
La gala de los Premios Oscar proyecta una imagen de glamour y excelencia, pero detrás de ese brillo se esconde una industria donde la victoria depende tanto de una compleja campaña como del mérito cinematográfico. Con motivo de la 98º edición, hablamos desde Los Ángeles, epicentro de la industria, con la periodista y escritora española María Estévez, autora de Esto es Hollywood y quien ha cubierto la actualidad de Hollywood y los Oscar durante más de 25 años, tiempo suficiente para aportar una mirada precisa sobre lo que ocurre antes y después del sobre dorado que tantas alegrías da a unos y priva de cumplir sueños a tantos otros.
La visión desde dentro revela que el recorrido hacia una estatuilla comienza mucho antes de la alfombra roja. Estévez, residente en California desde hace tres décadas tras dejar Madrid, explica que el proceso arranca en septiembre con la selección de los festivales clave. “Las campañas para el Oscar empiezan cuando una película sale de festivales y se encamina hacia las nominaciones. Desde ese momento, los productores ya destinan un presupuesto específico para la campaña”, detalla la periodista en conversación con Infobae.
El éxito en los Oscar no depende únicamente de la calidad artística ni del reconocimiento de la crítica. De acuerdo con Estévez, las grandes producciones contratan agencias especializadas en campañas para premios y planifican una estrategia que incluye pases privados para miembros de la Academia, encuentros con prensa, anuncios en medios como Variety y The Hollywood Reporter, y una presencia continua en eventos. “Es un trabajo constante”, señala. “Hay películas pequeñas que no ganan porque no tienen presupuesto para hacer promoción. Solo con una campaña potente se puede aspirar a la estatuilla”.
Las proyecciones privadas, conocidas como Q&A, son una pieza central. En estos eventos, los equipos de las películas invitan tanto a académicos como a profesionales de la industria, desde maquilladores hasta músicos, para multiplicar el alcance. Según la experta, el objetivo es que la ciudad hable de la película y que el boca a boca lleve el título a los votantes internacionales: “No solo llenan la sala de académicos, buscan que haya presencia de gente de Hollywood y de sindicatos, porque no siempre se sabe quiénes son los votantes y hay que asegurarse de que todos hablen del filme”.
La Academia de Hollywood, que en los últimos años ha dado un giro internacional, concentra a votantes de todo el mundo. Las campañas han debido adaptarse a esa diversidad: “Ahora votan miles de personas fuera de Estados Unidos, incluidos muchos europeos, latinoamericanos y asiáticos. Ese cambio ha abierto el abanico y ha generado fenómenos como el voto en bloque por películas de países que nunca han ganado”, indica Estévez, y que es algo que ya señaló en su momento Oliver Laxe al hablar de las posibilidades de Sirat en los Oscar.

Gestos, silencios y todo lo que marca el camino
La maquinaria detrás de los Oscar implica también gestos y silencios calculados. La periodista señala que la imagen pública de los actores y sus declaraciones pueden influir decisivamente en las votaciones. “La campaña no solo es promoción, es también estrategia. Un comentario fuera de lugar puede arruinar la carrera de un candidato con opciones reales”, advierte. Ejemplos recientes han demostrado cómo declaraciones sobre temas ajenos a la industria, como conflictos internacionales, pueden cambiar el ánimo de los votantes. “En Hollywood, la memoria del público es corta, pero en plena campaña, cualquier polémica puede costar un premio”.
El acceso a la ceremonia está controlado por acuerdos comerciales y la gestión de los publicistas. Según Estévez, la cobertura de la alfombra roja está reservada a medios que han pagado por derechos de emisión o que cuentan con acuerdos con la Academia. “Solo las televisiones acreditadas pueden cubrir la alfombra roja. Antes era diferente, ahora hay un control total y las entrevistas dependen de la relación con los publicistas. Si no te conocen, no hay acceso a los protagonistas”, explica.
Dentro de la sala de prensa, la experiencia dista del glamour esperado. “Estás allí desde las ocho de la mañana hasta las nueve de la noche, con canapés, vestido de gala y muchas horas de espera. Para hacer preguntas te ubican lejos de los protagonistas y el acceso es más limitado que nunca”, afirma la periodista. Muchos corresponsales prefieren seguir la gala en hoteles o reuniones privadas donde participan también miembros de la industria, productores y directores. “La verdadera vida de los Oscar está en las fiestas posteriores, donde se concentra Hollywood lejos de los focos”, comparte Estévez.
La lógica de la campaña se refleja también en el resultado final. “Muchas veces no gana la mejor película, sino la que ha hecho la mejor campaña”, sostiene Estévez. “Si dos actrices compiten y una tiene el respaldo de una maquinaria de estudio y la otra llega solo por el boca a boca, lo habitual es que gane quien tiene más visibilidad”. Las amistades y los apoyos internos también influyen: “Hay actores y actrices que forman parte de la aristocracia de Hollywood y tienen más posibilidades solo por pertenecer a ese círculo”.

Los casos de ‘Sirat’, Timothée Chalamet o Karla Sofía Gascón
En ese contexto, casos como el de Sirat ilustran cómo las campañas pueden marcar la diferencia. La película, respaldada por NEON, ha contado con el apoyo del Instituto Cervantes, el consulado español y el departamento de educación, permitiendo una promoción sostenida con numerosos Q&A y la participación de actores reconocidos en encuentros públicos. “Ha tenido muchísima promoción. Pero si no hay dinero para hacer campaña, es casi imposible ganar”, afirma la periodista.
La lógica de la industria se refleja en los resultados. “Si dos actrices compiten y una tiene el respaldo de una maquinaria de estudio y la otra llega solo por el boca a boca, lo habitual es que gane quien tiene más visibilidad”, dice Estévez. En este sentido, la nominación de Kate Hudson se atribuye más al peso de su familia dentro de la Academia que a la calidad artística de su película. “Eso es la aristocracia de Hollywood. El simple hecho de que esté nominada muestra el poder de quienes están detrás”, comenta.
El control de la imagen pública y las declaraciones de los protagonistas pueden ser tan decisivos como la promoción. Casos recientes han mostrado cómo una frase desafortunada puede alterar la votación. Timothée Chalamet, uno de los favoritos de esta edición, vio peligrar su candidatura por unas declaraciones consideradas poco respetuosas hacia el cine, el ballet y el teatro. “No fue una declaración inocente. Dijo que no quería ser ese artista que defiende lo suyo como los del teatro y el ballet, como si nadie quisiera ver eso. En la Academia, ese tipo de frases no pasan desapercibidas”, explica Estévez. “En Hollywood, la memoria es corta, pero durante la campaña cada declaración cuenta”.
La inestabilidad de la carrera también se ha visto en el caso de Karla Sofía Gascón, quien partía como favorita pero perdió opciones tras la aparición de declaraciones polémicas en redes sociales. “Ella tenía el Oscar ganado. Nadie en Netflix revisó sus redes antes de que comenzara la campaña. Cuando surgió la polémica, le pidieron que se callara y leyera un comunicado, pero hizo lo contrario y fue el final de su carrera en Hollywood”, narra la periodista sobre el caso que acumuló más atención en la edición pasada y que aún colea.
Los nuevos miembros de la Academia, un nuevo factor diferencial
La internacionalización de los votantes ha modificado la dinámica de los premios. “Ahora votan miles de personas fuera de Estados Unidos, incluidos europeos, latinos y asiáticos. Ese cambio ha abierto el abanico y genera fenómenos como el voto en bloque por películas de países que nunca han ganado”, señala Estévez. El ejemplo más claro es la movilización en torno a títulos como El agente secreto, que cuenta con el apoyo masivo de votantes brasileños y latinoamericanos, mientras que Sirat capta el respaldo de la comunidad europea y de jóvenes dentro de la Academia.
La influencia de la política y la actualidad también condiciona la campaña. “Las productoras y los actores evitan posicionarse en temas polémicos durante la carrera de premios. Saben que una declaración puede poner en riesgo años de trabajo y millones invertidos”, relata Estévez. La presión sobre la coherencia y la imagen pública es constante. “Los votantes no perdonan incoherencias. Si un actor reivindica algo en películas independientes pero guarda silencio en superproducciones, los productores lo notan. El juego de Hollywood es ese: quien quiere seguir trabajando con presupuestos altos mide cada palabra”.
“Ya hemos ganado”, asegura el director de 'Sirât', Oliver Laxe. En esta entrevista, reflexiona sobre el reconocimiento de una nominación, el duro trabajo detrás de una película y el honor de representar al cine español.
La transformación en la industria, como la llegada de los influencers y la inteligencia artificial, también puede impactar en la promoción y la relevancia de los Oscar. “El poder de los influencers está en declive porque los algoritmos cambian y los festivales no se sostienen solo con su presencia. La inteligencia artificial alterará la producción, pero el público sigue buscando historias con rostros reales”, concluye Estévez. La carrera por el Oscar se sostiene sobre una estructura invisible donde el trabajo de promoción, las alianzas y la gestión de imagen resultan tan decisivos como el talento. Quienes la recorren desde dentro lo saben: la estatuilla más codiciada de Hollywood es, también, el resultado de una maquinaria diseñada para ganar.
Últimas Noticias
La verdad oculta de ‘Frankenstein’: por qué el monstruo de Mary Shelley, Guillermo del Toro y ‘¡La novia!’ es uno de los relatos feministas más importantes de la historia
La crítica literaria feminista ha revelado cómo, en el famoso clásico literario del siglo XIX, se encierran varias lecturas sobre la experiencia femenina frente a la opresión patriarcal que han sido reflejadas en sus adaptaciones posteriores

Gala de los premios Oscar 2026: cuándo y dónde ver la ceremonia en directo desde España
Movistar Plus ofrecerá un especial con varios expertos horas antes del comienzo del evento en Los Ángeles, donde la española ‘Sirat’ competirá por dos estatuillas

Amanda Villavieja, la nominada al Oscar que ya ha batido un récord con ‘Sirat’: “Nos quedamos a cuadros al saber que éramos las primeras en toda la historia”
Hablamos con la técnico de sonido ganadora del Goya que se ha convertido, junto a Yasmina Praderas y Laia Casanovas, en el primer equipo íntegramente femenino en los premios de la Academia de Hollywood

‘Águilas de El Cairo’, el thriller sobre la corrupción en Egipto: “Los fascistas siempre han querido controlar la cultura, les interesa más que a los liberales”
El director Tarik Saleh cierra su trilogía en torno a la ciudad de la que lleva años exiliado con una historia que mezcla cine y política y que apunta directamente a la figura del primer ministro egipcio Abdelfatah el-Sisi

Muere Gemma Cuervo, la mítica actriz de ‘Aquí no hay quien viva’ y ‘La que se avecina’, a los 91 años
La querida actriz y madre de Fernando, Natalia y Cayetana Guillén Cuervo ha fallecido este sábado 14 de marzo




