
Navidad es sinónimo de reencuentros y tradiciones, pero también puede convertirse en la excusa perfecta para explorar destinos diferentes, rodeados de naturaleza, historia y ese ambiente acogedor que solo los pueblos más auténticos pueden ofrecer. Cada vez son más quienes deciden celebrar estas fiestas lejos del bullicio urbano, en compañía de la familia, los amigos, la pareja o incluso en solitario, buscando rincones que destilen magia y serenidad.
Entre los tesoros que esconde Cataluña, uno destaca por encima del resto en estas fechas: Rupit, ese rincón de la comarca de Osona donde la Navidad se vive con un encanto especial y cada rincón parece haberse quedado suspendido en el tiempo. Situado al noroeste de Barcelona, en pleno corazón de Osona, esta villa conquista desde el primer momento por su atmósfera medieval, su reducido censo —apenas 276 habitantes— y su capacidad para embarcar al viajero en un viaje al pasado. Sus casas de piedra, puentes colgantes y callejuelas empedradas componen el escenario idóneo para una escapada navideña que busca autenticidad y belleza a partes iguales.
El entorno natural que abraza el pueblo aporta un plus de encanto: montañas, bosques y cascadas enmarcan la villa, ofreciendo un retiro perfecto del ritmo frenético de la ciudad. Este aislamiento natural ha conservado intacto el sabor a otro tiempo, reforzando su atractivo como destino imprescindible para vivir las fiestas en un ambiente que combina tranquilidad, tradición y paisajes de cuento. Pero esto no es todo, pues Rupit fue elegido por la Organización Mundial del Turismo como uno de los pueblos más bonitos del mundo, un reconocimiento que avala su propuesta única y que cada año atrae a quienes buscan celebrar la Navidad en el corazón de la Cataluña más genuina.
Un mercadillo navideño con sabor artesano

La magia de Rupit se multiplica en Navidad gracias a la proximidad de uno de los mercados más emblemáticos de la región: el Mercadillo de Navidad de Espinelves, a apenas 20 kilómetros del casco histórico. Esta feria, con más de cuatro décadas de tradición, es la cita ineludible para todo aquel que quiera encontrar el abeto perfecto y sumergirse en el ambiente festivo más arraigado de Cataluña.
Entre finales de noviembre y diciembre, la Feria del Abeto transforma Espinelves y su entorno, iluminando calles y plazas con espectaculares decoraciones y una agenda repleta de actividades para grandes y pequeños. El árbol de Navidad, cultivado en los bosques cercanos, es el gran protagonista, pero la feria también destaca por su amplia oferta de productos locales y artesanales: embutidos, quesos, dulces típicos y regalos hechos a mano inundan los puestos, invitando a llevarse un pedazo de la tradición de Osona a casa.
La feria no solo es un lugar para las compras, sino también para descubrir la gastronomía local, probar las especialidades de la comarca y disfrutar de música, espectáculos y talleres para familias. El ambiente festivo, el bullicio de los visitantes y la hospitalidad de los vecinos convierten Espinelves en un complemento perfecto para la estancia en Rupit, creando un binomio irresistible para quienes buscan unas navidades diferentes y llenas de autenticidad.
Cómo llegar a Espinelves
Desde Barcelona, el viaje es de alrededor de 1 hora y 20 minutos por la carretera C-17. Por su parte, desde Girona el trayecto tiene una duración estimada de 45 minutos por la vía C-25.
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