
La transformación del Banco de España durante los años treinta da hoy un paso más al convertirse en objeto central de la exposición Alegorías de un porvenir, que invita a descubrir cómo el movimiento art déco impregnó la sede de la institución en Cibeles y marcó toda una época de apuestas por la modernidad y el progreso. Desde el 25 de noviembre de 2025 hasta el 28 de marzo de 2026, la sala de exposiciones del emblemático edificio acogerá casi 150 obras y documentos, muchos inéditos, que recuperan la memoria de una arquitectura y unas artes decorativas erigidas como espejo de su tiempo.
No se trató solo de una ampliación arquitectónica. La obra comandada por José Yárnoz Larrosa supuso el nacimiento de espacios singulares, como el Patio de Operaciones y la mítica Cámara del Oro, creados para representar estabilidad y confianza en un país atravesado por crisis y revoluciones. Así, el Banco vinculó su identidad a los lenguajes internacionales del art déco y a la sofisticación de sus formas geométricas y materiales nobles. El interior del edificio dialoga desde entonces entre el eclecticismo histórico exterior y la pureza moderna e integral de los nuevos espacios, una concepción que Yárnoz Larrosa desarrolló manteniendo la armonía entre pasado y presente.
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El trabajo como motor visual y simbólico

Una de las joyas de la exposición reside en la vidriera art déco del Patio de Operaciones, considerada una de las más destacadas de Europa, así como en los bocetos y cartones originales que diseñó la Casa Maumejean para la ampliación. Estos materiales, restaurados gracias a la colaboración del Banco de España, el Museo Nacional de Artes Decorativas y la Fundación Centro Nacional del Vidrio, salen por primera vez a la luz, mostrando el proceso artesanal y técnico que dio forma a un conjunto único. Los motivos representan el mundo del trabajo y la tecnología —la agricultura, la ganadería, la industria, la aviación—, elevando estas actividades a verdaderas alegorías de progreso, como ideó la Segunda República.
En palabras de los comisarios Yolanda Romero y Álvaro Perdices, la muestra pretende “desplegarse como un dispositivo de pensamiento crítico” donde la mirada sobre la modernidad institucional no pasa por alto las contradicciones del relato celebratorio, pues se exploran también aspectos menos visibles como la dureza laboral, la falta de voces femeninas o la dimensión política de las imágenes. El art déco es aquí símbolo e interrogante.
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Mientras la funcionalidad y la monumentalidad se dan la mano en espacios como el Patio de Operaciones, otros rincones sugieren la cara oculta del poder bancario. La Cámara del Oro, situada a treinta y cinco metros bajo tierra, impresiona por la precisión de su arquitectura de seguridad: puertas blindadas, materiales hidrófugos, sistemas de reserva y un mobiliario metálico que encarna el ritual de la custodia del oro nacional. Se exhiben planos, dibujos y frisos fotográficos que muestran a los trabajadores que hicieron posible levantar este espacio, combinando lo documental y lo humano más allá de la mera alegoría visual.
Un recorrido polifónico, desde el territorio hasta la modernidad

La exposición estructura su itinerario en cinco ámbitos temáticos que se conectan entre sí como un verdadero ecosistema narrativo y visual. El primer bloque sitúa al visitante en el contexto social y artístico de la España de los años treinta: junto a las figuras de las vidrieras, se exponen obras de artistas como Sorolla, Torres García o Vázquez Díaz, generando lecturas sobre la relación entre arte, territorio y transformación nacional. Aquí el arte deviene tanto testigo como agente del cambio social.
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El segundo apartado, dedicado al Taller de Maumejean Hermanos, ahonda en la minuciosa elaboración de las vidrieras y en la valorización de la estética del trabajo colectivo, fundamental en la narrativa de la modernidad institucional que el Banco de España quiso proyectar en su nueva sede. En el eje central, la muestra reúne los cartones originales de las vidrieras del Patio de Operaciones, incluidos los motivos de la Agricultura y la Industria, recién restaurados. Estos grandes formatos, atribuidos a Albert Martorell, regresarán a su ubicación original una vez concluida la exposición, permitiendo ahora contemplar su fuerza visual de manera inédita.
El ámbito dedicado a Tecnología y seguridad sumerge al visitante en la arquitectura insólita de la Cámara del Oro, subrayando no solo los avances técnicos sino también la dimensión simbólica de la protección y la reserva en tiempos de incertidumbre. Finalmente, la sección sobre Una modernidad administrada analiza la integración entre los aspectos funcionales y materiales del edificio y su concepción como símbolo de autoridad y eficiencia. Fotografías y planos originales ilustra la voluntad de crear un espacio resistente al tiempo e identificable con los valores de solidez e innovación.
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