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Renfe inicia la homologación de sus trenes en Portugal tras años atascada en la expansión a Francia

El operador prueba las series 106 y 107 de Talgo, compatibles con el ancho ibérico luso, mientras las trabas regulatorias bloquean su llegada a París

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Renfe ha iniciado la homologación en Portugal de sus trenes de alta velocidad, un movimiento con el que la compañía busca abrirse paso en el mercado luso mientras encuentra obstáculos regulatorios que frenan su expansión en Francia. Así lo avanzó el ministro de Transportes, Óscar Puente, en una entrevista con Europa Press.

Los trenes seleccionados para operar en Portugal son las series 106 y 107 de Talgo, diseñadas para circular por distintos tipos de vía. Esta versatilidad facilita su adaptación a la red ferroviaria portuguesa, que comparte con España el ancho ibérico en buena parte de su trazado.

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Por su parte, la expansión internacional de Renfe en Francia se ha encontrado con obstáculos regulatorios que han retrasado su llegada más allá del sur del país. La conexión con ciudades como París continúa, por ahora, sin una fecha concreta.

Puente pone le foco en Portugal

Ante esta situación, Puente defendió un cambio de estrategia basado en una lectura pragmática del escenario. “Hay que analizar la realidad y no empecinarse en cosas que parecen difíciles, por lo que estamos cambiando nuestras ideas, enfocándolas más hacia Portugal”, explicó el ministro.

Portugal ofrece, además, una oportunidad especialmente relevante por el desarrollo previsto de su red de alta velocidad. Puente considera que la entrada de Renfe en el mercado luso será “más sencilla” y destaca que el país está “en vísperas de desarrollar su red de alta velocidad”.

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A esta circunstancia se suma una mayor sintonía entre España y Portugal en materia ferroviaria. Según el ministro, “la presión realizada en Europa para que Francia impulse sus conexiones con España ha servido de muy poco”, mientras que ambos países ibéricos comparten el objetivo de mejorar sus conexiones ferroviarias transfronterizas.

El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente.
ROBER SOLSONA / EUROPA PRESS
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente. ROBER SOLSONA / EUROPA PRESS

El Gobierno mantiene su compromiso de que las dos conexiones de alta velocidad con los países vecinos (Portugal y Francia) estén operativas en 2030, aunque el cumplimiento de este calendario depende también del desarrollo de las infraestructuras al otro lado de la frontera.

La asignatura pendiente de los trenes Talgo

El proyecto portugués llega mientras Renfe continúa a la espera de los trenes de la serie 107 de Talgo, cuya entrega acumula ya dos años de retraso. El fabricante afronta además una multa de 116 millones de euros por los retrasos en la serie 106.

La posibilidad de imponer nuevas sanciones por los retrasos de los 107 sigue abierta, aunque Puente evitó anticipar decisiones. “Estamos centrados en el proceso de evaluación y vamos a ver finalmente cuándo se produce la entrega para tener en cuenta todas las circunstancias”, señaló.

El reto de la industria europea frente a China

Los problemas de Talgo, según Puente, forman parte de una dificultad más amplia que afecta a la industria ferroviaria europea. Fabricantes como Alstom, Siemens y Stadler también afrontan problemas relacionados con su capacidad productiva y con los plazos de fabricación. El ministro lanzó una advertencia al sector ante el riesgo de que esta falta de capacidad abra la puerta a los fabricantes asiáticos: “Llegará un momento en el que si la industria no es capaz de fabricar a unos precios y plazos razonables, los chinos entrarán”.

Puente puso como ejemplo la evolución de la industria del automóvil y reclamó a Europa que actúe antes de que el sector ferroviario reproduzca ese escenario. Actualmente, el plazo medio entre la fabricación, la certificación y la puesta a disposición de un tren ronda los seis años, un periodo que el ministro considera inaceptable.

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