La serie animada que desafía las reglas de Netflix: la historia de tres hermanos creada por el responsable de ‘BoJack Horseman’

Una nueva propuesta de Raphael Bob-Waksberg fusiona humor, realismo y sensibilidad a ritmo de saltos temporales

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La nueva propuesta del creador
La nueva propuesta del creador de 'BoJack Horseman'. (Netflix ©2025)

Al concluir cada episodio de Long Story Short, una frase aparece en los créditos: “Esta serie fue hecha por humanos”. Esta declaración, que podría parecer innecesaria, cobra sentido en un contexto donde la inteligencia artificial comienza a imperar en la producción audiovisual.

La serie, disponible en Netflix desde el viernes 22, se presenta como una comedia animada familiar, pero bajo esa superficie se esconde una propuesta narrativa y estética que desafía las convenciones del género.

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La nueva creación de Raphael Bob-Waksberg, conocido por su trabajo en BoJack Horseman, se distancia de la sátira surrealista y el humor ácido de su obra anterior para explorar el realismo emocional y la complejidad familiar.

Vidas cruzadas de tres hermanos

En Long story short, la historia gira en torno a los hermanos Schwooper: Avi (Ben Feldman), Shira (Abbi Jacobson) y Yoshi (Max Greenfield), quienes crecen en el seno de una familia judía liberal de clase media en el norte de California.

La serie utiliza saltos temporales y tonales para construir un retrato fragmentado pero íntimo de sus vidas, una técnica que ya había explorado Bob-Waksberg en Undone, su anterior colaboración con Kate Purdy.

El primer episodio introduce a Avi, un apasionado de la música, que decide presentar a su novia Jen (Angelique Cabral) durante el ‘bar mitzvá’ de Yoshi, en medio de la tensión y el caos propios de los grandes eventos familiares.

'Long Story Short'. (Netflix ©2025)
'Long Story Short'. (Netflix ©2025)

El segundo capítulo, en un giro temporal anunciado al final del anterior, muestra a Avi y Jen como padres, mientras Shira enfrenta el deseo de formar su propia familia, una meta que solo podrá alcanzar con el apoyo de quienes la rodean.

Esta estructura no lineal permite que el espectador acceda a momentos aislados de distintas épocas, generando la sensación de conocer a los Schwooper desde siempre.

La serie se aleja del delirio de BoJack Horseman para abrazar un tono casi realista, donde el humor convive con el dolor y la vulnerabilidad.

Menos surrealismo y más realismo

El enfoque de Bob-Waksberg se apoya en una sensibilidad judía que impregna los diálogos y las situaciones cotidianas, mostrando a los padres, Naomi (Lisa Edelstein) y Elliot (Paul Reiser), como figuras falibles y humanas, dignas de empatía y comprensión.

No obstante, la serie no renuncia por completo al absurdo: el tercer episodio presenta a Yoshi involucrado en un negocio improbable, vendiendo tubos que disparan colchones, un guiño al humor visual y al surrealismo que caracterizó los mejores momentos de BoJack Horseman.

El apartado visual lleva la firma de Lisa Hanawalt, creadora de la serie de culto Tuca & Bertie. Su estilo busca deliberadamente la imperfección, con trazos artesanales y colores que a veces se desbordan del contorno, evocando la estética del cómic alternativo y de las tiras clásicas como Peanuts.

'Long Story Short'. (Netflix ©2025)
'Long Story Short'. (Netflix ©2025)

El personaje de Avi, de hecho, recuerda a un Charlie Brown adulto, una referencia que subraya el carácter melancólico y entrañable de la serie.

La narrativa de Long Story Short se apoya en la fragmentación temporal para construir una experiencia emocional que oscila entre la risa y la melancolía.

Esta ambición narrativa, sumada a la apuesta por una animación artesanal y a la declaración final de los créditos, refuerza la identidad de la serie como una obra genuina, en un momento en que la autenticidad creativa se convierte en un valor diferencial dentro del panorama audiovisual.