
Con sus altas torres y robustas murallas, los castillos de España se alzan como uno de los principales atractivos patrimoniales del país. Sus muros han sido con el paso del tiempo testigos mudos de algunos de los episodios históricos más importantes, así como de batallas y conflictos. Es por ello, que en su mayoría cuentan con una marcada arquitectura militar y se alzan en paisajes que dejan con la boca abierta. Pero más allá de su valor monumental, muchos de ellos han dejado pasar sus funciones defensivas para reconvertirse en espacios turísticos donde el viajero puede disfrutar de una experiencia única.
De este modo, sus muros acogen museos, exposiciones, en algunos casos impresionantes hoteles donde poder dormir con un rey. Algunos de ellos se alzan como alojamientos de ensueño que han sido catalogados como de los mejores de España. Un claro ejemplo es la Red de Paradores, donde muchos de sus hoteles se ubican en fortalezas históricas. Pero estos no son los únicos, pues otros se ubican en entornos de ensueño donde la calidad, la comodidad y la historia son los principales protagonistas.
Este es el caso del castillo de Añón, una fortaleza con siglos de historia que es ahora uno de los hoteles más especiales de Zaragoza. Situado en el corazón del Parque Natural del Moncayo, el espacio cuenta con múltiples habitaciones que transportan a la Edad Media y numerosas experiencias que permiten disfrutar de todos los secretos que ofrece esta región aragonesa.
Un hotel con esencia medieval

El castillo de Añón fue construido en el siglo XIII por la Orden de los Caballeros Hospitalarios de San Juan y a día de hoy conserva la majestuosidad de su arquitectura original: mampostería robusta, sillares en las esquinas, planta cuadrangular y torreones rectangulares en cada extremo. De hecho, un amplio Patio de Armas, donde antaño se instruían hasta veinte monjes-soldado, sigue evocando el pasado militar y religioso del castillo.
A su vez, a lo largo de los siglos, el castillo desempeñó funciones clave en la defensa del territorio, la administración de la Encomienda y la protección de la mina de hierro y ferrería del cercano valle de Morana, a solo dos kilómetros. Tras albergar durante siglos a los Hospitalarios –que desde el siglo XVI pasaron a llamarse Caballeros de la Orden de Malta– quedó abandonado tras la Desamortización de Mendizábal.
Ya en el siglo XX, el castillo tuvo nueva vida primero con el obispado de Tarazona y finalmente, tras la rehabilitación por la familia Serrano, se transformó en un alojamiento rural de lujo con doce habitaciones y dos grandes salones. Desde 2017,Curro Fatás dirige este singular hospedaje, manteniendo vivo el legado medieval para todo visitante que busque historia y naturaleza.
Salones, bonitas vistas y todas las comodidades

Las habitaciones del castillo de Añón destacan por su confort y prestaciones modernas, pensadas para ofrecer a los huéspedes una estancia acogedora. Todas ellas cuentan con camas amplias, calefacción, aire acondicionado, televisión de pantalla plana y ducha con cabina, combinando así el encanto histórico con las comodidades actuales.
El castillo dispone de tres tipos de habitaciones: doble superior, triple superior y suites, permitiendo alojar entre dos, tres y hasta cuatro personas por estancia. En total, pueden hospedarse hasta 24 personas en el conjunto del alojamiento. Algunas habitaciones conservan auténticas pinturas del siglo XVII, mientras que otras presentan decoraciones creadas por artistas contemporáneos, aportando un equilibrio único entre tradición y modernidad.
Pero esto no se queda aquí, pues la fortaleza cuenta con espacios como el Salón de los Cazadores. Antiguamente, se ubicaban allí las caballerizas del Castillo de los Caballeros Hospitalarios y adornan sus muros una colección de cabezas de todas las especies de caza mayor que se dan en España. Ahora es el lugar donde se sirven los desayunos y se puede disfrutar de la rica gastronomía del hotel. A su vez, el Salón de las armaduras destaca por ser un gran Salón-Museo donde se pueden contemplar réplicas perfectas de armaduras, junto a espadas, mazas, escudos, ballestas, alabardas, picas, cotas de mallas, etc.
Aunque si hay un espacio que destaca sobre los demás, ese es el Patio de Armas del Castillo. Se le conoce como la laza del Trinquete debido a que allí se ubicaba el “trinquete”, el freno del mecanismo del puente levadizo que el Castillo debió de tener, con su foso incorporado. Tampoco hay que olvidarse del Mirador de las Torres, desde donde se pueden observar unas vistas de todo el Parque Natural del Moncayo.
Cómo llegar
Desde Zaragoza, el viaje es de alrededor de 1 hora y 10 minutos por las carreteras AP-68 y N-122 (hay peajes). Por su parte, desde Soria el trayecto tiene una duración estimada de 1 hora y 15 minutos por la vía N-122.
Últimas Noticias
Borja y Elia, los chefs gallegos que dejaron Lugo para trasladar su restaurante a una aldea de 20 habitantes: “Toma Galicia y sus sabores como eje”
La Guía Michelin ha incluido Lado entre sus recomendaciones para este verano, un restaurante con un comedor para solo 14 comensales y un gran respeto por el entorno

El refugio natural de Cataluña que permite bañarse junto a un manantial y descubrir un tranquilo pueblo de montaña
El enclave reúne unas pozas alimentadas por la font Bordonera, senderos señalizados, panorámicas del valle y un entorno perfecto para refrescarse durante los meses más cálidos del año

El punto clave de Groenlandia donde ver ballenas: una de las rutas migratorias de varias especies del mamífero se encuentra entre glaciares
Las aguas de la bahía del Disko, donde se juntan varias especies de cetáceos, han coronado a Ilulissat como la capital del turismo en un país donde no se superan los 150.000 visitantes anuales

Las diez plazas más bonitas de España: de la Plaza Mayor de Madrid a la Plaza del Grano en León
El recorrido mezcla plazas medievales, barrocas y renacentistas: escenarios de rodajes internacionales, tribunales centenarios y fiestas populares que se mantienen vivas desde hace siglos

El pueblo pesquero de Asturias con un puerto de solo 40 metros y dos faros: es la cuna de la explotación marisquera más antigua del Principado
En la actualidad, la principal actividad de los pescadores de la localidad es la captura del percebe




