Silvia Herreros de Tejada, escritora de ‘Juvencolía’: “Ya no podemos parecer viejos, solo tener una edad indeterminada entre los 40 y los 70″

La escritora, experta en Peter Pan y J.M. Barrie, presenta este ensayo en torno a la juventud que tiene mucho de personal, ya que le diagnosticaron un cáncer mientras lo preparaba

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Infobae entrevista a Silvia Herreros de Tejada, escritora de ‘Juvencolía. Sobrevivir al hechizo de la juventud eterna’.

“Juventud, divino tesoro, te vas para no volver”, decía Rubén Darío. Cuántos versos y cuántas palabras se habrán dedicado en torno a este tema a lo largo de los tiempos. La juventud se ha erigido como un mito en las diversas religiones, como un espacio puro y efímero destinado a durar poco. Es el momento de máximo apogeo del ser humano, de plenitud y goce, y al que, en consecuencia, se quiere volver cuando se ha apagado esa virtud.

De eso y de muchas otras cosas habla Juvencolía. Cómo sobrevivir al hechizo de la juventud eterna, de Silvia Herreros de Tejada (Debate), un ensayo tan erudito como al mismo tiempo pop, tan universal como personal que nos introduce a través de la voz de la escritora en las ansiedades tanto ancestrales como contemporáneas a la hora de envejecer.

Resulta casi revelador que, en su juventud, la autora se enamorara del mito de Peter Pan, hasta casi convertirlo en el epicentro de su vida y su obra. Así, es una de las mayores expertas en J.M. Barry en nuestro país y ha escrito novelas como La mano izquierda de Peter Pan (2017) y La otra isla (2020), así como el ensayo, Todos crecen menos Peter (2018).

Una vida marcada por Peter Pan

“Yo soy, en lo que se conoce en los foros académicos, como una ‘peterpanóloga’ (risas)”, cuenta Silvia Herreros de Tejada en su visita al plató de Infobae. “No sé si es casualidad, pero en mi cuarto de infancia, había un póster que había comprado de mi madre en el que Peter Pan tentaba a Wendy a seguirlo al País de Nunca Jamás. Sin embargo, no me había llamado especialmente la atención el personaje hasta que fui de Erasmus a Edimburgo y, ahí, uno de mis profesores, que era un experto mundial en J.M. Barrie, nos hizo leer el Peter Pan auténtico. Y me voló la cabeza. Fue como uno de esos momentos epifánicos en el que sientes: alguien está escribiendo lo que yo siento. Tuve una especie de efervescencia de corazón, sentí además el momento físico y pensar, me tengo que dedicar a esto, tengo que investigar sobre qué significa Peter Pan para la cultura contemporánea y cómo Disney lo ha infantilizado”, cuenta la autora.

'Juvencolía', de Silvia Herreros de Tejada (Debate)
'Juvencolía', de Silvia Herreros de Tejada (Debate)

“Así que lo llevo estudiando más de 25 años y, lo interesante es que he hecho diferentes lecturas según la edad que yo tenía. He pasado de identificarme muchísimo con Peter Pan y del anhelo por la juventud y del querer jugar y divertirme y agarrarme a Nunca Jamás, a de repente, gradualmente, identificarme con el Capitán Garfio y entender la profunda melancolía de ese pirata que escucha el tictac, tictac, tictac, que es como uno de los mejores símbolos de la literatura en torno a la muerte”.

‘Juvencolía’ contra la enfermedad

Pero, ¿qué es Juvencololía? Es una palabra inventada por la propia autora y que bien podría incorporarse a la RAE, porque, según nos explica, tiene un significado muy preciso: “Mezcla ‘juventus’, del latín, que significa juventud, y del griego ‘melancolía’, que es la bilis negra, originalmente. Así que sería un término para definir una tristeza suave, que aparece cuando intuyes que el futuro no es tan prometedor como parecía y que la juventud quedó atrás”.

La escritora también quería describir ese anhelo por aferrarse a todo aquello que compone lo que se supone que es la esencia y que se va desgastando con el tiempo. También la necesidad de identificarse con tu cuerpo joven que genera tristeza cuando enferma y envejece.

Silvia herreros de Tejada sostiene su nuevo libro 'Juvencolía' en una entrevista con Infobae
Silvia Herreros de Tejada presenta su nuevo libro 'Juvencolía'. (Alejandro Higuera/Infobae)

Cuando estaba en proceso de preparación del libro, a la autora le diagnosticaron cáncer de mama. Inevitablemente esta cuestión se coló en la narración. ¿Cómo hablar de la juventud cuando estás atravesando un proceso de enfermedad así?

“Recordé cuando tenía miedo y mi madre me se metía en conmigo en la cama por la noche y me decía: vamos a hacer un abecedario contra ese miedo, vamos a decir algo bonito con cada letra, y así dejamos todo lo malo atrás”.

Por esa razón, Juvencolía está estructurada como un abecedario de términos contra el dolor y también como reivindicación de las historias y la fantasía. “Fue la primera vez que fui consciente de mi mortalidad”, dice Herreros de Tejada. “También de que la juventud se había terminado”.

Cada letra, una historia

Así, cada capítulo, cada letra del abecedario, se convertirá en una pequeña historia que se irán entrelazando entre sí a través de pequeños conceptos que nos introducirán en universos independientes. “Yo quería hacer un libro donde pudiese hablar de los distintos hitos de la juventud que forman el imaginario del siglo XXI. La primera idea fue hacer una enciclopedia de lugares, donde estarían Nunca Jamás, California, Ibiza... que son espacios que aparecen en el libro. De hecho tenía la idea de hacer un ensayo más teórico que explicara la obsesión contemporánea con la juventud y agarrarnos a ella. Y entender por qué intentamos seguir siendo jóvenes. De ahí el estudio de los mitos, de los arquetipos. Pero pasó de ser algo erudito a algo más personal desde el momento en el que me relaciono con mi enfermedad”, cuenta la autora.

Entre esas historias encontramos la de Luella Day, que después de haber sido médica, se convirtió en una buscadora de oro en el Klondike, una región en el noreste de Canadá que generó una fiebre por el metal de proporciones desproporcionadas. Tras su empresa como aventurera, se compró una casa en Florida y se inventó que en sus tierras se encontraba la fuente de la eterna juventud de Ponce de León y montó un parque temático a su alrededor, convirtiéndose en la primera mujer que inventó un tónico ‘antiage’.

Silvia herreros de Tejada sostiene su nuevo libro 'Juvencolía' en una entrevista con Infobae
Silvia Herreros de Tejada presenta su nuevo libro 'Juvencolía'. (Alejandro Higuera/Infobae)

También encontramos itinerarios, recuerdos, manías, miedos, cuestionarios, citas literarias y lecciones vitales. Así, desde que le diagnostican el cáncer, se encargó de ir contando todos los procesos desde un personaje en tercera persona al que denominó X con cierta ironía ligera. Y a partir de él surgieron otros, como el coro que conforman las mujeres de pilates.

“Culturalmente desde que somos muy pequeñas nos enseñan que lo que mola es ser joven. Todo eso viene sel siglo XX, de los hippies, del rock and roll, de la contracultura. Y después están las películas de Disney, de todas esas princesas que anhelan el amor y las brujas que son viejas y feas que quieren esa juventud", cuenta la autora sobre la presión que genera mantenerse en la ‘flor de la vida’

La crisis de la mediana edad

Justo en mitad del abecedario nos encontramos con la letra M, la de ‘mediana edad’ y Silvia Herreros de Tejeda habla del término ‘midorexia’ (obsesión por el envejecimiento, así como adopción de comportamientos juveniles). “Es como una especia de anorexia por la mediana edad, porque creo que, en la actualidad, llega un momento en el que ya no podemos parecer viejos, solo tenemos una edad indeterminada entre los cuarenta y los... ¿setenta? (ríe). Las redes sociales han propiciado todo eso, hasta casi convertirlo en un estilo de vida, en un cliché de la mediana edad. Creo que mi generación es la primera que está viviendo muchos años en la mediana edad. Antes la mediana edad era un periodo muy corto, una franja minúscula y ahora con todo el culto a la longevidad, al wellness, se prolonga casi indefinidamente. Y tienes que tener resiliencia, energía, alegría juvenil, despreocupación, ser la más divertida, pero a la vez tienes tus responsabilidades. Así que estás como en dos mundos que yo llamo como limbo febril“, cuenta la autora. “Hay muchos sociólogos y psicólogos que dicen que todos en la mediana edad, volvemos a pasar por la adolescencia y que la adolescencia no era más que un ensayo de la mediana edad”.

Silvia herreros de Tejada sostiene su nuevo libro 'Juvencolía' en una entrevista con Infobae
Silvia Herreros de Tejada presenta su nuevo libro 'Juvencolía'. (Alejandro Higuera/Infobae)

En el libro hay otros dos ejes fundamentales que se encuentran asociados entre sí: el cuerpo y los espejos. “El juego de espejos es constante, así como la metáfora del espejo de Blancanieves. El espejo nos ha enseñado que nos tiene que devolver una imagen hermosa y eso nos convierte en vanidosas, por eso tenemos que estar siempre bellas, deseables, y con esa juventud ‘performativa’, ‘minorexia’ o como la queramos llamar”, continúa. “Pero cuando tienes un cáncer que te ataca a todo el cuerpo, ¿cómo te relacionas contigo misma? Porque nos han vendido esa idea de que el éxito es ser joven, bella, deseable y cuando se abre una grieta y te demuestra que ya no lo eres, ya no sabes cómo comportarte contigo misma. Entonces el espejo se convierte en tu enemigo“.

Antes, se supone que la crisis de la mediana edad parecía un territorio reservado para el género masculino. Sin embargo, ahora, también las mujeres hemos conquistado ese territorio. Nos cuenta Silvia Herreros de Tejada que el cliché de la crisis de la mediana edad se acuñó en los años ochenta del siglo pasado en un libro del psicólogo Dan Kiley precisamente titulado El síndrome de Peter Pan en el que se asociaba a hombres de con situación acomodada que no querían madurar, que tenían miedo al compromiso... “Era una crisis muy burguesa, y lo sigue siendo. Los hombres llegan a esa crisis cuando han cumplido su objetivo vital, alcanzar el triunfo profesional, un estatus económico, una familia. Y, a partir de ese momento, les entraba la ansiedad. Las mujeres antes no se lo podían permitir, porque tenían obligaciones. Pero ahora sí, lo que pasa es que nuestra crisis es diferente, porque tenemos objetivos, pero las mismas obligaciones”.