Anfield da la vuelta al Villarreal: el Submarino amarillo muere en la orilla tras acariciar la hazaña

Los de Íñigo Pérez se desploman en tierras inglesas con un 2-0 a favor

El Submarino amarillo muere en la orilla tras acariciar la hazaña. (Reuters/Jason Cairnduff)
El Submarino amarillo muere en la orilla tras acariciar la hazaña. (Reuters/Jason Cairnduff)
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Anfield tiene esa costumbre cruel de recordar que en Europa los partidos duran 90 minutos largos y que ningún botín es seguro hasta enfilar el túnel de vestuarios. El Villarreal acarició la gesta en Liverpool con una primera media hora para enmarcar y llegó a verse 0-2 arriba. Terminó cayendo (4-3) tras verse arrollado por la reacción inglesa y quedarse a un palmo de la igualada en un arreón final cargado de orgullo. Fue su segunda derrota en Champions.

El planteamiento de Iñigo Pérez rozó la perfección al principio. Con una presión alta muy agresiva que pilló a contrapie a los locales, el Submarino aprovechó dos errores groseros de Van Dijk en la salida. Un balón largo de Veiga dejó solo a Mikautadze, que quiso picar la vaselina y se entretuvo demasiado. Pero después no perdonó. Tras otro fallo del central neerlandés, que dejó mal un balón de cabeza, el georgiano cruzó el tiro a la base del palo largo.

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El Villarreal no se conformó. Leía bien los pases entre líneas, cerraba filas cuando el Liverpool pisaba el tercio final y respondía al contragolpe de maravilla. Así llegaría el segundo premio, casi llegando a la media hora de juego, Saliba filtró un gran pase al hueco, Tsimikas rompió el fuera de juego y Sergi Cardona se quedó solo para batir por bajo a Alisson.

Sergi Cardona. (Reuters/Jason Cairnduff)
Sergi Cardona. (Reuters/Jason Cairnduff)

El guion era el soñado. 2-0 a los 30 minutos de juego. Pero el Liverpool tenía otros planes. Y en esos cabía reaccionar a la épica inglesa. Acto seguido, Mac Allister remató de cabeza un córner al palo largo y recortó distancias. Fallo de marca; el primero. El caso es que los de Iraola despertaron de la mano del argentino.

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Y más vale tarde que nunca. En la recta final, cuando el árbitro ya señalaba el camino de los vestuarios, Ngumoha puso el balón al segundo palo, Cardona lo dejó pasar y Araújo apareció para empatar. Del 0-2 en 30 minutos al 2-2 en 15. Descanso.

Ronald Araujo . (Reuters/Jason Cairnduff)
Ronald Araujo . (Reuters/Jason Cairnduff)

A la vuelta la cosa iba a cambiar. Y mucho. Primero con cambio de cormos. Dentro Wirtz. El vendaval red se hacía evidente. Ocasiones por todos lados que Gulácsi repelía como podía. Disparos de Gravenberch, Gakpo y Wirtz que encerraban al Submarino y que hacía que Alisson fuera un espectador más.

El Liverpool estaba lanzado. Y llegó la estocada. Otra vez, aquel que inició la remontada la fulminaba. Mac Allister, de segunda línea, firmaba el 3-2. Pero la pesadilla no acabaría ahí. Cuatro minutos después, Wirtz cruzó el balón desde dentro del área, en otra jugada eléctrica de los ingleses, y ponía tierra de por medio.

Con el marcador a favor le tocaba a los de Íñigo reaccionar. Con Ayoze en el campo y la entrada de Gerard Moreno, el equipo recuperó el balón y se acercó con más frecuencia al área de Alisson. Hasta que llegó el gol. Tarde, pero con tiempo para achuchar. Ayoze puso el centro al segundo palo y Oluwaseyi remató con el pie para el 4-3.

Tani Oluwaseyi. (Reuters/Jason Cairnduff)
Tani Oluwaseyi. (Reuters/Jason Cairnduff)

Con el Liverpool replegado en bloque bajo, el Villarreal tuvo el empate en el último suspiro en otra combinación entre Ayoze y Oluwaseyi, al que cerraron a tiempo cuando encaraba a Alisson. Se bajó la persiana, pero no el orgullo. El Villarreal sale de la cabeza alta de Anfield, compitiendo de tú a tú a un grande.

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