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Lao-Tse, filósofo chino: “Ser amado profundamente por alguien te da fuerza, mientras que amar profundamente a alguien te da valor”

El fundador del taoísmo señalaba cómo los vínculos con los demás son capaces de impulsarnos frente a la adversidad y nos acompañan cuando asumimos riesgos

Pintura de Lao-Tse.
Pintura de Lao-Tse.
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En la historia de la filosofía, hay pocas figuras rodeadas de tanto misterio como Lao-Tse. Se conoce muy poco de la vida de este filósofo, conocido por fundar el taoísmo y por ser una de las figuras fundamentales del pensamiento en la antigua China, hasta el punto de que hay quien piensa que tal vez nunca existió como una sola persona real, sino que es una mezcla de mitos, leyendas y tradiciones.

Sin embargo, la influencia de sus enseñanzas, recogidas en el Tao Te Ching, una obra breve pero repleta de pasajes trascendentales, es indudable, pues revolucionaron la manera de entender la existencia y cuestiones como la armonía con la naturaleza, el fluir de las cosas y la búsqueda de un equilibrio interior. Este libro, así, ofrece una serie de consejos para vivir con serenidad frente a los constantes cambios del mundo.

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Entre sus reflexiones más célebres resalta una bella idea sobre el afecto humano. Aunque es una sentencia que se le atribuye popularmente, resume algunos aspectos centrales en su visión del mundo: “Ser amado profundamente por alguien te da fuerza, mientras que amar profundamente a alguien te da valor”.

Cubierta del 'Tao Te Ching' de Lao-Tse.
Cubierta del 'Tao Te Ching' de Lao-Tse. (Editorial Alma)

El significado de la frase de Lao-Tse

Saberse querido por otra persona funciona como un refugio emocional imbatible. Esa certidumbre genera una base sólida que recarga la autoestima, calma las ansiedades cotidianas y otorga el impulso necesario (esa “fuerza”) para encarar los golpes de la vida. Por eso, el filósofo chino también decía: “A quien el cielo quiere salvar, lo protege mediante el amor”.

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Por el contrario, entregarse activamente al cariño por los demás requiere una valentía incomparable. Cuando amamos con intensidad, nos exponemos al dolor y al rechazo, pero también descubrimos una energía que nos empuja a superar cualquier obstáculo. “Quien ataca con amor vence; quien se defiende con amor, permanece firme”, opinaba Lao-Tse.

Esta dualidad es plenamente visible en la sociedad actual. Pensemos en alguien que decide cambiar de profesión para cuidar a su familia o defender una causa social. Recibir la confianza de los suyos le da el respaldo para no hundirse, pero es el afecto sincero que siente por ellos lo que le inspira el valor para asumir el riesgo y avanzar en su objetivo.

Pintura del filósofo chino Lao-Tse.
Pintura del filósofo chino Lao-Tse.

Otras ideas sobre el amor

Muchos filósofos posteriores formularon reflexiones similares sobre el amor. El filósofo griego Platón, en su célebre diálogo El banquete, defendía que el afecto mueve montañas e inspira heroicidad. “Todo hombre se vuelve poeta cuando lo toca el amor”, afirmaba con rotundidad, sugiriendo que la entrega sentimental despierta un poder y una sensibilidad insospechados en cualquier individuo.

Siglos más tarde, el filósofo holandés Baruch Spinoza analizó las emociones desde un prisma ético. Para él, la empatía y los vínculos afectivos sólidos eran la mayor fuente de poder personal, por lo que aseguraba sin dudar que “el amor es la alegría acompañada de la idea de una causa exterior”, coincidiendo con Lao-Tse en que el cariño ajeno fortalece de forma directa nuestro espíritu.

El filósofo y ensayista alemán de origen surcoreano Byung-Chul Han, galardonado con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2025. (Fundación Princesa de Asturias/UIMP/MOME)

A través de las distintas eras y culturas, la sabiduría humana siempre vuelve al mismo punto. Sentirnos queridos nos construye un escudo protector frente a la adversidad, pero es la capacidad de entrega la que transforma nuestras vidas por completo. Al final, amar y dejarse amar siguen siendo los motores más potentes de nuestra existencia.

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