Luca Guadagnino dice que ‘Top Gun: Maverick’ es “muy mala película”: el director italiano afirma que la industria del cine está dominada por la nostalgia

El responsable de títulos como ‘Call Me by Your Name’ o ‘Rivales’ ha arremetido contra la secuela de Tom Cruise

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Luca Guadagnino ha afirmado que 'Top Gun: Maverick' es "muy mala"
Luca Guadagnino ha afirmado que 'Top Gun: Maverick' es "muy mala"

Luca Guadagnino ha cargado contra Top Gun: Maverick y la ha calificado como una “mala” película, pese a que el filme de Tom Cruise se convirtió en uno de los grandes fenómenos comerciales de 2022 al llenar salas vacías tras el golpe de la pandemia y recaudar 1.500 millones en taquilla.

El director italiano ha expresado esa opinión durante un coloquio organizado por Il Foglio Quotidiano y conducido por Michele Masneri. Luca Guadagnino vinculó la película con una “economía de la nostalgia” que, a su juicio, ha dominado durante los últimos 20 años la imaginación cultural e incluso la política.

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La referencia surgió cuando en la conversación apareció El día de la revelación, la próxima película de Steven Spielberg, junto a Top Gun: Maverick. Según Il Foglio Quotidiano, Guadagnino sostuvo que ese nuevo título forma parte de una lógica industrial asentada en la nostalgia y en la recuperación de aquello que el público cree haber perdido.

Una mala experiencia viendo ‘Top Gun: Maverick’

En esa intervención, el cineasta recordó que fue a ver Top Gun: Maverick mientras rodaba Rivales y la encontró en una sala llena. Su juicio fue tajante: “Era una película realmente mala”, dijo al medio Il Foglio Quotidiano, en una cita difundida a través de un doblaje automático en YouTube.

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En esta imagen proporcionada por Paramount Pictures Tom Cruise en el papel del Capt. Pete "Maverick" Mitchell en "Top Gun: Maverick". (Paramount Pictures vía AP)
Tom Cruise en el papel del Capt. Pete "Maverick" Mitchell en 'Top Gun: Maverick'. (Paramount Pictures vía AP)

Guadagnino amplió esa crítica con una reflexión sobre el estado del cine comercial. Afirmó que “toda la imaginación está construida sobre la nostalgia, incluso la política”, y defendió que esa dinámica busca activar en el espectador la sensación de recuperar algo perdido.

El director añadió que la película reproducía “con la ideología de hoy, pero con las formas de otra época”. También describió una proyección con espectadores gritando y lanzando palomitas a la pantalla, aunque precisó que no percibía felicidad en esa reacción, sino el efecto de un producto moldeado por esa misma lógica de mercado.

Ese análisis resulta llamativo porque el propio Guadagnino ha trabajado sobre materiales previos muy reconocibles. El texto recuerda que dirigió una nueva versión de Suspiria, el clásico sobrenatural giallo de Dario Argento, y que prepara además su propia adaptación de American Psycho para Lionsgate.

Una joven estadounidense viaja a Berlín para formar parte de una compañía de danza de renombre mundial, pero la academia esconde una historia oscura y horripilante.

La comparación abre una tensión evidente dentro de su discurso: la misma “economía de la nostalgia” que cuestiona puede aplicarse a esos proyectos basados en obras ya conocidas. No obstante, su lectura de Suspiria se percibió como una visión nueva y original sobre ese material.

El nuevo proyecto de Luca Guadagnino: ‘Artificial’

La siguiente película de Guadagnino será Artificial, un drama biográfico sobre OpenAI. El filme contará con Andrew Garfield en el papel del fundador y consejero delegado Sam Altman.

Julia Roberts y Andrew Garfield en 'Caza de brujas', la nueva película del director Luca Guadagnino (Sony Pictures Spain)
Julia Roberts y Andrew Garfield en 'Caza de brujas', la última película del director Luca Guadagnino (Sony Pictures Spain)

La producción también incorporará a Ike Barinholtz, actor de The Studio, como Elon Musk. Ese proyecto sería la próxima gran propuesta del director y plantea la incógnita sobre el tono con el que abordará la industria tecnológica.

En ese sentido, habría dos posibles caminos para Artificial: una sátira frontal o una aproximación más ambigua (como hizo con el Me Too en Caza de brujas) que deje al espectador construir su propia lectura sobre esas figuras del sector.

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