
La Costa Brava se distingue por la abundancia de calas íntimas y escondidas entre acantilados, rodeadas de frondosa vegetación a lo largo de sus 214 kilómetros de litoral. Esta espectacular franja costera se extiende desde el municipio de Blanes, en la provincia de Girona, hasta la localidad de Portbou, en la frontera con Francia. Estas pequeñas playas, que combinan belleza natural y tranquilidad, son accesibles tanto por mar como a través de los caminos de ronda que siguen la línea de la costa.
En este sentido, el Camí de Ronda es una red de senderos que recorre el impresionante litoral de la Costa Brava. Estos caminos históricos, que en su origen eran utilizados por pescadores y la Guardia Civil para vigilar la costa, se han convertido en una de las rutas de senderismo más emblemáticas de España. Así, esta travesía tiene una historia que se remonta a varios siglos.
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Originalmente, estos caminos eran utilizados para la vigilancia costera y el control del contrabando. El término “Ronda” proviene de las patrullas que recorrían estos caminos en busca de actividades ilícitas. Con el paso del tiempo, estos senderos se han adaptado para el senderismo y el turismo, permitiendo a los visitantes disfrutar de la belleza natural y la riqueza histórica de la Costa Brava.
Varias rutas principales

El Camí de Ronda se divide en varias rutas que se pueden recorrer en diferentes tramos, dependiendo del nivel de dificultad y el tiempo disponible. Una de las rutas más populares es el itinerario lineal que va desde Sant Feliu de Guíxols hasta Begur. Este tramo de 43 kilómetros puede recorrerse en dos días y ofrece una diversidad de paisajes que incluyen calas escondidas, playas de arena y acantilados abruptos.
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Por su parte, la travesía circular cuenta con una longitud de 140 kilómetros y comienza y acaba en Girona. “Ambas rutas son autoguiadas y se pueden realizar de manera organizada o por libre (’pack free’). Las dos opciones incluyen el ‘welcome pack’ con todo lo necesario para finalizar la ruta con éxito”, explican desde la web del recorrido. Por su parte, otra notable es la que conecta Palamós con Calella de Palafrugell. Este recorrido de 11 kilómetros destaca por sus vistas panorámicas desde los promontorios de Cap Gros y Cap Roig, así como por las ruinas del castillo de Sant Esteve en la playa de La Fosca.
Un paraíso natural y cultural

Esta travesía no solo es un deleite para los amantes del senderismo, sino también un tesoro para los interesados en la historia y la cultura. A lo largo de la ruta, se pueden encontrar numerosos puntos de interés que reflejan la rica herencia de la región. Uno de los puntos más destacados es el faro de Sant Sebastià, situado en Llafranc. Este faro, construido en 1857, se encuentra en un promontorio que ofrece vistas espectaculares del litoral. Junto al faro, se encuentra una torre de vigilancia del siglo XV, que formaba parte de un sistema de defensa costera para protegerse de los ataques de piratas.
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A lo largo del Camí de Ronda también se pueden encontrar diversos sitios arqueológicos de origen ibérico. Estos vestigios, que datan de varios siglos antes de Cristo, incluyen restos de asentamientos y estructuras defensivas que ofrecen una visión de la vida en la antigüedad. Uno de los más destacados es el poblado ibérico de Sant Sebastià de la Guarda, que se encuentra cerca del faro y ofrece una panorámica sobre la organización social y las prácticas culturales de los íberos. Por su parte, el tramo que va de Cadaqués hasta el faro de Cap de Creus es particularmente espectacular.
Este recorrido, que se adentra en el Parque Natural de Cap de Creus, ofrece paisajes que inspiraron al famoso pintor Salvador Dalí. Las formaciones rocosas en esta sección son únicas, esculpidas por la erosión del viento y el agua a lo largo de milenios, creando formas caprichosas que han sido inmortalizadas en las obras del artista. Pero esto no es todo, pues las alas aisladas y las formaciones rocosas de esta parte del sendero ofrecen una experiencia visualmente impactante. Las pequeñas playas, rodeadas de acantilados y accesibles solo a pie o por mar, son verdaderos refugios de tranquilidad y belleza natural.
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