‘Un poeta’, la película que retrata el narcisismo de los escritores “fracasados” frente a la hipocresía del mundo cultural: “Es fácil vendernos como buenas personas”

‘Infobae’ entrevista a Simón Mesa Soto, director de la película que ha atraído a más de 250.000 espectadores en Colombia y que triunfó en los festivales de Cannes y San Sebastián

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Imagen de 'Un poeta', de Simón Mesa Soto. (Atalante Cinema)
Imagen de 'Un poeta', de Simón Mesa Soto. (Atalante Cinema)

Se quedó a las puertas de ganar un Goya y ni siquiera fue nominada a los Oscar. Sin embargo, Un poeta podría considerarse una de las mejores películas en español del año y, también, una de las más exitosas. Basta señalar los 250.000 espectadores que logró reunir en Colombia, su país de origen, o los galardones recibidos en algunos de los festivales más importantes del mundo: un Premio Horizontes (Mejor Película Latinoamericana) en San Sebastián y el Premio del Jurado en Cannes.

En el centro de la película, plagada de actores no profesionales que brindan estupendas interpretaciones, está Óscar Restrepo (Ubeimar Ríos), un poeta cuarentón y antiguo Premio Nacional de Poesía que, entre copa y copa, anda leyendo sus antiguos poemas a los jubilados en clubs de poesía, robándole el coche a su anciana madre y defendiendo a gritos la pureza de algunos de sus maestros. Sobre todo de José Asunción Silva, clásico de los versos colombianos y muerto, recuerda con admiración el propio Restrepo, después de dispararse a sí mismo en el pecho.

“El sentimiento de frustración de Óscar es muy común en todos los seres humanos y por eso empatizas con él”, analiza Simón Mesa Soto, autor y director de la película. “Todos fuimos artistas en un punto de la juventud: todos tocamos un instrumento, hicimos algún dibujo. Ser artista es ser un niño, seguir siéndolo, aunque luego la vida te lleve por otros caminos que tal vez no esperabas, pero que aceptaste”. Así, ya sea porque alguna vez fuiste ese “poeta triste” y soñador, o por conocer de cerca alguno. La vida de este protagonista acaba por atraparte.

Tráiler de 'Un poeta', la película de Simón Mesa Soto

El narcisismo de los creadores

Las puertas del éxito se abren de pronto cuando Óscar conoce a Yurlady (Rebeca Andrade), una adolescente de origen muy humilde que parece albergar un talento descomunal para la poesía. Sin embargo, para cultivar su talento, Óscar deberá introducirla en el mundo cultural del que él proviene: un mundo lleno de grandes estrellas de la literatura y proyectos “altruistas” cuyo brillo no iguala las dimensiones de su propia hipocresía y sus intereses particulares.

“En la sociedad en la que vivimos, es muy común ser buenas personas o vendernos como tal, porque es muy fácil. Pero somos narcisistas en general y somos seres llenos de defectos”, denuncia Simón Mesa Soto, quien afirma verse reflejado en la figura del protagonista. “Para mí, la película era una autorreflexión sobre lo que implica el proceso de creación. En, dentro de la literatura y el cine, hasta qué punto cuando hago una película con un actor profesional de un determinado entorno social estoy siendo narcisista y qué tanto estoy agarrando del otro”.

Además, tanto el fracaso (¿ante quién?) de Óscar como el éxito (¿ante quién?) que parece prometer Yurlady plantean la siguiente pregunta. ¿Qué es una buena obra de arte? “Ese es un dilema central en la película”, afirma el director. “Hay veces que parece que ser un buen artista es tener habilidad para leer la señal de los tiempos, pero esto no necesariamente implica una buena obra. Hay algunas que reflejan el momento actual y no trascienden más. En cambio, hay otras obras que se hicieron hace 20 años y que parten de una libertad y una honestidad que trascienden los tiempos”.

Imagen de 'Un poeta', donde puede verse un retrato del poeta José Asunción Silva.
Imagen de 'Un poeta', donde puede verse un retrato del poeta José Asunción Silva. (Atalante Cinema)

Reconsiderar el éxito y el fracaso

Por todo ello, Un poeta ataca de forma directa los ideales de éxito que pueblan el mundo cultural y literario. “Óscar es ese diablito que tenemos ahí atrás todo el tiempo. Esa ambición y ese ser idealista y utópico que sabe que la poesía no es un trabajo, pero que sigue con esa idea terca, obstinada, banal y narcisista del éxito artístico, que es la que nos hace creer que se valida lo que hacemos”, explica el director.

El viaje de Óscar es, pues, una suerte de redención con todos los que le rodean: tanto quienes le juzgan como quienes le aman. “Quería llevarlo a encontrar la paz y a encontrar la luz, que es un poco lo que yo mismo buscaba también en mi vida”, detalla Simón Mesa Soto. “Si me pongo a analizar mis momentos de mayor plenitud, estos no pasan por el reconocimiento: pasan por otros momentos más importantes. Para mí, ahora la paz mental de vivir es más importante que la idea obsesiva de la validación”.

Imagen de 'Un poeta', donde puede verse a Yurlady y su familia. (Atalante Cinema)
Imagen de 'Un poeta', donde puede verse a Yurlady y su familia. (Atalante Cinema)

Además, Un poeta también recoloca la línea del fracaso. “La mayoría de las veces fracasamos. En cualquier oficio. Y está bien fracasar, porque es parte del proceso. No hay que buscar vivir para el éxito, sino vivir bien. Y esa, tal vez, en la parte de la historia de Yurlady, es la mayor crítica social de la película: en Colombia la gente no necesita tener éxito: necesita vivir bien, y para vivir bien hay que tener lo básico. Eso es lo que no existe en Colombia: lo básico. Es el gran problema de nuestra sociedad”.