Esta es la película que ‘le ha robado’ el Oscar a mejor película internacional a ‘Emilia Pérez’

El director brasileño Walter Salles logró llevarse la estatuilla con una conmovedora historia real ambientada en la dictadura militar de Brasil

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Tráiler de la película "Ainda Estou Aqui", del director brasileño Walter Salles

A pesar de todas las polémicas, Emilia Pérez había triunfado en los Globos de Oro, donde incluso ganó el premio a la Mejor película en la categoría de comedia o musical; había triunfado en los BAFTA, como Mejor película en habla no inglesa, el mismo premio que, un poco antes, recibiría en los Critics Choice Awards. Con todo, en su gran noche, la noche de los Oscar, la película de Jacques Audiard protagonizada por la española Karla Sofía Gascón se quedó sin las estatuillas de Mejor película o Mejor película internacional.

En el primer caso, nada pudo hacer Emilia Pérez contra Anora, la película de la gala más importante del año para el mundo del cine. Tuvo que contentarse con el reconocimiento a Zoe Saldaña como Mejor actriz de reparto -en la misma tónica que en el resto de premios- y con un Oscar a la Mejor canción por El Mal. En cambio, el galardón a la Mejor película internacional acabó llevándosela otra película que se encuentra aún en algunas carteleras de los cines en España: la brasileña Aún estoy aquí.

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Selton Mello, al fondo a la izquierda, y Fernanda Torres, a la derecha, en una escena de "Aún estoy aquí". (Alile Onawale/Sony Pictures Classic via AP)
Selton Mello, al fondo a la izquierda, y Fernanda Torres, a la derecha, en una escena de "Aún estoy aquí". (Alile Onawale/Sony Pictures Classic via AP)

Una historia real filmada por un director consagrado

Esta película narra la vida de la familia de Marcelo Rubens Paiva. El escritor, hijo del diputado Rubens Paiva, explica cómo su madre se vio obligada a convertirse en una activista política cuando su marido fue encarcelado por el gobierno de la dictadura militar en Brasil, un régimen que duró desde 1964 a 1985.

Durante este periodo se ejercieron numerosas violaciones a los derechos humanos, con una dura represión tanto para la libertad de prensa como para la oposición política. El comunismo y el indigenismo también fueron movimientos muy perseguidos, aplastados con miles de asesinatos. Es por eso que Marcelo Rubens reflexiona en sus memorias sobre “lo que vivimos, para que nunca vuelva a suceder”.

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A pesar del éxito de Emilia Pérez en los premios previos, lo cierto es que la presencia de Aún estoy aquí había convertido la categoría a la mejor película extranjera en una de las que más expectación generaba. No solo porque los Oscar suelen ser reacios a premiar las películas precedidas por polémicas, sino por el también imponente curriculum con la que el largometraje del brasileño Walter Salles llegaba al Dolby Theatre de Hollywood, en Los Ángeles.

El director Walter Salles posa con el Oscar a la Mejor Película Internacional por "Aún estoy aquí" de Brasil. (Daniel Cole/REUTERS)
El director Walter Salles posa con el Oscar a la Mejor Película Internacional por "Aún estoy aquí" de Brasil. (Daniel Cole/REUTERS)

Este director es uno de los cineastas brasileños más celebrados de las últimas décadas junto con Fernando Meirelles, Héctor Babenco o José Padilha. La presencia internacional de las películas del gigante sudamericano ha sido una tónica constante en las últimas décadas, y Salles no ha hecho más que confirmarlo, con su nominación al Oscar por Estación central de Brasil o la famosa Diarios de motocicleta.

Una película que gustó mucho en España

Aún estoy aquí logró su primer premio importante con su presentación en el Festival de Venecia, donde obtuvo el premio al Mejor guion. También sería muy reconocida en España, no solo por su nominación al Premio del Público en el Festival de San Sebastian, sino por su premio a Mejor película iberoamericana en los premios Goya.

A los Oscar llegaba, por otro lado, con tres nominaciones: a Mejor película, a Mejor actriz principal para la intérprete Fernanda Torres y a Mejor película internacional. Finalmente, solo se pudo llevar esta última, si bien ya supone un importante logro para el director, el equipo y para todo el cine brasileño. Así lo ha referido, de hecho, hasta el presidente del país, Luis Inácio Lula da Silva, que afirmó en redes sociales que se trataba de una jornada para “sentir aún más orgullo de ser brasileño. Orgullo de nuestro cine, de nuestros artistas y, principalmente, de nuestra democracia”.

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