Semblante serio. Juego directo. Saque potente. Y un tenista dispuesto a seguir ampliando su leyenda. Carlitos volvió a lucir la misma cara y el mismo juego que durante su debut en Doha. No hubo sonrisas, ni golpes imposibles. Fue un juego sólido, pero efectivo para apagar el juego del francés Valentin Royer. La primera piedra la puso tras endosar dos roturas al francés. La segunda le costó un poco más. Estuvo incluso con 2-4 abajo, pero lo consiguió. Se repuso justo a tiempo para dar la vuelta al set y llevarse el partido, certificando su plaza para cuartos de final.
Carlitos aterrizaba en octavos de final para enfrentarse a Valentin Royer tras superar en su debut en Doha a Rinderknech en un partido que se le complicó más de lo esperado. Cumplió, pero no brilló como acostumbra a hacer sobre las pistas, independientemente de la superficie en la que juegue. El murciano, con el mono de trabajo puesto, fue golpe a golpe y punto a punto encontrando la forma de llevarse el duelo. Y lo hizo. Ahora, una vez más vestido de verde, Alcaraz saltó a la pista para intentar acabar con su segundo rival en el torneo.
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El partido arrancó poniendo en su sitio al español tras un ace del francés y se llevó el segundo punto tras un intercambio de golpes. No tardó en llevarse el juego. Carlitos también se llevó su servicio, a pesar de errores poco habituales en su tenis, como una volea en la red. Sin embargo, la rotura no se hizo esperar y Carlitos la certificó en el segundo servicio de Royer. Con la ventaja en el marcador, cerró su servicio para reafirmar la distancia, aunque necesitó más de lo esperado para ello, dado que el francés le llevó al 40-40. Dos juegos después, Alcaraz volvía a romper el servicio a su rival para dejar visto para sentencia el set, que remató con su saque.
La segunda manga no iba a ser tan cómoda como la primera. El francés arrancó cediendo solo un punto y cerca estuvo de romperle el servicio al español, al que puso contra las cuerdas con repetidos 40-40. Finalmente, Carlitos consiguió salir airoso. No ocurrió lo mismo durante el segundo saque del murciano, quien no supo hacer frente a un combativo Royer y acabó cediendo el servicio sin apenas oposición. Con 2-4, Alcaraz rugió tras un impecable punto. Se infundió fuerzas y puso la mira en el objetivo: evitar el tercer set.
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Alcaraz se reconecta
Cuando parecía que el francés tenía dominada la segunda manga, Carlos resurgió. Se reconectó a un partido que se le había puesto cuesta arriba. Carlitos tiró de esencia, de ese algo que le ha llevado a lo más alto del ranking para meterse en el partido y remontar la manga. La primera rotura llegó prácticamente después del rugido, donde Alcaraz, a pesar de no ser su servicio, cedió solo un punto. Le falta una segunda rotura para evitar el tie-break, después de cerrar su saque sin grandes problemas, dejando a su rival a cero.
Era el juego decisivo; si conseguía volver a romper a Royer, podría evitar el tercer set y la muerte súbita. Y lo hizo. No con tanta facilidad como la anterior, ya que necesitó del 40-40, pero ahí no falló. Unos puntos más tarde, Carlitos certificaba su juego, el set y el partido. Alcaraz ya está en cuartos de final del torneo de Doha.
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