
Asturias, un destino que ofrece infinitas posibilidades para disfrutar de la naturaleza en todo su esplendor, tiene un componente que predomina por encima de todo: el agua. Ya sea en los ríos, mares o lagos, el agua está siempre presente en este rincón del norte de España. Los paisajes asturianos son el escenario perfecto para aquellos que buscan una conexión profunda con la naturaleza, y las rutas de senderismo, muchas de ellas adornadas por cascadas, permiten adentrarse en esta riqueza natural.
A continuación, se ha realizado una selección de seis rutas en las que el agua es la protagonista, creando paisajes que parecen sacados de un cuento de hadas, donde el murmullo del agua y su frescura acompañan cada paso.
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Las Cascadas de Oneta
Las cascadas de Oneta, situadas en el concejo de Villayón, son uno de los secretos mejor guardados del occidente de Asturias. Con tan solo un kilómetro y medio de distancia desde el pintoresco pueblo de Oneta, este recorrido ofrece tres impresionantes saltos de agua que recorren el río Acebo. La cascada de Firbia es la más accesible y la más espectacular de todas. Con una caída vertical de agua que resuena en el aire, el sonido del agua choca contra las rocas creando una atmósfera única. Las formaciones rocosas circundantes, cubiertas de musgos y helechos, junto a la frondosa vegetación de robles y castaños, hacen de esta ruta una de las más idóneas para quienes buscan una experiencia sensorial en la naturaleza.
La Cascada de Xurbeo

Ubicada a tan solo un kilómetro de Murias, en el concejo de Aller, la cascada de Xurbeo es uno de esos rincones escondidos que sorprende por su belleza. En un corto paseo rodeado de frondosos bosques de robles y castaños, la cascada se presenta ante ti como una joya natural. Con pequeños saltos laterales que se desbordan sobre la piedra oscura, su agua brilla al sol como un espejo en medio de un paisaje inmaculado. Este tranquilo garbeo se convierte en un descubrimiento que no requiere grandes esfuerzos, pero que deja una huella imborrable.
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Las Cascadas de Guanga
A tan solo 14 kilómetros de Oviedo, las cascadas de Guanga ofrecen un espectáculo natural que te sumergirá en la esencia de la selva cantábrica. En el Valle del Trubia, el río Guanga se desploma entre las rocas en una sucesión de cascadas, algunas de ellas dobles, que te transportan a un ambiente único de verdor y frescura. La ruta, que presenta un desnivel considerable en algunos tramos, no es apta para todos los públicos, pero quienes se aventuren por ella se encontrarán con antiguas construcciones, como molinos y hórreos, que dan testimonio de la vida rural de antaño.
La Seimeira

En el corazón de Los Oscos, una región conocida por su tranquilidad y belleza, se encuentra la cascada de la Seimeira, rodeada de misteriosas leyendas. Partiendo del área recreativa entre Santalla y Pumares, el sendero sigue el curso del río y te lleva a esta majestuosa caída de agua que se desploma desde una altura de 20 a 30 metros. Pero lo que hace especial a esta ruta es el paisaje que la rodea: bosques que parecen salidos de un cuento y una atmósfera de calma que se ve enriquecida por las historias del valle del Desterrado. A lo largo de la ruta, puedes descubrir el pueblo abandonado de A Ancadeira, añadiendo una capa de misterio a tu recorrido.
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El Tabayón del Mongayu
En el Parque Natural de Redes, una de las siete Reservas de la Biosfera de Asturias, se encuentra la impresionante cascada del Tabayón del Mongayu, que se eleva a 60 metros de altura. Esta ruta, que comienza en el pueblo de Tarna, es una de las más populares de la región, ofreciendo una travesía por bosques de hayas y abedules, mientras el río Nalón, que nace en esta zona, te acompaña en todo momento. La cascada se desploma con fuerza en un paraje de belleza indiscutible, convirtiéndola en una de las rutas más icónicas del Parque Natural de Redes.
La Cascada Salgueira
La última parada de nuestra ruta nos lleva a Taramundi, uno de los rincones más hermosos del occidente asturiano. La cascada de Salgueira, situada en la ruta del agua de este pintoresco pueblo, es una de las más impresionantes de la región. Esta ruta circular, que comienza en el Museo de los Molinos, ofrece no solo una hermosa cascada, sino también un recorrido por paisajes de gran belleza natural, incluyendo los pueblos de Os Esquíos, As Veigas y Os Teixois. Cada uno de estos lugares te sumerge en un ambiente relajado y de ensueño, donde el tiempo parece detenerse.
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