Limpias (Cantabria) desenvaina la historia y la leyenda en su Museo de las Espadas

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Miguel Ramos

Limpias (Cantabria), 1 nov (EFE).- Existen museos que seducen por la antigüedad de los objetos, su tamaño o el renombre de las obras, pero en Limpias (Cantabria) basta con levantar la vista para admirar espadas que cuentan historias y leyendas, desde la falcata ibérica hasta la mítica Excálibur del rey Arturo.

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Se trata de una colección de cientos de reproducciones, entre espadas, escudos y yelmos, que permiten conocer la evolución de esas armas en España y las sociedades que las blandieron, entre la edad antigua y la llegada de la pólvora.

No son piezas arqueológicas ni originales que hayan sobrevivido a batallas del pasado porque todas son réplicas, pero ahí reside la clave del Museo de las Espadas de Limpias: descubrir cómo eran, para qué servían y qué papel desempeñaron en distintas culturas y épocas.

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Así lo explica a EFE la guía del museo, Lucía Canales, quien sostiene que la exposición no deja indiferente a los visitantes y despierta curiosidad por el pasado, además de sorprender por "la calidad ornamental y el tallado de las obras".

Sobresalen las primigenias falcatas ibéricas, espadas celtas de antenas y armas romanas y vikingas, junto a modelos asociados a figuras ilustres como el emperador Carlos V, los conquistadores Hernán Cortés y Francisco Pizarro, el Cid Campeador o los Reyes Católicos.

"Entre los personajes más antiguos evocados tendríamos a Don Pelayo, considerado primer rey de Asturias, que libró la batalla de Covadonga hacia el 722 liderando la resistencia cristiana, y según la tradición, iniciando lo que más tarde conoceríamos como la Reconquista", explica Canales.

En otro plano encontramos a Excálibur, espada de tradición artúrica que supone un ejemplo de cómo la literatura convirtió determinadas armas en símbolos de legitimidad y poder.

Al entrar al museo, uno de los primeros destellos de metal proviene de un abanico de largas espadas, como son las de mano y media y los montantes, flanqueadas por dos alabardas. Algunas rondaban los 2 metros de longitud y pesaban entre 1,5 y 2,5 kilos.

La visita conecta estos grandes instrumentos con el prestigio de la espadería de Toledo durante el Renacimiento. Esa ciudad, "a raíz de su gremio de espaderos, fue un destacado centro productor y exportador de este tipo de armas", puntualiza la guía.

El museo incluye una colección de espadas medievales, roperas, dagas, alfanjes o escocesas, así como reproducciones de escudos con distintos motivos, como la representación del Cid o una rodela.

Un yelmo evoca, asimismo, el mundo de los caballeros templarios y las cruzadas y también tiene cabida un muestrario vinculado a la Armada Española con espadines, sables de abordaje y espadas ceremoniales.

En general, las espadas no desaparecieron con la llegada de las armas de fuego, también representadas en el museo, sino que ambas familias convivieron en el tiempo.

El Museo de las Espadas abrió sus puertas hace más de 20 años, después de que el Ayuntamiento de Limpias adquiriese el conjunto a un gran coleccionista. Se ubica en la Casa de la Piedra, probablemente, el edificio más antiguo de la villa.

No es necesario ser un experto en armas para disfrutar del museo, ya que la exposición y la visita guiada están organizadas con fines divulgativos, culturales y son aptas para los públicos que quieran abrirse al imaginario épico y a la memoria de conquistas y gestas. EFE

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(Foto) (Vídeo)

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