Arnautovic, el chico malo de Austria que debuta en un Mundial a sus 37 años y aspira ser la peor pesadilla para España

El delantero suma ya dos goles en la cita mundialista

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El jugador de Austria Marko Arnautovic (REUTERS/Phil Noble)
El jugador de Austria Marko Arnautovic (REUTERS/Phil Noble)

Austria afronta su duelo ante España con dudas e incertidumbre. Saben que los de Luis de la Fuente son una selección a tener en cuenta, que llegan como vigentes campeones de la Eurocopa 2024 y que, a pesar de que su juego no ha sido lo esperado, tienen fútbol para repartir. Necesitan sintonizar la frecuencia adecuada y el duelo ante los austríacos se presenta como una ocasión ideal para ello. Sin embargo, en la selección austríaca tienen muchos nombres a tener en cuenta. Un de ellos es Marko Arnautovic.

El jugador, nacido en Viena en 1989, se ha convertido en uno de los nombres propios del fútbol austriaco. Su historia personal y deportiva reúne elementos de dos culturas: la serbia, por parte de su padre, y la austriaca, por parte de su madre. A sus 37 años, el delantero está viviendo su primer Mundial, una meta que afronta con la convicción de disfrutar cada momento y cerrar así una carrera marcada por contrastes, retos y episodios poco comunes. “No soy un ángel”, responde cuando le recuerdan su fama de chico problemático, una imagen que lo ha acompañado a lo largo de su trayectoria, en la que suma 116 partidos y 49 goles con la selección, cifras que lo sitúan como líder histórico de Austria en ambos apartados.

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En la cita mundialista, Arnautovic ya suma dos goles, consolidándose como una de las principales amenazas para el próximo partido contra España en Los Ángeles. El delantero dio sus primeros pasos con la selección austriaca el 11 de octubre de 2008, en un duelo ante Islas Feroe. Poco después, su talento llamó la atención de José Mourinho, que entonces dirigía al Inter de Milán. El club italiano lo incorporó cedido desde el Twente, aunque una lesión en el pie limitó su participación a tres partidos en la temporada en que el Inter se proclamó campeón de Europa.

El jugador de Austria Marko Arnautovic (REUTERS/Annegret Hilse)
El jugador de Austria Marko Arnautovic (REUTERS/Annegret Hilse)

Aquella final de la Liga de Campeones, celebrada el 22 de mayo de 2010 en el estadio Santiago Bernabéu, la vivió desde la tribuna de los no convocados. Cuando el árbitro Howard Webb decretó el final del partido y el Inter levantó el trofeo, Arnautovic bajó corriendo desde la grada al césped para unirse a la celebración. Perdió la acreditación en el trayecto y los equipos de seguridad lo interceptaron dos veces antes de que el personal del Inter aclarara la situación.

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Tras la marcha de Mourinho al Real Madrid, Arnautovic fue traspasado al Werder Bremen. Del entrenador portugués recuerda una frase que lo marcó durante años: “Es una gran persona, pero tiene la mentalidad de un niño”. En su etapa en Milán, Samuel Eto’o, figura del Inter, le prestó un Bentley al enterarse de que Arnautovic buscaba un automóvil de lujo. Sin embargo, tras salir de un restaurante, el coche desapareció. No volvió a saber de él hasta varios meses después, cuando ya era jugador del Werder Bremen. Recuperar el vehículo supuso alivio, ya que temía que Eto’o sospechara de su implicación en el incidente.

El chico malo de Austria

La personalidad de Arnautovic, visible en el número de tatuajes que cubren su piel, alimentó su fama de jugador polémico. Durante años, sintió que en Austria le atribuían la responsabilidad de todo lo malo que ocurría en la selección, especialmente en una etapa en la que el equipo nacional estuvo ausente de los mundiales desde 1998. “Si marco dos goles, me dicen que por qué no hice tres”, llegó a explicar sobre la presión constante y la vigilancia mediática en torno a su figura. Mientras tanto, en el vestuario, David Alaba representaba el lado opuesto, el del jugador querido y sin controversias.

Actualmente, Arnautovic juega en el Estrella Roja de Belgrado. Pudo haber optado por otros equipos, pero una promesa personal fue determinante en su decisión. Durante su paso por el Bolonia coincidió con Sinisa Mihajlovic, exjugador y técnico, con quien forjó una estrecha amistad. Arnautovic le prometió a Mihajlovic que algún día jugaría en el Estrella Roja. El fallecimiento de Mihajlovic en diciembre de 2022 por leucemia reforzó su compromiso.

El pasado verano, Arnautovic fue presentado como refuerzo del club serbio. “Estoy aquí porque se lo prometí a Sinisa”, declaró visiblemente emocionado, usando el serbio, uno de los seis idiomas que domina. A lo largo de los años, su nombre fue noticia por comportamientos fuera del campo, pero en esta Copa del Mundo la atención se centra en su desempeño deportivo. Austria, con Arnautovic como referente, ha vuelto a la élite internacional y España, su próximo rival, ya ha tomado nota del delantero.

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