muchas ocasiones a la dinamización del territorio. Un ejemplo es un artista que ha pintado retratos de 45 personas de Benarrabá. También se ha grabado un documental sonoro del municipio y se ha creado un mapa con los puntos singulares y de interés del pueblo.
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Así, vecinos y nómadas digitales conviven, revitalizando la vida rural en España, creando vínculos sociales valiosos y acercando dos mundos que al principio parece que tienen poco en común. Quién hubiera adivinado en 2020 cómo el modelo de teletrabajo cambiaría al mundo laboral en la actualidad…
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