Ya queda menos para el estreno de Supergirl, que tendrá lugar el 26 de junio y la protagonista, Milly Alcock parece estar preparada a las posibles críticas propias de los grandes proyectos ligados al universo de los superhéroes y cómo afrontar la atención mediática.
La actriz, conocida por su papel de Rhaenyra Targaryen en la primera temporada de La casa del dragón de HBO Max, sostiene que la exposición mediática, e incluso la hostilidad, son efectos insoslayables a la hora de interpretar a una superheroína en una franquicia de esta magnitud, especialmente por tratarse de un personaje femenino central en este tipo de relatos.
En conversación con la revista Vanity Fair, Alcock ha detallado su preparación ante el fenómeno y su postura ante los juicios externos. Así la actriz de 25 años ha afirmado que la experiencia tras y la presión de esas comunidades de seguidores (refiriéndoselo a la de Juego de Tronos) le han permitido anticipar la reacción ante su incorporación al nuevo proyecto de DC.
Ser mujer en un ‘superuniverso’ de hombres
“Simplemente existir como mujer en ese espacio ya es motivo de comentarios”, ha sostenido. “Nos sentimos muy cómodos ejerciendo una especie de posesión extraña sobre los cuerpos de las mujeres. No puedo realmente impedirlo. Solo puedo ser yo misma”, ha explicado a Vanity Fair. Esta reflexión, sitúa en primer plano el componente de género dentro del debate recurrente sobre la exposición y la crítica en franquicias de gran audiencia.

La intérprete ha indicado que la presión mediática y los comentarios en torno a sus trabajos han motivado su decisión de distanciarse del debate digital sobre sus proyectos. Según declaraciones previas a la revista Nylon en 2022, evitar la discusión en redes contribuye a mantener la distancia emocional necesaria. “No me aporta nada”, manifestaba entonces. “Me genera muchísima ansiedad. Ver mi cara constantemente es agotador. Nadie debería hacer eso. Es una mierda, de verdad. No entiendo cómo lo soportan quienes viven de lo social. Me está volviendo un poco loca. Se trata de un entorno extraordinariamente difícil de manejar”, continuaba Alcock.
El próximo estreno de Supergirl, que tiene a Milly Alcock como protagonista, representa para la intérprete un nuevo desafío tras haber asumido el papel de Kara Zor-El en la franquicia de DC. La actriz ha reconocido que se ha preparado para las críticas inevitables, insistiendo en que no puede impedir la reacción del público por encarnar a una mujer superheroína, pero que intentará ser ella misma y no dejarse arrastrar por los juicios sobre su imagen o su presencia en el género.

Alcock ha reiterado que después de su paso por La casa del dragón, por la que ya experimentó la presión masiva de los seguidores de la serie, se prometió a sí misma no volver a participar en una franquicia de estas características. Tras una etapa interpretando a un personaje distinto en la miniserie Sirenas junto a Julianne Moore para Netflix, atravesó una pausa profesional de un año sin lograr nuevas oportunidades laborales. “Estaba aterrada, pensaba que mi vida se había acabado a los 22. Y, claro, no era así”, ha confesado a Vanity Fair. “De algún modo me obligué a tomar el papel en Supergirl”, añade.
De qué irá ‘Supergirl’
La actriz tuvo su primera aparición como Supergirl en un ‘cameo’ en el filme Superman estrenado el año anterior, que sirvió como arranque para el renovado universo cinematográfico desarrollado por James Gunn y Peter Safran. La película que ahora encabeza será el siguiente gran hito de la franquicia.
El argumento oficial, según Warner Bros, señala que Kara Zor-El se verá obligada a aliarse con un acompañante inesperado en una travesía interestelar marcada por la venganza y la justicia tras el ataque de un enemigo imprevisto y despiadado.

En el reparto figuran, junto a Alcock, Matthias Schoenaerts como Krem of the Yellow Hills, David Krumholtz interpretando a Zor-El y Jason Momoa en el papel del mercenario alienígena Lobo.
Scorsese o Scott contra el cine de superhéroes
Preguntada sobre la visión crítica que han expresado cineastas como Martin Scorsese y Ridley Scott acerca de las películas de superhéroes, Milly Alcock ha manifestado su comprensión por las posturas de ambos directores. Scorsese llegó a comparar anteriormente este tipo de filmes con parques temáticos, en tanto que Scott afirmó que las películas de superhéroes no son buenas y que resultan aburridas como el infierno.
“Lo entiendo. Llevan toda la vida haciendo películas fenomenales”, ha declarado la actriz a Vanity Fair. “No todas las películas son para todo el mundo. La belleza del arte es que puedes elegir”, ha añadido, manteniendo así una actitud integradora ante las críticas externas a la industria del cómic y el blockbuster.
La conclusión de Alcock sobre su exposición pública y el propio género es que la diversidad de opiniones y preferencias forma parte inherente del sector audiovisual. La actriz ha reiterado que afronta el reto de encarnar a Supergirl siendo consciente de los riesgos, pero defendiendo siempre la autenticidad personal ante cualquier controversia.
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