
En la comarca catalana del Collsacabra, rodeado de montañas cubiertas de brezo y de formaciones rocosas verticales, se encuentra Rupit, el pueblo más bonito del mundo. Así lo decidió la Organización Mundial del Turismo - que ya lo consideraba uno de los mejores pueblos para visitar desde hace dos años - el pasado 2024, en una selección que valora tanto la belleza del lugar como su patrimonio histórico, el entorno natural, el compromiso con la sostenibilidad y la conservación de sus tradiciones.
Rupit, el pueblo más bonito del mundo
Rupit, un pequeño pueblo de 281 habitantes, conserva un trazado urbano que no permite el paso de vehículos: el acceso al casco histórico se realiza a pie, cruzando un puente colgante de madera. Construido en 1945, se balancea ligeramente con el paso de los visitantes, aunque está considerado uno de los más seguros y representativos de su tipo en España. A partir de ese punto, el recorrido discurre por calles empedradas flanqueadas por casas de piedra levantadas entre los siglos XVI y XVII.
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El núcleo urbano se articula alrededor de la Plaza Mayor, donde se conservan antiguos comercios en sus ubicaciones originales: Ca l’Apotecari, la ferretería, la notaría. Las calles estrechas y en pendiente llevan a otras zonas de interés como la Plaza de Cavallers o la calle Fossar. La iglesia de Sant Miquel, situada en el centro del pueblo, comenzó a edificarse en el siglo X y fue ampliada posteriormente durante el XVII. En su interior, se conserva un retablo barroco dedicado a Sant Esteve. También dentro del término municipal se encuentra la iglesia románica de Sant Joan de Fàbregues, junto a los restos del castillo de Rupit, documentado desde el siglo XI y ubicado sobre una pared rocosa que domina el paisaje.

Desde 1971, Rupit está administrativamente unido a Pruit, formando el actual municipio de Rupit i Pruit, de los más septentrionales de la provincia de Barcelona. La fusión territorial permitió integrar el conjunto de masías dispersas de Pruit, muchas de ellas dedicadas tradicionalmente a la ganadería, en un mismo término municipal. En el acceso al pueblo, un merendero junto al río y un aparcamiento marcan el punto de partida para quienes llegan en coche, mientras que en la parte alta del municipio se conservan algunos de los restos más antiguos de su arquitectura defensiva.
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El entorno natural de Rupit i Pruit es otro de sus grandes valores. Entre las rutas de senderismo más conocidas se encuentra la que lleva al Salt de Sallent, una cascada de más de 100 metros de altura considerada la más alta de Cataluña. El itinerario comienza en el propio casco urbano, atraviesa la zona de Santa Llúcia y discurre por senderos señalizados entre prados y bosques. A mitad de camino, el mirador del Castell de l’Envestida ofrece vistas panorámicas del Collsacabra y de los acantilados del Far. Al llegar a la cascada, es posible acercarse tanto a la base como al mirador superior, según el tramo del sendero que se elija.
Llegar por carretera a Rupit i Pruit desde Barcelona requiere alrededor de una hora y cuarenta y cinco minutos. El trayecto más directo comienza por la C-33 o la AP-7 hacia Girona y continúa por la C-17 en dirección a Vic. Desde allí, se toma la C-153 hasta Roda de Ter y, finalmente, el desvío hacia Rupit.
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