
Entre murallas y montañas, Biar se alza como uno de los pueblos con más encanto de Alicante. La localidad es reconocida por su impresionante patrimonio medieval, el cual se puede admirar a través de sus calles empedradas, su arquitectura propia y su espectacular castillo. Este es uno de sus símbolos y no es para menos, pues con casi mil años de historia se ha convertido en uno de los principales atractivos de la región.
El Castillo de Biar corona el cerro rocoso de Biar, a 750 metros de altitud, y se erige como uno de los principales testigos de la historia medieval en la provincia de Alicante. Sus orígenes musulmanes, datados en mediados del siglo XII, lo han convertido en uno de los hitos más importantes de la ruta de los castillos del Vinalopó. Pero eso no es todo, pues está declarado Monumento Nacional en 1931 y protegido como Bien de Interés Cultural (BIC), lo que resalta tanto por su papel histórico como por la relevancia de sus estructuras y su reciente musealización.
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Un bastión clave de frontera y conquista

La ubicación estratégica de Biar dotó al castillo de una relevancia especial tras la conquista cristiana liderada por Jaime I el Conquistador, quien tomó la fortaleza en febrero de 1245 tras un asedio que se prolongó durante seis meses. La fortaleza formó parte del sistema defensivo de la frontera sur del Reino de Valencia frente a Castilla, consolidándose como un enclave crucial política y militarmente.
Para lograr su conquista, las crónicas citan la utilización del Fonevol, una máquina de guerra empleada para el lanzamiento de piedras, mientras que el último alcaide musulmán registrado, Muza-Almorabit, es mencionado en el célebre Llibre Dels Fets. El castillo, construido con mortero de cal y arena (tapial), mantiene un doble recinto amurallado, rematado por almenas y pasos de ronda, cuatro torres en el exterior y tres en el interior. Especial mención merece la bóveda almohade del siglo XII, considerada el ejemplo más antiguo de la península.
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Por su parte, el interior del castillo se organiza en torno a un patio central, donde se disponen las dependencias históricas destinadas tanto a la defensa militar como a la vida cotidiana de quienes lo habitaban. Las crónicas del siglo XV describen minuciosamente cada estancia: la habitación de vigilancia o cuerpo de guardia, la casa de fora destinada a pajar, el palau nou que acogía a la familia del alcaide, así como el rebost o despensa para víveres. Junto a ellos, la cuina con su gran chimenea centralizaba la actividad culinaria, mientras que el horno, el establo, la capilla dedicada a Santa María Magdalena y Santa Quiteria, y el comedor, completaban el entramado de espacios cotidianos.
Presidiendo todo el conjunto, la Torre Maestra ejercía de baluarte militar y almacén de armas, su planta cuadrada de tres alturas era –y sigue siendo– el eje central. Las cubiertas a un agua recogen el agua de lluvia, canalizándola hacia el aljibe excavado en la roca, una técnica de ingeniería que aún puede admirarse durante la visita.
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Renovación y musealización

En noviembre de 2024, el Castillo de Biar dio un paso adelante con la apertura de su nueva musealización, una intervención pensada para resaltar el valor histórico y patrimonial de este monumento único. La museografía actual incorpora cuatro espacios temáticos, paneles explicativos y maquetas que ilustran la evolución arquitectónica y la vida cotidiana dentro del castillo. Uno de los grandes atractivos es la pasarela mirador, una estructura que permite disfrutar de vistas panorámicas espectaculares sobre Biar y su entorno natural, elemento que realza aún más la experiencia del visitante.
El itinerario expositivo introduce figuras históricas virtuales como un soldado cristiano, un soldado almohade y el rey Jaume I, que actúan como guías en tres idiomas, relatando los episodios más destacados de la historia del castillo. A lo largo del recorrido por las tres plantas de la torre, los visitantes pueden disfrutar no solo de reproducciones gráficas y paneles ilustrados, sino también de audios y relatos en vivo que reconstruyen los momentos más críticos del pasado de la fortaleza.
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Cómo visitarlo: horario y precios
La fortaleza abre sus puertas al público con un horario adaptado para facilitar las visitas tanto individuales como de grupos. Por las mañanas, el recinto es accesible de martes a domingo, entre las 10:00 y las 13:45 horas. En horario de tarde, el acceso está disponible de martes a viernes, de 16:00 a 18:00 horas. Para los lunes, para cualquier visita en horario de tarde y para los grupos, es imprescindible realizar una reserva previa y el precio por persona para el acceso general al castillo es de 1 euro.
Cómo llegar
Desde Alicante, el viaje es de alrededor de 40 minutos por la carretera A-7. Por su parte, desde Valencia el trayecto tiene una duración estimada de 1 hora y 30 minutos por las vías A-7 y A-35.
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